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La extrema izquierda allana el camino para un Gobierno socialdemócrata en Suecia

El antiguo líder comunista ha anunciado que su formación se abstendrá en la votación de investidura de Stefan Löfven que se celebrará este viernes

El presidente del Parlamento sueco, Andreas Norlén, propone la investidura a primer ministro del socialdemócrata Stefan Lövfen (derecha).
El presidente del Parlamento sueco, Andreas Norlén, propone la investidura a primer ministro del socialdemócrata Stefan Lövfen (derecha). AFP

Suecia está cada vez más cerca de solucionar la grave crisis política que ha sumido al país en la ingobernabilidad desde las elecciones del pasado 9 de septiembre. El líder de La Izquierda (excomunistas), Jonas Sjöstedt, ha confirmado este miércoles que su partido se abstendrá en la investidura a primer ministro del líder socialdemócrata, Stefan Löfven, en la votación programada para este jueves. Se trata del tercer intento de formar Gobierno, de cuatro que prevé la ley, antes de que el presidente del Riksdag (Parlamento) se vea obligado a repetir los comicios. 

La coalición rojiverde (socialdemócratas y ecologistas) había conseguido cerrar un pacto de gobierno con Centro y Liberales, dos fuerzas pertenecientes a la llamada Alianza conservadora que estaba —y previsiblemente seguirá— en la oposición, para evitar que los ultras Demócratas Suecos (DS) flirtearan con los otros dos partidos pertenecientes a la misma Alianza de derechas: Moderados y Democristianos. En el mismo pacto, Socialdemócratas, Centro y Liberales acordaron por escrito dejar fuera de un potencial Ejecutivo a La Izquierda que, enfurecida, decidió el lunes bloquear el acuerdo dando oxígeno a los ultras. Los excomunistas han mantenido al país en vilo hasta que este miércoles, tras 48 horas de intensa negociación con el líder socialdemócrata, Stefan Löfven, han anunciado su apoyo en modo de abstención. El tradicional cordón sanitario (aislamiento pactado) a la extrema derecha en Suecia, de momento, se mantendrá. 

De salir adelante la investidura, Suecia no sólo cerrará el mayor período de su historia sin Gobierno (más de cuatro meses, 138 días), sino que una vez más, conseguirá mantener alejado del poder durante la próxima legislatura al cada vez más fuerte partido ultraderechista, que en septiembre se hizo con 62 escaños convirtiéndose en la tercera fuerza parlamentaria y que sigue creciendo, según las últimas encuestas. “Nos abstendremos en la votación del primer ministro y lo haremos con desconfianza”, ha advertido el líder de La Izquierda, Jonas Sjöstedt, tras reunirse con el presidente del Riksdag, Andreas Norlén. El excomunista, sin embargo, ha matizado en un artículo publicado en el diario Aftonbladet que su apoyo está condicionado a que el próximo Ejecutivo no traspase sus “líneas rojas” en política de vivienda y en seguridad laboral. De lo contrario, su formación (28 diputados) presentará una moción de confianza. “Que quede claro: no somos parte de su acuerdo [con Centro y Liberales]. Somos la oposición de izquierdas”, se refirió a Löfven, dejando claro también que el suyo es un partido “antirracista”, en clara alusión a que su abstención tiene como objetivo principal colaborar en el cordón sanitario a los DS.

Precisamente, la causa que llevó a Liberales y Centro a hacer saltar por los aires La Alianza conservadora (Moderados, Democristianos, Centro y Liberales) la semana pasada y votar contra natura en el bando rojiverde fue el temor de que su líder, Ulf Kristersson, iniciase contactos con los ultras de Jimmie Åkesson para llegar —con su apoyo explícito o expreso— al Gobierno. Una idea con la que el moderado ya flirteó durante la campaña electoral.

Está previsto que los 349 diputados del Riksdag revaliden este viernes la investidura de Löfven, quien, según el complejo sistema sueco, solamente necesita que una mayoría no esté en contra de su candidatura. Con los votos a favor de su formación socialdemócrata (100) y los de los Verdes (16); más las abstenciones de La Izquierda, Centro y Liberales (28, 31 y 20 respectivamente), Löfven obtendría 195 diputados que no votarán en su contra y será, por tanto, proclamado primer ministro de Suecia por segunda vez consecutiva.

Una resistencia a los ultras en la región

De ser proclamado Stefan Löfven primer ministro, significaría una doble victoria para la socialdemocracia ahora que esta familia política está en declive en la UE. Suecia se convertiría así en el único país de la región que mantiene a la extrema derecha alejada del poder. El Partido del Progreso, una agrupación ultra de Noruega, ocupa varios ministerios dentro de la coalición que lidera la conservadora Erna Solberg; Los Verdaderos Finlandeses también están presentes en el Ejecutivo, aunque con profundas divisiones internas; y Dinamarca tiene un Gobierno de coalición conservador gracias a la abstención de los xenófobos del Partido Popular Danés, que ya se sitúa en segundo lugar (18,2%) de cara a los comicios de primavera, según Voxmeter. 

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