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Un milagro kurdo en el fútbol sueco

Fundado por nueve refugiados, el Dalkurd acumula siete ascensos en 13 años de historia

Jugadores y aficionados del Dalkurd celebran su ascenso a primera división, el pasado octubre en Borlange (Suecia).
Jugadores y aficionados del Dalkurd celebran su ascenso a primera división, el pasado octubre en Borlange (Suecia). Getty Images

Su padre estuvo en el frente combatiendo a Sadam Husein, el dictador que gaseó a miles de kurdos en el norte de Irak. Peshraw Azizi, de 30 años, ha optado por continuar esa lucha aunque con un balón de fútbol de por medio: "Él combatió por la independencia del Kurdistán. Yo he decidido seguir su guerra de una manera mucho más pacífica", explica el capitán del Dalkurd, el equipo fundado por refugiados kurdos que este lunes debutó en la máxima categoría del fútbol sueco.

En un país donde casi el 20% de sus 10 millones de habitantes son de origen extranjero, la hazaña del Dalkurd es excepcional pero no única. El fútbol sueco —con clubes que han ganado títulos continentales y una selección absoluta subcampeona en el Mundial de 1958 y tercera en los de 1950 y 1994— ha visto cómo tres equipos fundados por inmigrantes han sido capaces de alcanzar la máxima categoría. Además, el máximo goleador de su historia, Zlatan Ibrahimovic, de origen bosnio, también comenzó en un club que fomentaba la integración de los migrantes y refugiados, el FBK Balkan de Malmoe.

El pionero fue el Assyriska FF —uno de los más de 20 clubes suecos con raíces asirias, una minoría étnica con una cultura milenaria que vive principalmente en Siria e Irak—, que ascendió a la primera división en 2005, dos años después de haber sido finalista de copa. Solo lograron ganar cuatro partidos en su única temporada en la máxima categoría. Cuatro años después, en 2009, fue el FC Syrianska, de orígenes similares, el que ascendió a la Allsvenskan. Aguantó dos temporadas al filo del descenso y en la tercera solo cosechó tres victorias. Hoy, tanto el Syrianska como el Assyriska, ambos de Södertälje (la ciudad de 70.000 habitantes en la que creció Peshraw Azizi), juegan en la tercera categoría sueca.

El relevo lo ha tomado el Dalkurd. Con siete ascensos en 13 años de historia, aún cuenta con cinco jugadores kurdos en la primera plantilla. En la recta final de su carrera, Peshraw Azizi, mediocentro muy físico, encara su octava temporada en el club. Nacido en Suleimaniya (segunda ciudad más poblada del Kurdistán iraquí), jugó en el Syrianska, y un par de años en equipos menores también con raíces asirias, hasta que recaló en el Dalkurd en 2011. “La causa asiria tiene algunas similitudes con la kurda”, explica por e-mail.

Azizi, que llegó con 12 años a Suecia, viaja constantemente a su tierra. “Siempre que el fútbol me da un respiro intento estar cerca de los kurdos que más sufren”, comenta. Recientemente ha visitado a los peshmerga que combaten al autodenominado Estado Islámico en sus últimos escondrijos de Irak, y a niños kurdos en los campos de desplazados cercanos a Mosul. “Algunos me reconocen y se emocionan, pero los héroes son ellos”, apunta Azizi en un inglés perfecto. El futbolista es consciente de que el único objetivo del primer año en la élite debe ser la permanencia. Aun así, sueña con jugar competición europea: “Sería genial viajar a estadios en los que nos recibieran centenares o miles de kurdos”.

No sería el primer equipo fundado por inmigrantes que jugaría competición continental. En Chile, el Palestino ha ganado ligas, copas y alcanzado las semifinales de Libertadores. El club con más campeonatos de Brasil, el Palmeiras, fue fundado por italianos. Y en Canadá, el Toronto Croatia y el Serbian White Eagles son dos de los mejores equipos del país.

El Dalkurd no tiene sede fija. Ha jugado en tres ciudades distintas. Sus ingresos se han multiplicado gracias al merchandising. “Kurdos de todo el mundo compran nuestro material. Y cada vez va a más”, explica Cihan Dalaba, jefe de prensa del club. “Probablemente tengamos el presupuesto más bajo de la categoría, pero ningún otro club tiene a millones de personas detrás”, remacha.

Su estreno en la élite no fue el soñado, aunque sí muy digno. Frente al subcampeón, el AIK Solna, y en el estadio más grande de Escandinavia, perdieron (2-0), pero tuvieron la posesión y llegaron más que el rival. Algo es algo.

El proyecto The New Arrivals está financiado por el European Journalism Centre con el apoyo de la Fundación Bill & Melinda Gates.

The New Arrivals

Cuatro millones de inmigrantes han llegado a España en dos décadas en avión, en patera o saltando la valla. Más de un millón de personas pidieron asilo en Europa en 2016. EL PAÍS cuenta, en un proyecto de 500 días con los diarios The Guardian, Der Spiegel y Le Monde, cómo se adaptan estos nuevos europeos y cómo Europa se adapta a ellos. Una mirada a un fenómeno que está transformando España y el continente

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