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“Que salgan buceando sería como poner a alguien sin carné a conducir un Ferrari”

Expertos en rescates creen que el riesgo de sacar a nado a los niños tailandeses es demasiado grande

Una imagen de un vídeo de la Armada tailandesa muestra grupo de niños atrapados en la cueva de Tham Luang.

En las últimas horas, los equipos de salvamento desplazados para sacar a las 13 personas atrapadas desde hace más de 10 días en una cueva del norte de Tailandia barajan diversas opciones: llevarlas a la superficie buceando, drenar las aguas acumuladas en la cueva u horadar otro túnel para encontrar una entrada alternativa a la gruta. Sin embargo, Ignacio Llanos, profesor de la Escuela de Buceo de la Armada Española, advierte de que no existe una fórmula exacta para llevar a cabo una operación exitosa: “No hay un protocolo fijado. Es imprescindible tener en cuenta la multiplicidad de variables que surgen en el momento. Por lo tanto, no existe el rescate perfecto”.

A pesar de que los niños han comenzado a recibir clases intensivas de natación y de buceo para poder salir de allí si en los próximos días no se encuentra alguna grieta en la montaña, Llanos ve muy difícil esa opción. “El buceo en cueva es el más complicado”, advierte. El experto apunta que para llevar a cabo esta actividad se pasa normalmente por una formación de varios meses y los que la llevan a cabo son buzos muy experimentados. Aunque el buceo pueda parecer una actividad lúdica en muchas ocasiones, en este caso se trata de una cuestión muy delicada. “Dejar a un niño bucear dentro de una cueva sería como poner a alguien sin carné al frente de un Ferrari”.

En opinión de Dinko Novosel, presidente de la Asociación Europea de Rescate en Cuevas (ECRA), la situación no es del todo mala si no se cumplen las previsiones de lluvias monzónicas que amenazan con inundar la gruta. “En Europa, el peor enemigo de las personas que se quedan atrapadas en cuevas es la hipotermia. Aquí lo normal es que en este tipo de ambiente la temperatura sea de menos de cero grados, pero por suerte allí es muy cálida”. En declaraciones a la BBC, Ben Reymenants, involucrado en las tareas de rescate, ha explicado que el lugar donde han sido encontrados los menores tiene una temperatura de 26 grados.

“Que salgan buceando sería como poner a alguien sin carné a conducir un Ferrari”

Novosel, que se ha involucrado en otros rescates de envergadura como el caso de Johann Westhauser -que se quedó en 2014 durante más de 10 días atrapado en una cueva de 900 metros de profundidad en la región alemana de Baviera- lo más importante es mantener la calma en todo momento: “A nivel psicológico, los rescatadores lo han hecho muy bien porque han hecho entender a los niños que todo está bien y que la llegada de muchos efectivos podría facilitar una salida. También es importante que se puedan comunicar con sus familiares”, explica. Los buceadores esperaban poder instalar una línea telefónica que permitiera a los niños hablar con sus padres, sin embargo solo han podido tender 300 metros de los 1.500 necesarios ya que el equipo que manejaban se cayó al agua y ha quedado inservible, según la página de noticias tailandesa Khaosod.

“Las prisas son malas consejeras, pero también lo es la inacción”, comenta Llanos. El miembro de la Armada española comenta las dificultades de valorar un rescate sin pisar el terreno, pero valora con esperanza el futuro de la operación: "Allí están desplazados los mejores expertos del mundo".

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