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La inteligencia alemana empieza a vigilar al ultraderechista AfD en dos Estados

Los Gobiernos de Bremen y Baja Sajonia apuntan al partido como una amenaza para la Constitución

Manifestantes de ultraderecha se enfrentan a la policía en una marcha organizada por AfD este sábado en Chemnitz (Alemania). Ampliar foto
Manifestantes de ultraderecha se enfrentan a la policía en una marcha organizada por AfD este sábado en Chemnitz (Alemania). Getty

Los Estados federados alemanes de Bremen y Baja Sajonia anunciaron este lunes que han solicitado a la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) que haga seguimientos de algunas secciones del partido Alternativa para Alemania (AfD), una medida que deja al desnudo que el partido podría representar una amenaza para el Estado de derecho que impera en el país.

Bremen inició la vigilancia de la organización juvenil del partido la semana pasada y Baja Sajonia dio la orden este lunes al servicio de inteligencia interior para que vigile las actividades de AfD en ese Estado.

“Se trata de una organización que defiende ideas contrarias a la Constitución”, indicó Boris Pistorius, ministro del Interior del Gobierno regional de Baja Sajonia. El ministro destacó que la decisión no estaba relacionada con los sucesos ocurridos la última semana en la ciudad de Chemnitz, donde se registró una ola de manifestaciones de ultraderecha tras la muerte de un ciudadano alemán de 35 años de origen cubano, a manos supuestamente de un iraquí y un sirio.

Sin embargo, el debate sobre la necesidad de vigilar de cerca la actividad del AfD se reavivó el pasado fin de semana debido a la “marcha del silencio” convocada por ese partido y por el movimiento islamófobo Pegida para recordar a las “víctimas” de la “multiculturalización” forzada de Alemania.

Organismo peligroso

El Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes habían abogado en el pasado por que la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, la inteligencia nacional interior, considere a AfD como un organismo peligroso al que hay que seguir. “AfD se ha mostrado abierto a las tesis ultraderechistas. Cuando alguien amenaza este Estado, debe ser vigilado”, aseguró el secretario general del SPD, Lars Klingbeil. La presidenta socialdemócrata, Andrea Nahles, aseguró que AfD se ha quitado ya su “máscara” y se muestra como una “organización pantalla de racistas y fascistas”.

Por el momento, el Gobierno federal que preside Angela Merkel no cree que sea necesario ordenar una vigilancia completa del partido. Según el portavoz del Ministerio de Interior, Harald Neymanns, AfD solo podría ser sometido a una vigilancia completa si en sus actas constitutivas se desprendieran “objetos anticonstitucionales”.

"Solo se puede realizar un seguimiento cuando se detectan "aspiraciones que van contra el orden liberal democrático fundamental, la existencia o seguridad del Estado o de un Estado federado, o que tienen como objetivo la ilícita obstaculización del ejercicio de los órganos constitucionales o de sus miembros", dijo el portavoz en una rueda de prensa en Berlín.

La decisión adoptada en Bremen y Baja Sajonia fue duramente criticada por la dirección nacional de AfD, que emitió un comunicado para tachar como "absurda" la medida. "Esto es absurdo, porque somos un partido democrático que aboga por un Estado de derecho fuerte. AfD se opone firmemente a los extremistas que abusan de las protestas legítimas para dar a conocer su visión antidemocrática del mundo", señala el comunicado, firmado por Alexander Gauland y Alkice Weidel, entre otros lideres del partido.

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