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Marine Le Pen deberá devolver 300.000 euros a la Eurocámara

La justicia dictamina que la líder de Reagrupamiento Nacional usó indebidamente dinero del Parlamento Europeo

La candidata presidencial del Frente Nacional, Marine Le Pen
La candidata presidencial del Frente Nacional, Marine Le Pen EFE

Marine Le Pen no se librará de devolver casi 300.000 euros al Parlamento Europeo. El Tribunal General de la UE ha determinado este martes que la líder del antaño Frente Nacional —hoy rebautizado como Reagrupamiento Nacional — pagó con dinero comunitario a una ayudante que trabajaba en Francia y no en la Eurocámara, como se exige a los asistentes parlamentarios.

En octubre de 2016, una investigación de la Oficina Antifraude (OLAF) sacó a la luz que Le Pen había destinado 298.497,87 euros del Parlamento para retribuir a su jefa de gabinete, Catherine Griset, —que trabaja para el Frente Nacional en Nanterre (Francia), no en Bruselas ni en Estrasburgo—. La Eurocámara reclamó entonces a Le Pen la restitución del dinero, dado que sus normas estipulan que esos fondos deben emplearse en actividades parlamentarias, pero esta se resistió y pasó al contraataque: negó los hechos en todo momento, rechazó abonar la cantidad y recurrió a los tribunales. El esfuerzo ha sido baldío. El Parlamento Europeo le embargó en febrero del año pasado la mitad de su sueldo para saldar parte de la deuda, y ahora la justicia le obliga a pagar hasta el último euro.

Los jueces han concluido que Le Pen no ha presentado ninguna evidencia que permita probar que su asistente parlamentaria ejerció en los locales de la Eurocámara la labor para la que oficialmente había sido contratada entre 2010 y 2016, y han desmontado una a una todas las alegaciones del rostro visible de la extrema derecha francesa. La sentencia estima que el secretario general del Parlamento es competente para reclamar la devolución del dinero abonado indebidamente. Considera que esa decisión no atenta contra la independencia de los eurodiputados. Juzga que en ningún caso se ha violado el derecho de Le Pen a defenderse, y deja claro que deben ser los propios eurodiputados, y no el Parlamento, quienes prueben que han utilizado el dinero correctamente.

Eurodiputada hasta julio de 2017, cuando, tras 13 años de periplo comunitario, renunció a su puesto en Bruselas y Estrasburgo para sentarse en su escaño de la Asamblea Nacional francesa, Le Pen incluso jugó la baza del victimismo y la persecución política. En su recurso argumentó que este tipo de procedimientos solo se han abierto contra miembros de su partido, pero los magistrados no han encontrado signos de que haya recibido un trato discriminatorio. Pese a que la justicia le ha negado la razón, el abuso quedará sin sanción; solo estará obligada a devolver la cantidad que empleó fraudulentamente, sin multa adicional.

El apellido Le Pen está ligado en los últimos tiempos al uso incorrecto del dinero europeo. La cantidad que deberá reponer es similar a la que el mismo tribunal condenó a reintegrar a su padre, Jean-Marie Le Pen, histórico líder de la ultraderecha francesa. En marzo de este año la justicia europea dictaminó que debía devolver 320.000 euros por el mismo pecado que su hija: no haber sido capaz de demostrar que su fin era la contratación de asistentes.

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