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May busca un acercamiento a los países nórdicos ante un futuro pos-Brexit

La primera ministra británica inaugura el Consejo Nórdico en Oslo en un gesto de búsqueda de aliados en el norte de Europa tras la salida del país de la UE

La primera ministra británica, Theresa May, durante la inauguración del Consejo Nórdico, el 30 de octubre de 2018, en Oslo (Noruega).
La primera ministra británica, Theresa May, durante la inauguración del Consejo Nórdico, el 30 de octubre de 2018, en Oslo (Noruega). AFP

La primera ministra británica, Theresa May, busca su hueco en Europa. Mientras el futuro de Reino Unido se vuelve cada vez más incierto a un lado y otro del canal de la Mancha, Londres emprende su búsqueda de nuevos aliados europeos para mantener su posición comercial y de seguridad después del Brexit. Este martes, en una aparición casi de última hora, May se ha encargado de dar el discurso inaugural del Consejo Nórdico, cita anual de los primeros ministros de Islandia, Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia, —con representación también de los líderes de las regiones autónomas de Groenlandia, Islas Feroe y el archipiélago de Åland—, que se celebra hasta el jueves en Oslo, la capital noruega.

"Aunque Reino Unido se vaya de la Unión Europea, no se va de Europa. Y seguirá siendo un fuerte aliado de los nórdicos", ha remarcado el presidente del Consejo Nórdico, el conservador Michael Tetzschner, al darle la palabra a May. La primera ministra ha recogido el guante y ha dejado claro durante una media hora ante casi 200 parlamentarios que las relaciones entre Reino Unido y los países nórdicos son "excelentes" desde hace más de 1.500 años. "Algunos de nosotros ocasionalmente bailamos ABBA", ha bromeado ante el líder sueco, Stefan Löfven, en referencia a su entrada a ritmo de Dancing Queen en el congreso tory de principios de octubre. Vuelta al discurso, May ha pedido que las relaciones entre Londres y las capitales nórdicas pasen "al siguiente nivel". Y ha explicado exactamente las áreas en las que quiere cooperar después del divorcio con la UE: comercio y, de una forma más escurridiza, seguridad.

"Somos amigos, somos socios y compartimos valores: democracia, derechos humanos e igualdad. Estos también son los valores de Reino Unido", ha asegurado May, quien en hasta tres ocasiones ha deslizado la idea de un acercamiento a la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés) siempre y cuando "no haya acuerdo con Bruselas" sobre el encaje de las relaciones comerciales entre Reino Unido, Irlanda del Norte y el resto de la Unión Europea (UE) tras el Brexit. Pertenecer a esta estructura —como Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein, sus actuales miembros no comunitarios— permitiría a Reino Unido mantener en una relación comercial similar con los Veintisiete a la del Mercado Único, pero sin tener que responder a las exigencias de Bruselas. "La gente [en Reino Unido] quiso con el referéndum que las decisiones se tomaran más cerca de casa", justificó. Londres perteneció hasta 1972 a este club, que tuvo que abandonar cuando entró en la Comunidad Económica Europea (CEE), predecesora de la UE, en 1973.

La sintonía entre May y sus homólogos nórdicos era más que notable este martes, especialmente con Noruega, que no forma parte de la UE, pero que, a diferencia de Islandia, tiene una relevancia comercial y económica mucho más potente con la isla británica. "Queremos fortalecer las relaciones entre los países nórdicos, Reino Unido y los bálticos", ha anunciado la primera ministra noruega, la conservadora Erna Solberg, a la entrada en el Storting (Parlamento). Aunque ha mencionado el comercio y la seguridad, para Solberg las prioridades son los océanos y la eliminación del uso de plásticos (como puso de manifiesto en su discurso ante la Asamblea General de la ONU el pasado septiembre en Nueva York), la educación de las niñas y, mucho más importante, la protección tras el Brexit de los derechos de los ciudadanos noruegos que viven en Reino Unido.

