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Con el perro en clase de microeconomía

Una universidad de Costa Rica permite a sus alumnos llevar a sus mascotas a clase. Eso sí, siempre que no ladren ni ensucien. El campus ya ha anunciado que habilitará también una guardería para canes

Un perro junto a su dueño en un aula de la costarricense Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología
Un perro junto a su dueño en un aula de la costarricense Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología

El mejor amigo del hombre (y la mujer) ya puede hacerle compañía mientras asiste a una clase de ingeniería o informática en Costa Rica. La Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit) permite desde hace un mes que los miembros de la comunidad universitaria entren con sus perros en el campus, incluidas las clases, siempre que no molesten. El objetivo de esta universidad privada con sede en la capital San José es permitir a estudiantes, profesores y personal administrativo pasar más tiempo —y de mejor calidad— con sus mascotas.

"Más de la mitad de los hogares costarricenses tienen, al menos, un perro en sus casas. Sin embargo, la mayoría de los cuidadores dice pasar poco o muy poco tiempo con ellos", explica José Rojas Alvarado a EL PAÍS, director de sostenibilidad de Ulacit.

La iniciativa de Ulacit sigue los pasos de otras similares en Estados Unidos, donde numerosas empresas y centros de estudio han introducido recientemente normas que permiten la entrada de canes a sus instalaciones. En España solo los alumnos ciegos o con enfermedades como epilepsia pueden asistir a clase con perros guía.

En el centro costarricense, el cuidador debe seguir las normas de buena convivencia y negociar con sus compañeros de clase, en caso de que alguno de ellos se vea afectado por la presencia del perro dentro del aula. Todos los cuidadores deben portar un kit de limpieza (compuesto por bolsitas para las heces y toallas húmedas desinfectantes) y deben hacerse responsables de la limpieza de los desechos de sus perros.

Rojas Alvarado dice que con la próxima apertura de una guardería de perros, se ofrecerá otra alternativa para que los animales permanezcan en otras áreas y no únicamente dentro de las aulas.

Los estudiantes que se han acogido por ahora a la iniciativa dicen que ha mejorado su estado de ánimo. "Me parece que ayuda a desestresarlo a uno en la U, le quita a uno esa congoja de dejar el perro solo en casa", explicó al diario La Nación José Saenz, un estudiante que va a clase con su perrita chihuahua Nao.

"Más productivos"

Algunos estudios han demostrado que existe una relación entre la presencia de los perros en el lugar de trabajo y la satisfacción de los empleados.

Una encuesta reciente en EEUU reveló que el 90% de los empleados de empresas con políticas de puertas abiertas para las mascotas se sienten muy conectados a la misión de la compañía. Por contra, esa cifra bajó a menos del 65% de trabajadores de empresas sin esas normas.

Alumnos de la Ulacit junto a un perro
Alumnos de la Ulacit junto a un perro

Los defensores de estas iniciativas alegan que su introducción mejoraría la productividad y reduciría el absentismo. "Al final estas medidas se convertirán en la norma", predice Micaela de la Maza, responsable de la web española srperro.com. "Cada vez para más gente el perro es parte de la familia".