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El paso silencioso de Michel Temer por el G20

El todavía presidente brasileño se despide de las cumbres internacionales con una defensa del multilateralismo contraria a la postura de su sucesor

Michel Temer, durante su participación en la cumbre del G20 en Buenos Aires.
Michel Temer, durante su participación en la cumbre del G20 en Buenos Aires. AFP

En la foto de familia de los líderes del G20, Michel Temer quedó apartado en uno de los laterales, justo debajo del cuestionado príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán. El presidente saliente brasileño ha tenido una presencia desdibujada en la cumbre, a diferencia del protagonismo que jugó el gigante suramericano en cumbres previas. Aunque Brasil es el mayor socio comercial de Argentina, Temer no se ha reunido con Mauricio Macri, anfitrión del encuentro. Su agenda ha sido una de las más reducidas y ha incluido solo dos reuniones bilaterales, con Australia y con Singapur.

El paso silencioso de Temer por la reunión mundial responde sobre todo a su cercanía a abandonar la presidencia que asumió en 2016 después del juicio político a Dilma Rousseff. El 1 de enero será reemplazado por el ultraderechista Jair Bolsonaro, vencedor de las elecciones presidenciales. La crisis política e institucional de Brasil y el récord de impopularidad del mandatario, que llegó a alcanzar el 90%, también han contribuido a su presencia discreta en el evento.

El interés por Brasil se hubiera disparado de asistir Jair Bolsonaro, invitado al G20 pero que no pudo viajar por las complicaciones de salud que arrastra la puñalada que recibió en un acto electoral en septiembre pasado. Bolsonaro (ultraderecha) y Temer (derecha) han mantenido una relación cordial, pero esta ha comenzado a tensarse los últimos días con declaraciones por ambas partes. Desde la capital argentina, el mandatario brasileño se ha alineado con China y los demás BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en la defensa del multilateralismo, una postura que el próximo presidente brasileño no comparte. "Reafirmamos nuestro respaldo a la Organización Mundial de Comercio [OMC] y a su mecanismo de resolución de controversias. Estamos dispuestos a ofrecer nuestro aporte en el debate que tenga lugar en el seno de la OMC sobre el futuro de una institución que queremos más fuerte y activa", señaló Temer en su encuentro con los BRICS.

En medio de la guerra comercial que libran Estados Unidos y China, el mandatario saliente se ha mostrado ligeramente más cercano al país asiático, pero siempre tratando de fijar una posición que no le granjee problemas con el gigante norteamericano. El mundo "debe rechazar las aparentes ventajas del proteccionismo y el aislacionismo", advirtió en su discurso en la asamblea plenaria. Su mensaje se opone a la postura pública de Bolsonaro, partidario —como Trump— de promover acuerdos bilaterales. El próximo jefe del Ejecutivo brasileño es considerado ahora el principal obstáculo para la firma del postergado acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur.

El último desencuentro entre Temer y Bolsonaro ha sido alrededor de la reforma propuesta por el primero. El líder ultraderechista se desmarcó del proyecto de ley y aseguró que "no se puede querer salvar Brasil matando viejos". En rueda de prensa, Temer se mostró sorprendido por las palabras de su sucesor y aseguró que muchos de quienes critican la reforma "no se la han leído" ya que, en su opinión, es muy suave.

Buenos Aires será la última cumbre del G20 para Temer, que abandonará la presidencia el mes que viene, pero el brasileño será de los primeros en abandonar la capital argentina. En cuanto los líderes de las principales economías mundiales firmen la declaración conjunta, tiene previsto dirigirse al aeropuerto de Ezeiza y subir al avión que lo devolverá a casa.

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