VIOLENCIA CONTRA PERIODISTAS EN MÉXICO

“Todavía no sabemos quién ordenó el asesinato de Javier y por qué”

Compañeros y amigos del periodista sinaloense Javier Valdez se muestran escépticos ante la detención de uno de los presuntos autores materiales del crimen, 'El Koala'

Javier Valdez, tendido en el suelo, tras ser asesinado.
Javier Valdez, tendido en el suelo, tras ser asesinado.FERNANDO BRITO

En pocos días se cumplirá un año de uno de los crímenes que sacudió a México. El pasado 15 de mayo, en Culiacán (Sinaloa), un hombre vestido siempre con sombrero yacía muerto en medio de la calle. Le habían descerrajado 12 tiros. Era uno de los referentes internacionales del periodismo mexicano. Habían asesinado a Javier Valdez y con su muerte la libertad de expresión en uno de los países más peligrosos para practicar el oficio había quedado herida para siempre. "Si lo matan a él y no pasa nada, ¿qué nos queda al resto?", se preguntaban sus compañeros. La noche de este lunes, las autoridades presentaron como un triunfo la detención de uno de los tres implicados en ese crimen. Pero sus amigos y colegas no han obtenido todavía una respuesta. La detención de un "pistolero" del crimen organizado que apretó el gatillo, aunque es un avance, no es suficiente para hacer justicia, señalan. Dos preguntas básicas siguen en el aire: "¿Quién ordenó su asesinato y por qué?".

Durante la tarde de este lunes, las autoridades capturaron en Tijuana a Heriberto "N" —no pueden proporcionar el apellido—, alias El Koala, de 26 años. Lo han identificado como un integrante de una organización del narcotráfico de Sinaloa, aunque la fiscalía no quiso especificar a este diario cuál. Los expertos en seguridad en la zona, señalan que se trata de un sicario conocido de una de las facciones se que abrieron en el cartel de Sinaloa tras la detención de Joaquín El Chapo Guzmán, la que lideraba Dámaso López, El Licenciado, y su hijo del mismo nombre, apodado como El Mini-Lic. El Koala es uno de los tres implicados en el crimen, la policía busca a los otros dos.

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Aunque la fiscalía ha reconocido públicamente este martes que a Valdez lo asesinaron por su "labor periodística", y en una entrevista a este diario confirmaron que sus artículos fueron claves para la captura de uno de los presuntos homicidas, sus compañeros de muestran escépticos con el avance, que llega justo cerca del aniversario y en un contexto de campaña electoral. El director de la revista para la que trabajaba Valdez, Ríodoce, y amigo del periodista, Ismael Bojórquez, señala: "Queremos saber por qué mataron a Javier Valdez. ¿Quién ordenó el crimen y por qué?, y mientras eso no ocurra no nos vamos a cansar de decir que no hay justicia".

Bojórquez, al igual que otro de sus compañeros, también fundador de la revista y dirigente de la Asociación de Periodistas y Comunicadores 7 de Junio, de Sinaloa, piden que la investigación sea lo suficientemente sólida como para que el presunto homicida pueda ser juzgado —muchas veces, señalan, hay fallas en el proceso que le permiten al reo quedar libre antes del juicio—y sus declaraciones lleven a dar con los motivos por los cuales lo asesinaron y con el autor intelectual. "Están deteniendo a un gatillero del narcotráfico, pero deberían clarificar por qué lo mandaron asesinar. Este pistolero, si es uno de los autores, tiene toda la información", añade Alejandro Sicairos.

"El autor material no ayuda a resolver la impunidad del caso. Puede seguir quedando impune si no se detiene al autor intelectual", apunta el periodista Javier Garza, asesor en seguridad para la Asociación Mundial de Periódicos. Y agrega: "A uno le da por ser mal pensado y sospechar que están presentando a una persona solo por presentarla, por presumir avances en el tema, aunque es solo una hipótesis". "El hecho de que se hubieran tardado casi un año en encontrar al autor material del asesinato no habla muy bien del desempeño de las instituciones, sobre todo porque el propio presidente de México dio la instrucción de que se resolviera", precisa Garza.

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La directora de Artículo 19 en México, la organización más importante de defensa de los derechos de los periodistas, Ana Cristina Ruelas, señala que conocer los motivos del crimen no sólo sirve para que los familiares y allegados de la víctima comprendan las razones por las cuales asesinaron a su ser querido, sino porque el resto de compañeros de profesión sabrían a qué atenerse. "Se requiere conocer la verdad sobre los hechos para que los periodistas sepan cuáles son sus riesgos. Ahora se camina con los ojos vendados, no existen garantías para que ejerzan su trabajo libremente", apunta Ruelas.

"Y, para que esto suceda, el Estado debería reconocer que él es el principal peligro para los periodistas", añade la directora. Según las cifras de la organización, de las 1.986 agresiones a reporteros durante el sexenio de Enrique Peña Nieto (de 2012 hasta este año), el 48% provenían directamente de funcionarios públicos. Esto lo hace todavía más complejo, pues el Estado debería investigarse a sí mismo. "Es importante también que las autoridades recalquen la importancia del periodismo para la vida democrática, en lugar de criminalizar a las víctimas. ¿Por qué no leemos de narco en Sinaloa? Porque asesinaron a Javier y todos tienen miedo", anota Ruelas.

Los compañeros de Valdez coinciden en que estos once meses han sido muy duros para ejercer su trabajo en Sinaloa. "Hemos sentido mucha decepción y desesperación. Después de que asesinaran a Javier, en las redacciones en Sinaloa está presente el fantasma de la muerte. Sí hubo una inhibición de ese periodismo que estamos acostumbrados a hacer", cuenta Sicairos. En 2017 asesinaron a 12 periodistas y en lo que va de este año ya han muerto tres más.Y advierte: "No escribimos lo mismo por si nos cuesta la vida. En cada tecla vemos el miedo".

Las últimas amenazas de Javier

Uno de los últimos trabajos de Javier Valdez fue una entrevista que le hizo a Dámaso López, El Licenciado, uno de los antiguos socios de Joaquín El Chapo Guzmán. Después de la captura del capo del cartel de Sinaloa (en enero de 2016) y, especialmente desde su extradición a Estados Unidos (en enero de 2017), en esa entidad se libraba una guerra brutal por el trono que había dejado libre el señor de la droga. Los hijos de El Chapo, conocidos como Los Chapitos —Iván Archivaldo, Alfredo y César Guzmán Salazar—y los hombres de El Licenciado se enfrentaron sembrando de cadáveres este Estado del norte de México. Dámaso López fue detenido en mayo del año pasado y su hijo y heredero, El Mini Lic, se entregó a la DEA dos meses más tarde.

"Los hijos del Chapo se enteraron de la entrevista a Dámaso y presionaron a Javier para que el trabajo no se publicara. Pero la petición fue negada. Luego se comunicaron con Javier porque querían comprar toda la edición, pero tampoco se les concedió", informan desde la revista donde trabajaba Valdez, Ríodoce. Estas amenazas se produjeron en febrero del año pasado. Los hijos de El Chapo se convirtieron en lo principales sospechosos de la muerte de Valdez.

Con la captura de El Koala, presunto sicario de los Dámaso, la fiscalía ha presentado un giro radical en el caso de la muerte de Valdez. Y señalan a este diario un articulo: Malayerba —un texto que Valdez escribió contra El Mini Lic para calmar las amenazas de Los Chapitos, según cuentan sus compañeros— como uno de los puntos clave en la investigación y detención del supuesto homicida.

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