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El jurado pide cadena perpetua para el supremacista que arrolló a los manifestantes de Charlottesville

El joven de 21 años, declarado culpable de 11 cargos, todavía está a la espera de un juicio federal por delitos de odio que puede significarle la pena de muerte

Charlottesville
Susan Bro, la madre de la víctima mortal Heather Heyer, abraza a su marido frente a la Corte del Circuito de Charlottesville. AP

Dieciséis meses después de que James Alex Fields Jr. arrollara a un grupo de manifestantes antifascistas en Charlottesville, el jurado ha dado su veredicto: cadena perpetua para el autodenominado neonazi. El joven de 21 años, que ha sido declarado culpable de 11 cargos, entre ellos el de asesinato en primer grado, acumula una condena de 419 años de cárcel. La sentencia final, que suele ir acorde a la recomendación del jurado, la dictará el magistrado de Virginia Richard Moore el próximo 29 de marzo.

Fields Jr. protagonizó la escena más violenta del 12 agosto de 2017 en la ciudad universitaria de Virginia. En un vídeo que dio la vuelta al mundo se vio al supremacista al volante de un Dodge Challenger que embistió a un grupo de activistas que participaban de una contramanifestación en respuesta a una protesta de la extrema derecha. El impacto provocó la muerte de la asesora legal de Heather D. Heyer, de 32 años, y dejó una treintena de heridos, muchos de ellos en estado grave. El ambiente crispado se originó después de que el Ayuntamiento de Charlottesville decidiera retirar de un parque la estatua de Robert E. Lee, el general de la Confederación de la guerra civil. La extrema derecha quería mantenerla y organizaciones negras y antifascistas defendían desmantelar el monumento al considerarlo un legado esclavista.

Las deliberaciones del jurado del Circuito estatal para Charlottesville llegaron después de varios días de testimonios, donde los heridos narraron los traumas físicos y sicológicos que les ha supuesto el suceso. Algunos testigos detallaron las operaciones quirúrgicas a las que se han tenido someter, otros los problemas financieros que estas les han supuesto y el daño emocional en el que todavía trabajan. Este lunes habló la madre de Heyer, Susan Bro, quien describió la muerte de su hija fue como "una explosión” para su familia. "Estamos marcados por el dolor para siempre", sentenció, según AP.

Testificando para la defensa, Daniel Murrie, un psicólogo de la Universidad de Virginia que revisó el historial de salud mental de Fields, declaró que al acusado se le diagnosticó un trastorno bipolar a los 6 años y que, de adolescente, padecía un trastorno de personalidad esquizoide. A su vez, testificó que el joven no cumplía con la definición legal de Virginia para ser absuelto por demencia. Esto se logra solo si se demuestra que el acusado no entendió la diferencia entre el bien y el mal en el momento de la ofensa o que no podía controlar sus acciones mentalmente.

El futuro de Fields no se decidirá del todo en marzo. El acusado todavía tiene otro juicio pendiente a través del sistema federal, aún sin fecha, en el que podría ser condenado a recibir la pena de muerte por varios delitos de odio de los que se ha declarado "no culpable".

Horas antes de que Fields cometiera el paquete de delitos había participado en una marcha de grupos supremacistas en la que llevaba un escudo de la organización neonazi Vanguard America con dos hachas blancas entrecruzadas. Detrás de él flameaban banderas confederadas y la estatua de Lee, el monumento que acabó con sus días de libertad.

El presidente Donald Trump fue ampliamente criticado cuando ocurrieron los enfrentamientos porque tardó 48 horas en pronunciarse. Además, culpó a "ambas partes" y no mencionó explícitamente el racismo, ni condenó el supremacismo agitado por los centenares de grupos de odio que hay en Estados Unidos, sino que habló de la violencia de forma genérica.

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