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La ONU registra en 2017 el peor dato de víctimas civiles en atentados en Afganistán

Pese a la disminución de bajas por el conflicto, el ISIS y los talibanes han aumentado sus ataques en las ciudades

Daños provocados por un atentado suicida, el pasado diciembre en Kabul.
Daños provocados por un atentado suicida, el pasado diciembre en Kabul. EFE

Cerca de 2.300 civiles murieron o resultaron heridos en atentados el año pasado en Afganistán, lo cual supone el peor balance jamás registrado durante el conflicto en el país, ha informado la ONU. Un total de 57 ataques suicidas y otras formas de atentado causaron 605 muertos y 1.690 heridos, ha señalado la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (Unama) en su informe anual sobre las víctimas civiles, publicado este jueves.

Los talibanes y el Estado islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) intensificaron sus ataques contra las áreas urbanas, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el pasado agosto que la presencia de sus tropas en Afganistán continuaría y Washington intensificara los ataques aéreos contra los baluartes de los milicianos en zonas rurales. A medida que ambos grupos se ven sometidos a una mayor presión, han aumentado sus ataques indiscriminados en las ciudades. Como resultado, las víctimas de ataques suicidas y otros atentados aumentaron un 17% el año pasado, según la ONU.  

Los atentados se convirtieron así, junto con las minas y otros artefactos explosivos, en la primera causa de mortalidad y heridas provocadas por el conflicto, por delante de los combates terrestres, precisa el informe. "Esta tendencia se confirma en 2018", ha afirmado ante la prensa en Kabul el representante especial de la ONU en Afganistán, Tadamichi Yamamoto, quien ha recordado que tres grandes atentados a finales de enero en la capital afgana y otro contra la ONG británica Save the Children en Jalalabad (este) causaron más de 130 muertos y 250 heridos en tan solo diez días.

Por cuarto año consecutivo, el balance anual de 3.438 muertos y 7.015 heridos supera la barrera de las 10.000 víctimas —10.453 en total en 2017—. La cifra supone una bajada del 9% respecto a 2016, principalmente debido a la disminución de los enfrentamientos directos entre insurgentes y las fuerzas progubernamentales. El informe de la ONU señala, sin embargo, que "en 2017 se alcanzó el número más alto de civiles muertos o heridos en atentados suicidas u otras formas de ataque en un solo año en Afganistán".

La capital del país es uno de los grandes objetivos. Allí se registró un 16% de víctimas el año pasado: 1.831 personas muertas o heridas. "Los civiles afganos han sido atacados en su vida diaria: yendo en autobús, rezando en una mezquita o simplemente caminando ante un edificio atacado", ha dicho Zeid Ra'ad Al Hussein, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, según recoge el informe.

Según las cifras de Naciones Unidas, la mayoría de los civiles que murieron o resultaron heridos en atentados en 2017 lo hicieron a manos de insurgentes antigubernamentales. Las fuerzas progubernamentales, incluidas las tropas internacionales, fueron responsables del 20% de los civiles muertos o heridos, lo cual supone un incremento del 7% respecto a 2016. Las víctimas de las fuerzas progubernamentales fueron causadas principalmente por el incremento de bombardeos aéreos llevados a cabo por las fuerzas afganas y extranjeras, según la Misión de la ONU en Afganistán. EE UU es la única fuerza internacional que está llevando a cabo ataques aéreos en Afganistán. 

Desde 2009, cuando la ONU comenzaron a registrar el número de víctimas, más de 28.000 civiles han muerto y 52.000 han resultado heridos en Afganistán. 

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