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Los separatistas del sur de Yemen rompen el bando del Gobierno

El incidente pone de relieve la fragilidad del frente anti Huthi y las diferencias entre sus patronos saudíes y emiratíes

Milicias del sur de Yemen se dirigen a la ciudad de Adén el 28 de enero de 2018.
Milicias del sur de Yemen se dirigen a la ciudad de Adén el 28 de enero de 2018. AFP

Los separatistas del sur de Yemen han tomado este domingo la sede del Gobierno en Adén, enfrentándose a tropas leales al presidente Abdrabbo Mansur Hadi de quien teóricamente son aliados. El choque, que se ha saldado con 15 muertos (4 de ellos civiles), pone de relieve no sólo la fragilidad del frente formado para frenar a los rebeldes Huthi que se hicieron con el poder hace tres años, sino las diferencias entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU), los principales países que lo impulsaron con su intervención militar.

Los enfrentamientos se han producido al concluir el ultimátum que los secesionistas dieron hace una semana al Gobierno de Hadi, el presidente internacionalmente reconocido en cuyo apoyo se produjo la intervención árabe en Yemen. Aunque Hadi sigue refugiado en Arabia Saudí desde que huyó de los Huthi en marzo de 2015, su Ejecutivo se instaló nominalmente en Adén, la segunda ciudad yemení, a partir de que la coalición árabe, con ayuda de milicianos sureños, expulsara a los Huthi unos meses después. La guerra que desde entonces libran contra los rebeldes no ha logrado, sin embargo, echar a estos de Saná, la capital (en parte porque los sureños, independientes hasta 1990, no tienen ningún interés en avanzar sobre el norte).

El Consejo Transitorio del Sur, el paraguas que agrupa a los separatistas, acusa al Ejecutivo de “matar de hambre a los yemeníes” y propuso sustituir a sus integrantes por tecnócratas. El primer ministro, Ahmed Bin Daghar, decidió prohibir las manifestaciones, lo que no ha evitado una gran concentración frente a su oficina para reclamar su cese y tiroteos entre unidades militares leales a Hadi y fuerzas secesionistas. Estas, entrenadas y respaldadas por EAU, han terminado tomando el control del edificio gubernamental.

“Hay un golpe en marcha aquí en Adén contra la legitimidad y la unidad del país”, ha denunciado Bin Daghar en un comunicado colgado en su Facebook. El primer ministro ha pedido la intervención de la coalición árabe “para salvar la situación” y señalado que su “esperanza” estaba en manos de Emiratos, una alusión al apoyo de este país a los separatistas frente a la apuesta saudí por la unidad. Sin embargo, apenas una hora después, difundía por el mismo canal una orden del presidente Hadi, “en calidad de comandante supremo de las fuerzas armadas yemeníes, y tras conversaciones con la coalición árabe (…) para que cesen las hostilidades de forma inmediata”.

Si se confirma el alto el fuego, se habrá evitado la escalada por ahora. Pero aunque las fuerzas sureñas y los leales a Hadi se han enfrentado antes por el control del aeropuerto o de las instalaciones petroleras, los choques de este domingo han sido los más graves.

La tensión entre ambos grupos y sus patrocinadores ha aumentado a medida que sus intereses se han hecho divergentes. Expulsados los Huthi del sur del país, los separatistas han visto una oportunidad para recuperar la independencia, posibilidad que a medida que la guerra se enquistaba ha resultado más atractiva para EAU, que está deseoso de poner fin a la campaña miliar. Con este objetivo, Abu Dabi intentó que el expresidente Ali Abdalá Saleh rompiera su alianza con los Huthi, pero su asesinato frustró ese plan.

Además, Emiratos desconfía del principal aliado del presidente Hadi, el Islah, un partido islamista próximo a los Hermanos Musulmanes, al que pertenecen muchos de sus ministros y cuyos milicianos han combatido frente a los Huthi. Arabia Saudí, sin embargo, no parece ver con malos ojos que ese grupo (suní) remplace los rebeldes (más próximos al chiísmo) a los que ve como agentes de Irán.