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La extrema izquierda pone en riesgo el pacto en Suecia

Un acuerdo alcanzado entre el Partido Socialdemócrata, Liberales y Centro aspira a poner fin a cuatro meses de bloqueo político en el país nórdico

El líder del Partido de Izquierda, Jonas Sjostedt, este lunes antes de reunirse con el presidente del Parlamento sueco.
El líder del Partido de Izquierda, Jonas Sjostedt, este lunes antes de reunirse con el presidente del Parlamento sueco. EFE

La aprobación del pacto de gobierno en Suecia se complica. El presidente del Riksdag (Parlamento), Andreas Norlén, ha concedido este lunes 48 horas al socialdemócrata y primer ministro en funciones, Stefan Löfven, para intentar convencer a los excomunistas de que el acuerdo de gobierno alcanzado con Liberales y Centro, que aísla del poder a la extrema derecha, es el mejor posible tras dos investiduras fallidas y un bloqueo político que dura desde las elecciones del pasado septiembre. La Izquierda (excomunistas) rechaza el pacto, del que ha quedado al margen. De no llegar a un entendimiento en el plazo dado por Norlén, el país nórdico volverá a la casilla de salida.

“Si varios líderes políticos me piden un poco más de tiempo y ello implica que se puede solucionar la cuestión de la formación de gobierno, no puedo negarme”, ha señalado Norlén sobre el aplazamiento, informa la agencia Efe. Estaba previsto que Löfven fuese nominado a primer ministro este lunes y el Parlamento lo votase el miércoles, pero el presidente de la Cámara ha decidido retrasar el proceso dos días por la negativa de La Izquierda a apoyar una fórmula —novedosa en Suecia— cuyo objetivo principal es arrinconar a la extrema derecha de los Demócratas Suecos (DS), pero que también implica importantes concesiones, especialmente económicas, a los partidos de centroderecha (Centro y Liberales) que la extrema izquierda no está dispuesta a aceptar.

“Si no cambia la situación, no vamos a votar amarillo [abstención]. No es posible”, ha avanzado el líder de La Izquierda, Jonas Sjöstedt, quien cree que Löfven encabezaría el Gobierno socialdemócrata más a la derecha de la historia del país escandinavo (diez millones de habitantes). El líder excomunista, que cuenta con 28 diputados, reclama a Löfven presencia y peso en un potencial gobierno.

El Ejecutivo de centro izquierda —socialistas, verdes, centro y liberales— que estaba previsto se aprobase en el Riksdag este miércoles, está a punto de venirse abajo si en los próximos dos días Löfven no hace guiños a La Izquierda.

En Suecia, para lograra fumata blanca en la investidura a un primer ministro es necesario que no exista una mayoría en su contra. Hay 349 diputados en el Riksdag, de los que 161 (entre socialdemócratas, verdes, centro y liberales) han acordado apoyar la alianza para frenar a la extrema derecha. No son suficientes, sin embargo, para alcanzar la mayoría de 175. La coalición negociada necesita al menos la abstención de los 28 parlamentarios de La Izquierda para mantener a raya a los DS. Su negativa complica unas negociaciones que sumen a Suecia en su cuarto mes sin Ejecutivo.

La del miércoles sería la tercera investidura del máximo de cuatro que permite la ley en el país nórdico antes de convocar de nuevo unas elecciones. De fracasar, los medios locales señalan en el calendario el próximo 23 de enero como última oportunidad que tendrá el país para formar un Gobierno que evite adelantar unos comicios que serían muy bien recibidos por los DS, cuyos apoyos han crecido del 18,8% al 19,5%. DS se situaría así como la segunda fuerza más votada del país, según un sondeo de la semana pasada de Demoskop.

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