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2.000 millones de inversión para la policía europea de fronteras

Bruselas desglosa sus planes para fortalecer la vigilancia

El comisario europeo de migración, Dimitris Avramopoulous, este jueves en Bruselas.
El comisario europeo de migración, Dimitris Avramopoulous, este jueves en Bruselas. AP

La futura Guardia europea de Costas y Fronteras se dotará no solo de personal propio (hasta 10.000 efectivos), sino también del equipamiento policial necesario para patrullar y controlar por vía terrestre, aérea y marítima, según detalla el proyecto de Reglamento aprobado esta semana por la Comisión Europea.

El documento detalla de manera meticulosa las necesidades financieras del cuerpo policial fronterizo. Y contempla una partida de 2.200 millones de euros entre 2021-2027 para la compra, entre otros dispositivos, de vehículos, embarcaciones, avionetas o helicópteros.

“De esta manera, no nos toparemos con situaciones en las que la eficiencia de nuestras operaciones se ve reducida por la falta de equipamiento o recursos cuando los Estados miembros no responden a tiempo a nuestra petición de material o simplemente no aportan nada”, señaló ayer en Bruselas el comisario europeo de migración, Dimitris Avramopoulous, durante la presentación del proyecto legislativo.

La propuesta supone el salto desde una Agencia europea de Fronteras (Frontex) sin independencia operativa a una Guardia de carácter supranacional con capacidad para patrullar las fronteras, permitir o rechazar el paso de personas procedentes de terceros países e interceptar y devolver a quienes intenten entrar en Europa de manera irregular.

La adquisición de material policial y de transporte refleja la tremenda evolución que supone la iniciativa. El presupuesto para material ascendía hasta ahora 40 millones de euros y solo permitía adquirir equipamiento medio o pequeño. Bruselas ofrece ahora 2.200 millones para empezar a dotarse de un material de mucha mayor envergadura. La Comisión calcula, además, que esas compras acelerarán también la incorporación de más personal, necesario para explotar vehículos, naves o aeroplanos.

En la actualidad, la Agencia europea de Fronteras (Frontex) depende totalmente para las operaciones en primera línea de las aportaciones voluntarias de los Estados, que rara vez colman las necesidades.

En 2018, según la Comisión, solo se cubrió el 49% de los recursos humanos solicitados y del 45% del equipamiento. “Además, los Estados solo ofrecen sus recursos para lugares y períodos concretos, lo que limita la posibilidad de la Agencia de cambiar rápidamente los despliegues hacia zonas donde hagan falta”, señala Bruselas.

La estacionalidad de la colaboración también merma la efectividad de Frontex. Los compromisos para facilitar recursos exceden la demanda en los períodos de bajos flujos migratorios y se desploman cuando más falta hacen, lamenta la Comisión.

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