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JAMES STEINBERG | EX SUBSECRETARIO DE ESTADO DE EE UU

“Incluso Trump reconoce que gane quien gane no podemos darle la espalda a México”

EE UU tiene mucho en juego en el país vecino, advierte el experto estadounidense en relaciones internacionales

James Steinberg (Boston, 1953) fue uno de los pesos pesados de la política exterior de Estados Unidos durante los mandatos de los dos últimos presidentes demócratas: viceconsejero de Seguridad Nacional de Bill Clinton (1996-2000), y vicesecretario de Estado de Barack Obama (2009-2011). Ahora con Donald Trump de presidente se dedica desde su puesto como profesor en Syracuse University a preparar los mejores argumentos contra las políticas de su gobierno. Steinberg fue invitado a Barcelona por la escuela de negocios ESADE donde participó en una charla junto con el exsecretario general de la OTAN, Javier Solana. Después, concedió esta entrevista a EL PAÍS.

Pregunta. Los nuevos aranceles de Trump sobre el acero y el aluminio ensombrecen la relación estadounidense con Europa. ¿Se avecina una guerra comercial?

Repuesta. El presidente Trump cree que no hay diferentes estándares para tratar a amigos y adversarios. Para Trump, todos los países son competidores. Es una forma muy distinta de ver el mundo a la de los presidentes de EEUU anteriores.

P. Muchos europeos ven en esta noticia un nuevo motivo para hacer como dijo Angela Merkel: olvidarnos de nuestra dependencia de EEUU y ser los dueños de nuestro destino.

R. No creo que a Trump le preocupen mucho las opiniones que haya sobre él o sobre EEUU en el resto del mundo. El único público que le interesa es el público estadounidense.

P. El departamento de Estado en el que usted trabajó parece estar sumido en el caos, con un éxodo de diplomáticos, puestos vacantes y baja moral. ¿Qué le dicen sus excompañeros?

R. Están angustiados porque no entienden por qué el gobierno no aprovecha lo que pueden ofrecer. La decisión de dejar sin personal al Departamento de Estado es catastrófica e inadmisible. Una de las cosas que admiro de los diplomáticos de EEUU es su dedicación y profesionalismo. Son funcionarios de verdad, no ganan mucho dinero, trabajan duro y en condiciones difíciles y a menudo peligrosa.

P. ¿Quizás Trump piensa que en política exterior él es el único que importa como le dijo una vez a Fox News?

R. Podría ser. Pero por muy inteligente que sea, nadie lo sabe todo, ni nadie tiene la experiencia que tienen los funcionarios de carrera del Departamento de Estado. Su decisión supondrá daños a largo plazo. Una vez que todas estas personas se van, no volverán y eso supone que necesitaremos una generación para reemplazar el capital humano.

P. ¿Qué supondría para México una victoria del izquierdista Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales del 1 de julio?

R. Voy a responderte lo que siempre decimos sobre estos asuntos. Esto es una decisión del pueblo mexicano. No es una buena idea que los estadounidenses les digan a los mexicanos qué hacer. A veces en lo más profundo de tu corazón puedes preferir a alguien pero no tenemos esa opción porque no votamos en la elección de México y ellos no votan en la nuestra. Creo que los intereses de EEUU y México están tan profundamente conectados que incluso Trump reconoce que gane quien gane no podemos darle la espalda a México. Tenemos demasiado en juego allá.

P. Corea del Norte está dispuesto a hablar con EEUU sobre una reducción de su arsenal nuclear, según fuentes oficiales de Corea del Sur ¿Es una victoria de Trump?

R. No hay manera de saber qué sucede en Corea del Norte. Hay muchas razones por las que pueden estar anunciando estas charlas. Podríamos creer que la razón es que han completado su programa nuclear y ya están listos para hablar. Nunca lo sabremos a menos que algún día se filtren las conversaciones de Kim Jong-un con sus generales. Y el peligro para él de anotarse una victoria es que si las negociaciones fracasan, deberá asumir la responsabilidad.

P. Xi Jinping parece dispuesto a gobernar China de por vida. ¿Fue Occidente demasiado inocente al creer que China se democratizaría algún día?

R. Hay un dicho famoso atribuido al premier chino Zhou Enlai, que en 1972 dijo que era pronto para juzgar el impacto de la Revolución Francesa. Pues es muy pronto para saberlo. Yo creo firmemente que con el tiempo y especialmente en sociedades con economías exitosas como la china que la gente querrá tener una voz mayor en la elección de sus líderes y sus políticas.

P. ¿No cree como otros expertos que la democracia es un sistema en retroceso?

R. No la veo en retroceso. Al contrario. Creo que hay una demanda de más democracia en lugares como Europa o EEUU. Parte del problema del ascenso de los populismos radica precisamente en que la gente no siente que tiene voz suficiente. La democracia no consiste solo en votar. En una democracia, el pueblo debe sentir que tiene influencia en el curso de los acontecimientos. El descontento que vemos en EEUU y Europa se debe a que el pueblo siente que nuestras voces no están siendo oídas.

P. ¿Pero no está la democracia en peligro a causa de la mentiras y propaganda que se difunde en redes sociales?

R. No hay duda de que las redes sociales plantean peligros reales pero creo que nos equivocamos al considerarlas un nuevo fenómeno. Mira al papel de la propaganda en el III Reich y de Leni Rienfenstahl. Los nazis no tenían redes sociales pero tenían propaganda y manipulaban las noticias. Esta historia es vieja.

P. ¿Entonces se ha exagerado la amenaza rusa para las democracias de Occidente?

R. Para nada. Nuestra comunidad de inteligencia ha encontrado pruebas concluyentes de que estaban intentando manipular nuestras elecciones y difundiendo noticias falsas. Es nuestra responsabilidad encontrar herramientas y estrategias para mostrar la verdad. El problema no es tanto la injerencia rusa como que no estemos reaccionando de modo efectivo. El presidente Trump no se toma en serio la amenaza de Rusia a la democracia.

P. ¿Conseguirá Rusia dividir a Europa?

R. No tengo ninguna duda de que esa es la meta de Rusia. Pero también creo que si estamos decididos a defendernos podemos lograrlo. Creo en un liderazgo fuerte que tenga voluntad de retar a Rusia y defender nuestros ideales porque nuestro relato es mejor que el de ellos. Rusia es un estado fallido, con una economía débil y con problemas demográficos.

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