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Contra reloj para salvar la cumbre de Singapur entre Trump y Kim Jong-un

"Nos estamos moviendo en la buena dirección", ha asegurado el enviado estadounidense Sung Kim en Seúl

La ministra de Exteriores surcoreana, Kang Kyung-wha, junto al jefe de la delegación de EE UU enviada al país asiático, Sung Kim, este viernes en Seúl.
La ministra de Exteriores surcoreana, Kang Kyung-wha, junto al jefe de la delegación de EE UU enviada al país asiático, Sung Kim, este viernes en Seúl. AP

Continúa la carrera contrarreloj, en múltiples frentes, para que se celebre la cumbre de Singapur entre el presidente de EE UU, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. En Seúl, el enviado estadounidense Sung Kim ha expresado este viernes su confianza en que los contactos avanzan “en la dirección adecuada”. En la zona fronteriza, las dos Coreas han acordado continuar sus contactos de alto nivel. En Pyongyang, el líder supremo norcoreano ha insistido en que mantiene su compromiso con la desnuclearización de la península, tras reunirse con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. En Washington se aguarda la carta personal de Kim que trae su enviado para la Casa Blanca, Kim Yong-chol.

Aún no está confirmado que la reunión entre los dos líderes vaya a ocurrir finalmente el día 12. Ni siquiera si llegará a tener lugar. Pero de momento, la diplomacia se multiplica, y las declaraciones de los participantes son cada vez más optimistas.

“Nos estamos moviendo en la buena dirección en las actuales rondas de conversaciones”, ha declarado Sung Kim en una reunión con la ministra de Exteriores surcoreana, Kang Kyung-hwa. Pero también ha matizado, según la agencia Yonhap, que “hay mucho trabajo por delante”. El enviado estadounidense, exembajador en Seúl, encabezó esta semana una serie de conversaciones con las autoridades del Norte en Pyongyang. Eran las primeras después de la cumbre improvisada entre Kim y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, hace una semana, que permitió relanzar el proceso tras la cancelación de Trump el día 24.

La clave está en la desnuclearización, y lo que Washington y Pyongyang entienden cada uno por esa palabra. Para los estadounidenses, pasa por la necesidad de que el Norte se deshaga de su programa nuclear de manera completa, verificable e irreversible, y que lo haga ya. Para el régimen de Kim, por el contrario, se trata de algo a conseguir de manera gradual, a lo largo de un plazo más bien largo de tiempo y mientras cada parte da pasos concretos y simultáneos, que permitan crear confianza mutua. Estados Unidos debe, según el Norte, ofrecer garantías sólidas de que permitirá la supervivencia del régimen y levantará sanciones. Cómo se podrá encontrar una solución que sea aceptable para las dos partes, es la pregunta del millón.

Por el momento, Kim Jong-un continúa su campaña para presentarse como un líder fiable y creíble. Tras sus contactos con Lavrov -que ha apuntado la posibilidad de una cumbre ruso-norcoreana-, ha subrayado que sigue comprometido de modo “consistente e inmutable” con la desnuclearización. Pero también ha dejado claro que mantiene su posición inicial: proceso a seguir paso a paso y acompañado del levantamiento de sanciones. En cualquier caso, ha indicado, según la agencia de noticias estatal KCNA, que la solución pasa por un “diálogo constructivo” con EE UU.

En una posible señal de aproximación, este jueves el secretario de Estado, Mike Pompeo, aludía a un panorama en el que Corea del Norte “mantiene su herencia cultural pero se integra en la comunidad de naciones”. La alusión a “herencia cultural” podría referirse al mantenimiento del régimen de los Kim.

Donde las negociaciones avanzan con claridad es en el diálogo entre las dos Coreas, que viven su particular etapa de deshielo desde los Juegos Olímpicos de Invierno en febrero. Altos funcionarios de ambos lados acordaron este viernes en Panmunjom, en la Zona Desmilitarizada, establecer de inmediato una oficina de enlace en Kaesong, en el lado norte de la frontera. También celebrarán por primera vez en cuatro años conversaciones militares el próximo día 14. El 22, la Cruz Roja de ambas partes abordará la celebración de una reunión de familias separadas por la guerra, que Kim y Moon acordaron en su primera cumbre, el 27 de abril.

Hasta ahora, uno de los escollos para celebrar esas reuniones familiares -las últimas ocurrieron en 2015- lo constituía la exigencia de Corea del Norte de que Seúl le entregue a doce camareras que hace dos años se refugiaron en el Sur tras huir de un restaurante en China.

Los dos países también han acordado explorar la posibilidad de celebrar conjuntamente el aniversario de su primera cumbre de líderes, el 15 de junio de 2000.

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