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María Butina: la presunta espía rusa detenida en EE UU que mantenía lazos con España

La joven trabajaba para un exsenador investigado en España por formar parte del grupo criminal Taganskaya

Maria Butina Ampliar foto
Maria Butina preside en Rusia una asociaciòn a favor del uso de las armas.

La conexión entre Alexander Torshin, político y banquero cercano a Vladímir Putin, y el presidente estadounidense, Donald Trump, se refuerza. El pasado domingo fue detenida en EE UU Maria Butina, la fiel colaboradora de Torshin, como presunta agente de Moscú. Se le acusa de conspirar contra el Gobierno del país norteamericano. Su jefe, Torshin, de 64 años, representa el vínculo español del supuesto círculo ruso de Trump, según reveló una investigación de EL PAÍS que destacó las gestiones ante los aledaños de la Casa Blanca de Butina, una joven de 29 años que se fotografía en las redes sociales sosteniendo en sus manos armas de guerra.

Durante años el entonces senador Torshin estuvo en el punto de mira de la Fiscalía Anticorrupción española y de la Guardia Civil como presunto miembro de la organización mafiosa y criminal rusa Taganskaya que blanqueaba dinero en España, pero logró eludir su detención en el verano de 2013 en Palma de Mallorca gracias a un chivatazo. La relación de Torshin con el entorno de Trump constituye un elemento importante de la investigación del FBI sobre la influencia del Gobierno ruso en las elecciones presidenciales de EE UU. La diferencia sustancial es que es la primera vez que coloca a un presunto jefe de la mafia rusa en el entorno de Trump.

La detención de Butina se produce días después de que el Departamento de Justicia Norteamericano procesara a 12 agentes de la inteligencia rusa por hackear a miembros del Partido Demócrata durante las elecciones de Estados Unidos en 2016. “La misión de Butina era explotar sus conexiones con personas en Estados Unidos que tuvieran influencia en la política estadounidense con el objetivo de favorecer los intereses de Rusia”, señaló en una declaración jurada el agente especial del FBI Kevin Helson. La joven trabajó supuestamente a las órdenes de un oficial de alto grado del Kremlin, algo que niega tajantemente.

Torshin estuvo a punto de ser detenido en Palma de Mallorca por blanquear dinero de la mafia rusa

Butina está en prisión preventiva y si se demuestran las acusaciones lanzadas contra ella podría ser condenada a cinco años de prisión. El escrito judicial destaca que trabajó para un alto funcionario sancionado el pasado mes de abril por el Departamento del Tesoro, pero no facilita su nombre. Ese funcionario es Alexander Torshin, quien, según fuentes judiciales que citan varios medios estadounidenses, aparece en la investigación que ha propiciado la detención de la joven.  

El punto de entrada de Torshin, actual vicegobernador del Banco Central de Rusia, a las altas esferas de la política estadounidense fue la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), uno de los grupos de presión más importantes de EE UU, de la que es socio honorario “de por vida”. La NRA invirtió más de 21 millones de dólares (18 millones de euros) en la campaña electoral que llevó a Trump hasta la Casa Blanca y se atribuye el éxito político de su candidato preferido.

La NRA está ligada al grupo El Derecho a Portar Armas que preside María Butina, la joven detenida como presunta espía rusa, una estudiante que bajo la sombra de Torshin ha brillado como una estrella en los círculos republicanos de Washington. Una de las primeras decisiones de Torshin cuando tomó posesión de su cargo en el Banco Central de Rusia fue nombrarla su “asistenta ejecutiva personal”.

Es la primera vez que se coloca a un  presunto miembro de un grupo criminal en el entorno de Trump

Butina asistió a bailes de gala en Washington para celebrar la victoria de Trump y, durante la investigación de este periódico, reconoció que su jefe Torshin había sido invitado a un desayuno oficial en la Casa Blanca el 2 de febrero de 2017, cita que se canceló la noche anterior. El exsenador ruso sí logró cenar junto a Donald Trump júnior en un restaurante de Kentucky.

El abogado de Butina niega en un comunicado que sea una agente rusa y la presenta como una inquieta estudiante de Relaciones Internacionales en la American University de Washington. “No hay ninguna prueba contra ella”, afirma su letrado. 

Los fiscales anticorrupción José Grinda y Juan Carrau descubrieron la implicación de Torshin en el grupo criminal Taganskaya en el marco de la Operación Romanov, un mafioso ruso afincado en Palma de Mallorca. Un total de 33 conversaciones telefónicas reveladas por EL PAÍS demuestran que su relación no era “puramente social” como afirma el exsenador ruso, sino de negocios.

Un documento oficial del Servicio de Información de la Guardia Civil redactado en julio de 2013 explica el papel central del jefe de María Butina en la trama criminal de blanqueo de capitales. El 21 de agosto de 2013 un dispositivo de la Guardia Civil esperaba al colaborador de Putin en el aeropuerto de Palma de Mallorca para detenerlo. Había anunciado que acudiría a España a celebrar el cumpleaños de Alexander Romanov. No lo hizo. Tres fuentes policiales y judiciales aseguran que fue alertado por la propia Fiscalía rusa que estaba al tanto de la investigación.

Torshin negó a este periódico haber tenido ninguna relación comercial con Romanov, el mafioso ruso que fue condenado en España por blanqueo de capitales.

 

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