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¿Cuánto dinero cuesta el Brexit?

La salida del Reino Unido de la UE comenzará en marzo de 2019. Estas son algunas de las claves del acuerdo y cómo afectará a los ciudadanos

La primera ministra británica, Theresa May, el 15 de noviembre de 2018. En vídeo, Jeremy Corbyn, líder laborista y de la oposición, critica el acuerdo presentado por May.

El Gobierno británico acordó durante la noche del miércoles el documento final para llevar a cabo el divorcio con la UE, club al que el Reino Unido pertenecía desde 1973. Posteriormente, las partes tendrán que pactar su relación futura. Estas son las claves del documento de 585 páginas:

Las cuentas

Reino Unido tiene que pagar sus compromisos con la UE para que ningún otro Estado miembro tenga que afrontar más gastos de los necesarios a causa del Brexit. El Tesoro británico cifra la deuda en entre 40.000 y 45.000 millones de euros. La Oficina Nacional de Auditores, sin embargo, eleva esa cantidad a 60.000 millones. Durante 2019 y 2020 —cuanto termina el periodo de transición, el Reino Unido seguirá contribuyendo al presupuesto comunitario. 

Deberá aportar su parte a la financiación para los pasivos pendientes de la UE a su vencimiento. Así, el Financial Times calcula que la mayoría de sus contribuciones se habrán realizado para 2025, pero que algunos pagos incluso se pueden demorar hasta 2064, especialmente para afrontar las pensiones de los funcionarios británicos en la UE.

Los derechos de los ciudadanos

Hay tres millones de ciudadanos comunitarios en Reino Unido, y aproximadamente un millón de británicos que vive en el resto de Estados miembros. De acuerdo al documento respaldado este miércoles por el Gobierno de Theresa May, los derechos de residencia y de seguridad social de todos ellos estarán asegurados.

El acuerdo permite a los europeos en Reino Unido pedir la residencia permanente en el país y conservar "la mayoría" de sus derechos de reunificación familiar tal y como se aplica en la actualidad. Tal como están las cosas, explica Politico, Bruselas no permitirá que los británicos que permanecen en un país de la UE después de Brexit conserven el derecho de mudarse libremente a otro país del club comunitario.

El periodo de transición

El acuerdo prevé este periodo desde que el Brexit se haga oficial (el 29 de marzo de 2019) hasta el 31 de diciembre de 2020 y se puede prolongar una vez más. La duración de esa prórroga no está, sin embargo, definida. Pero tiene que ser acordada y aprobada por ambos bloques: Londres y Bruselas. Si el Reino Unido quiere extender el periodo transitorio, lo tendrá que solicitar a la UE antes de julio de 2020.

Durante estos dos próximos años, el Reino Unido abandona políticamente todas las instituciones comunitarias y todo derecho a voto en las decisiones comunes. Sin embargo, las leyes y normas de la UE seguirán aplicándose en su totalidad. La libre circulación de personas y mercancías permanece durante todo el periodo de transición, tal y como quería Bruselas. Londres, a cambio, puede iniciar conversaciones con terceros países para establecer tratados comerciales, pero nunca podrán entrar en vigor e implementarse hasta que no termine este periodo (con o sin prórroga), según la BBC.

Si Londres y Bruselas acuerdan una prórroga al período transitorio más allá de 2020, ambos bloques deberán renegociar los pagos y las contribuciones de Reino Unido al presupuesto comunitario. La cifra es difícil de calcular, pero podría ser de hasta 15.000 millones de euros anuales, según fuentes comunitarias citadas por el Financial Times.

Irlanda del Norte

El acuerdo busca defender los logros del proceso de paz entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda y evitar una frontera que divida físicamente la isla, algo que no se puede llevar a cabo por los Acuerdos de Paz de Viernes Santo.

El documento establece mecanismos que garanticen ese objetivo en caso de que Reino Unido y la UE sean incapaces de pactar una nueva relación futura que resuelva satisfactoriamente este aspecto. La clave para ello es la constitución de una Unión Aduanera (UA) entre las dos partes que permitirá la libre circulación de las mercancías. Con la pertenencia de todo Reino Unido a la UA, Londres y Belfast evitan el riesgo de que, para garantizar la libre circulación entre el sur y el norte de la isla, se creen trabas entre el norte y el resto de territorios británicos. Para ello, Reino Unido se compromete a mantenerse en línea con las regulaciones del mercado único de la UE, tal y como pedían los Veintisiete para evitar que Londres gane una ventaja competitiva rebajando los estándares.

Algunos productos que entren al Ulster por el Reino Unido se verán sujetos a controles de una manera poco invasiva, según el acuerdo, para que cumplan con las normas comunitarias ya que el documento prevé un trato especial para este territorio británico. Los productos que se transporten entre las dos Irlandas, durante el periodo de transición (hasta el 31 de diciembre de 2020) tampoco tendrán controles porque el país seguirá formando parte de la Unión Aduanera hasta que se llegue a un acuerdo sobre la futura relación comercial. Y los que salgan de Irlanda del Norte hacia el resto del Reino Unido no tendrán ningún control adicional. 

Pesca

El comercio en materia pesquera, otro de los puntos más polémicos, quedará fuera de la Unión Aduanera hasta que ambos bloques aclaren una relación comercial futura. Mientras ese acuerdo aduanero esté vigente, el Reino Unido no tendrá derecho a vender pescado sin cuotas ni aranceles en la UE. Los buques de la UE no tendrán derecho a pescar en aguas del Reino Unido, explica Politico.

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