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Qué pasa si el SPD alemán dice hoy “no” a Merkel y otras claves de un congreso crucial

La socialdemocracia alemana se reúne para votar si aceptan participar en una nueva gran coalición

Martin Schulz, líder del partido socialdemócrata alemán, durante una comparecencia ante la prensa el sábado.
Martin Schulz, líder del partido socialdemócrata alemán, durante una comparecencia ante la prensa el sábado. AFP

Los congresos de los partidos pocas veces logran despertar interés más allá de las fronteras de la propia formación, pero la cita de hoy en Bonn es distinta. El partido socialdemócrata alemán (SPD) celebra este domingo un congreso crucial en el que se decidirá si es posible formar una coalición de Gobierno en Berlín, sin Gobierno casi cuatro meses después de las elecciones. Europa observará hoy con mucha atención lo que suceda en la antigua capital federal.

Fue en septiembre, cuando el partido de la canciller, Angela Merkel, fue por cuarta vez consecutiva el más votado en las elecciones generales. Tras 12 años en el poder, no obtuvo sin embargo la mayoría suficiente para formar Gobierno. Desde entonces, la canciller busca sin éxito un socio minoritario que le permita poner en pie un Ejecutivo en la primera economía de la zona euro.

Hace una semana, el líder socialdemócrata, Martin Schulz, alcanzó con el bloque conservador de Merkel (CDU y su partido aliado bávaro, la CSU) un principio de acuerdo para poner en pie una nueva gran coalición. Hoy domingo, unos 600 delegados socialdemócratas llegados de todo el país hasta Bonn deberán votar en un congreso extraordinario si permiten a Schulz arrancar las conversaciones formales con Merkel con el objetivo de reeditar la gran coalición, con la que el SPD ha compartido Gobierno ocho de los últimos 12 años.

Estas son algunas de las claves de la decisión que los representantes del SPD deben votar hoy en Bonn:

¿Qué pasa si los delegados del SPD votan mayoritariamente “sí” a la gran coalición en Bonn?

Si más del 50% de los llamados a participar en el congreso vota a favor del principio de acuerdo de gran coalición entre el SPD, la CDU y la CSU, darán comienzo las negociaciones formales para sentar las bases del próximo Gobierno alemán.

¿Significaría un “sí” en Bonn el fin del bloqueo político alemán?

No. Si todo va bien, y los partidos logran consensuar un acuerdo en firme de coalición, el pacto deberá superar aún un trámite que podría echar por tierra este nuevo proyecto de Gobierno. Las bases del partido socialdemócrata, unos 450.000 miembros, deberán dar el visto bueno al acuerdo. Si lo rechazan, la nueva gran coalición no prosperará.

¿Cuándo podría haber un Gobierno en Berlín si todo fuera bien?

Los políticos alemanes quieren acelerar un proceso que va ya con mucho retraso. La Unión Europea espera impaciente que Berlín eche a andar para acometer la batería de urgentes reformas que necesita la Unión. Aún así, los cálculos de los negociadores alemanes indican que consensuar un texto definitivo podría tardar unas tres semanas y que después habría que esperar el voto de la militancia que también se prevé puede durar hasta tres semanas. Los negociadores barajan Semana Santa como una fecha realista para la formación de un nuevo gobierno en Berlín.

¿Por qué tantos socialdemócratas rechazan volver a aliarse con Merkel?

El SPD ha cohabitado con Merkel de 2005 a 2009 y de 2013 hasta ahora. En este tiempo, el partido ha visto como sus apoyos se desploman en las urnas. En las elecciones de septiembre, el SPD logró un 20,5% de los votos, lo que supone su resultado más bajo desde 1949. Buena parte de los militantes atribuye su caída a la alianza con una canciller, a la que acusan de apropiarse de logros propios y ajenos. Piensan, que da un poco igual lo bien que lo hagan en una gran coalición porque sus éxitos acabarán eclipsados por Merkel. Consideran además que el partido necesita una renovación -de caras y de contenidos- que solo será posible si están fuera del Gobierno. El propio Schulz juró en varios idiomas que no formaría Gobierno con Merkel. Pero cuando el resto de opciones se volvieron inviable sy la presión dentro y fuera del país aumentó, Schulz acabó por convertirse en un defensor de la gran coalición, perdiendo buena parte de su credibilidad por el camino. Por último, argumentan los disidentes que si el SPD acepta una nueva gran coalición, la extrema derecha, Alternativa por Alemania (Afd) pasaría a ser el primer partido de la oposición en el Bundestag.

¿Quién encabeza la revuelta contra la gran coalición?

Las juventudes socialdemócratas, los poderosos Jusos son el motor de la corriente rebelde que en los últimos días ha ido perdiendo fuerza. Su líder , Kevin Kühnert, un joven de 28 años de rostro aniñado es el hombre que acaparará hoy todas las miradas en Bonn y que ha conseguido que se ha convertido en el mayor peligro para la supervivencia de Martin Schulz. ón

¿Qué pasa si el congreso de Bonn rechaza una gran coalición con Merkel?

Fracasado hace semanas el anterior intento de formar una coalición tripartita –conservadores, liberales y Verdes-, la aritmética electoral indica que no hay más combinaciones posibles para formar un Gobierno de mayorías en Berlín. Quedarían entonces tres alternativas: intentar de nuevo la vía tripartita, que Merkel aceptara formar un Gobierno de minoría que contara con apoyos puntuales en el Parlamento o repetir las elecciones.

¿Sería posible formar un Gobierno de minoría para evitar repetir las elecciones?

En principio sí, pero por un lado es una rareza histórica en Alemania, un país acostumbrado a Gobiernos estables y de consenso. Por otro, la canciller Merkel se ha mostrado hasta ahora contraria a una opción que considera que no proporcionaría la estabilidad y la fortaleza que necesita Berlín para impulsar la refundación de Europa de la mano de Emmanuel Macron. No obstante, amplios sectores tanto del SPD, como también dentro de la CDU la consideran una opción viable.

¿Qué pasaría si se repiten las elecciones?

Es el escenario más temido ya que implicaría la prolongación durante meses del vacío de poder en Berlín. Supondría además que podría desatarse la guerra interna en los grandes partidos y el cuarto mandato de Merkel estaría en vilo.