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La joven afroamericana que hace historia en West Point

Simone Askew, primera mujer negra en lograr la posición más alta del cuerpo de cadetes de la famosa academia militar, dirigió este sábado la marcha previa a un clásico partido de fútbol americano universitario que enfrenta a al Ejército de Tierra y la Armada

Simone Askew. FOTO: AFP / VÍDEO: EPV

Es una tradición americana: cada año se celebra un partido de fútbol americano que enfrenta a las academias militares del Ejército de Tierra y la Armada, un clásico de máxima rivalidad, una Superbowl castrense con su show reglamentario espectáculo previo: paracaidistas, desfiles y banderas. Y este año, quien pasó revista a la tropa de cadetes de la legendaria escuela de West Point y los guió hacia el césped fue Simone Askew, la primera capitana, también primera en algo más: nunca una mujer afroamericana había ocupado la más alta posición estudiantil de dicho centro.

Askew, de 21 años recién cumplidos, se convirtió en la primera mujer negra nombrada primera capitana de los 4.400 cadetes de West Point el pasado verano, un puesto de prestigio que han ocupado militares muy reconocidos en Estados Unidos. El desfile previo al partido de este sábado supuso la primera gran exhibición de ese techo roto por la chica para su raza y su sexo. Ha sido en el estadio Lincoln Financial de Filadelfia, en un acontecimiento que la joven solía seguir con devoción cuando era una niña. “Nunca había visto algo así y le pregunté a mi madre cómo podría ponerme algún día al frente de algo así”, contó la cadete esta semana a The Washington Post. “Es surrealista darme cuenta de todo lo que me ha pasado en este semestre”, añadió.

La primera capitana de esta promoción de West Point es hija de madre soltera. Pam Askew solía llevar a su hija a los partidos de fútbol de las fuerzas armadas, le apuntaba los campamentos de verano en las academias del Ejército de Tierra y de la Armada y cumplían religiosamente con la cita anual del gran partido. En sus ojos de niña, era la máxima expresión del esplendor militar y la camaradería. En sus ojos de adulta, por lo que ha contado estos días en la prensa estadounidense, también.

El duelo, que terminó en un triunfo de la Armada, es una tradición de más 100 años que une dos elementos esenciales en el patriotismo americano, el deporte estrella del país, junto con el béisbol, y las fuerzas armadas. El año pasado, después de 14 años engullendo derrotas, ganó el Ejército por primera vez en el estadio de Baltimore. Al primer cuarto, hizo presencia el entonces presidente electo, un ufano Donald Trump que había ganado las elecciones tan solo un mes atrás.

Simone Askew se convirtió en primera capitana 20 años después de que una mujer negra se graduara por primera vez en West Point, Pat Walter Locke, que se retiró en 1995 tras servir en el cuerpo de artilleros. El primer hombre negro se graduó en 1877, se llamaba Henry Ossian Flipper y era una antiguo esclavo. El origen de la Academia es un puesto defensivo crucial durante la guerra de la Independencia, que vio graduarse a sus primeros cadetes en 1802.

Esta semana, en una entrevista en el programa CBS This Morning, Simone Askew intentaba olvidarse de su condición de primera de nada. “Mi objetivo ahora es centrarme de veras en ser la mejor primera capitana que pueda independientemente de mi género o mi raza y que cuando la clase se gradúe en mayo sea recordada como una buena líder, no necesariamente como una buena líder mujer afroamericana”.