La primera ministra noruega, Erna Solberg, junto a su homóloga británica, Theresa May, antes del Consejo Nórdico en Oslo, el 30 de octubre de 2018. ampliar foto
La primera ministra noruega, Erna Solberg, junto a su homóloga británica, Theresa May, antes del Consejo Nórdico en Oslo, el 30 de octubre de 2018. AP

Decenas de miles de ciudadanos nórdicos viven en Reino Unido y su protección es la prioridad actual de sus Gobiernos. May y Solberg, en su cita bilateral en los márgenes del Consejo Nórdico, se han comprometido a que, en el caso de no haber acuerdo con Bruselas sobre el divorcio, los derechos de todos los ciudadanos noruegos en la isla británica y viceversa estarán garantizados tras el Brexit. Una fecha que la premier ha insistido en que será a partir del 29 de marzo de 2019. "Nuestra relación permanecerá después del Brexit. Reino Unido sale de la UE, pero no daremos la espalda a la región de los países nórdicos", insistió.

El reconocimiento de ciertas profesiones como atractivo para la inmigración hacia Reino Unido ha sido, sin embargo, un tema delicado para May. Y es que esa convalidación, según la jefa del Ejecutivo británico, no será tan fácil. Reino Unido, según ha anunciado May, está preparando un programa para cambiar las reglas migratorias. "Ya no se aplicará un cupo máximo, un número máximo de inmigrantes que puedan entrar al país. Sino que estamos preparando unos requisitos que tengan que ver con las habilidades de cada persona". Es decir, con su nivel de educación, de idiomas, aptitudes profesionales... May no quiso entrar en detalles y se limitó a anunciar que su Gobierno desvelará el nuevo programa en un futuro, porque "la libertad de movimiento ha llegado a su fin", reconoció.

Casi al final de su intervención, el portavoz del grupo socialdemócrata en el Consejo Nórdico preguntó lo que allí todos querían saber: "¿Habrá un segundo referéndum sobre el Brexit?". May, bastante directa y con su dialéctica británica zanjó el tema: "El Parlamento británico votó de una forma sobrecogedora a favor de que la gente votara. Y la gente votó que se quería ir [de la UE]. No habrá un segundo referéndum".

Una agenda más verde

Los países nórdicos son el ejemplo de que el desarrollo puede ser sostenible. Y la primera ministra británica, Theresa May, lo sabe muy bien. En su discurso ante los cinco primeros ministros y más de 200 parlamentarios de esta región del norte de Europa, la premier hizo un sin fin de guiños al desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente. "Reino Unido se está volviendo más limpio y estamos reduciendo el uso de plástico", dijo.

May conocía bien a sus interlocutores: Islandia es pionera en políticas verdes y su año en la presidencia rotatoria del Consejo (en 2019) estará enfocado en la protección de los océanos, entre otras cosas. Noruega también ha puesto alto en su agenda de compromisos la protección del medio ambiente y la reducción de plásticos. Así lo expresó la primera ministra, Erna Solberg, en la Asamblea General de la ONU. Y de hecho destina parte del dinero del fondo soberano (el mayor del mundo que paradójicamente viene de la extracción de petróleo) a la implementación de políticas más verdes.

Uno de los representantes del grupo de la Izquierda Verde en el Consejo Nórdico, el danés Christian Juhl, deslizó su preocupación de que Reino Unido siga la estela de otros socios tradicionales y abandone acuerdos internacionales importantes para el futuro del planeta. "Queremos un Brexit suave, porque esa es la manera de tener buena relación con todos. ¿Va a seguir su propia agenda climática o va a seguir siendo un actor global?", preguntó a May. La primera ministra, muy clara en su respuesta, argulló que "Reino Unido es muy diferente de Estados Unidos", y aseguró ante probablemente los Gobiernos más concienciados con el medio ambiente de Europa que su Gobierno permanecerá dentro del Acuerdo del Clima de París después del Brexit.

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