Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Reino Unido no será una “distopía” desreguladora “al estilo Mad Max”

David Davis, ministro del Brexit, considera infundado el temor en Europa a que el país cambie su modelo económico para competir con el continente tras abandonar la UE

Manifestantes en contra del Brexit, la semana pasada en Londresrn rn
Manifestantes en contra del Brexit, la semana pasada en Londres AP

Los temores de que Reino Unido vaya a “zambullirse en un mundo prestado de una ficción distópica al estilo Mad Max” cuando abandone la Unión Europea son infundados. Así, recurriendo a la película de ciencia ficción protagonizada por Mel Gibson en 1979, ha querido David Davis alejar el temor extendido en el mundo político y empresarial europeo y transmitir un mensaje de confianza: Reino Unido se portará bien. En un discurso pronunciado ante líderes empresariales en Viena, el ministro del Brexit ha asegurado que los planes del Partido Conservador no pasan por convertir al país en una economía desregulada que compita con sus socios del continente bajando los precios y los estándares.

“Continuaremos nuestro historial de cumplir los más altos estándares cuando abandonemos la UE. Sé que por algún motivo hay gente que ha querido cuestionar que esas sean realmente nuestras intenciones. Temen que el Brexit conduzca a una carrera hacia abajo anglosajona, con Reino Unido zambulléndose en un mundo prestado de una ficción distópica al estilo Mad Max”, ha asegurado Davis. “Esos temores no tienen ninguna base, ni en nuestra historia, ni en nuestras intenciones, ni en nuestros intereses. Pero, aunque estoy profundamente en desacuerdo con estos, me recuerdan que debemos transmitir confianza”.

El de Davis es el tercero de la serie de discursos, bautizada como Carretera al Brexit, que arrancó Boris Johnson, ministro de Exteriores, la semana pasada, y continuó la primera ministra, Theresa May, este fin de semana, con un discurso sobre seguridad en Múnich. Hoy hablará también Liam Fox, ministro de Comercio Internacional, y en los próximos días será el turno de David Lidington, número dos de facto de May y el único del plantel de conferenciantes que votó por la permanencia. La idea es que los cinco discursos, que culminarán con uno más solemne de la propia May, dibujen el plan del Gobierno para el Brexit, que Bruselas reclama con urgencia para avanzar en la segunda fase de las negociaciones.

Las palabras de Davis buscan mitigar un temor extendido en el mundo político y empresarial a uno y otro lado del Canal. La ventaja de acabar con los costes y la burocracia a los que obligan las regulaciones europeas ha sido uno de los argumentos más utilizados por los defensores del Brexit, desde antes incluso de la campaña del referéndum de junio de 2016, en el que los británicos decidieron abandonar la UE. La propia primera ministra, en su discurso de la Lancaster House londinense hace un año, insinuó que el país podría cambiar su modelo económico para seguir siendo competitivo, recortando impuestos y regulaciones para atraer inversiones.

“Una parte importante de cualquier acuerdo es la capacidad de las dos partes de confiar en las regulaciones de la otra y en las instituciones que las garantizan", ha dicho Davis. “La certeza de que el plan de Reino Unido, su proyecto para la vida fuera de Europa, es una carrera hacia la cima en los estándares globales y no una regresión de los altos estándares que tenemos ahora, puede proporcionar la base para esa confianza”.