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El Ejército regular sirio rompe 28 meses de cerco del ISIS en Deir Ezzor

Damasco logra una importante victoria en una zona donde los servicios de inteligencia creen que está escondido el líder de los yihadistas, al Baghdadi

Fuerzas progubernamentales sirias, en Bir Qabaqib, a 40 kilómetros de Deir Ezzor
Fuerzas progubernamentales sirias, en Bir Qabaqib, a 40 kilómetros de Deir Ezzor AFP

El Ejército regular sirio ha logrado romper este martes el cerco que el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) mantenía desde mayo de 2015 sobre sus tropas en la ciudad de Deir Ezzor, según ha informado este martes la Agencia Nacional de Noticias Siria, Sana. Los uniformados leales a Damasco han logrado alcanzar esta capital de la provincia homónima situada al noreste del país y uno de los últimos bastiones del ISIS.

La operación se ha llevado a cabo con el apoyo aéreo y marítimo ruso, así como con el refuerzo en tierra de las milicias aliadas iraquí y libanesa. A 140 kilómetros al noroeste, en Raqa y capital de facto del califato, son las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, y conglomerado de milicias árabes y kurdas respaldadas por Washington) las que están a punto de expulsar a los yihadistas.

“Llevamos 48 horas empujando desde las estratégicas montañas de Bishiri hacia el este donde se encontraba cercada la Brigada 137”, confirmó por teléfono y desde el anonimato un soldado del Ejército regular sirio que combate en el frente de Deir Ezzor. “Miles de terroristas del ISIS se están replegando hacia las montañas de Thardeh. Pero retomar la base aérea de la ciudad llevará más tiempo”, añadió.

El Gobierno de Damasco celebraba ahora la victoria tras seis meses de ofensiva que comenzó el pasado mes de marzo cuando por segunda vez lograron arrebatar el yacimiento de Palmira al ISIS, en pleno centro del país. Desde entonces, han logrado arrebatar al ISIS una desértica y despoblada área pero rica en hidrocarburos hasta conectar con la parte occidental de Deir Ezzor. Se dirigen hacia la frontera este con Irak, para cortar la última vía de abastecimiento de que disponen los yihadistas.

En Deir Ezzor, unos 6.000 soldados regulares sirios han sobrevivido durante los 28 meses de asedio gracias al avituallamiento aéreo de municiones y víveres. En la mitad de la ciudad controlada por los uniformados se encuentran también cercados otros 125.000 civiles, según el recuento que hace la ONU. “Decenas de personas, los más frágiles como lactantes o ancianos enfermos, han muerto por inanición o falta de medicación”, aseguró vía Whatsapp Omar Abu Laila, activista y director del grupo DeirEzzor24.

Debido a la gravedad de la situación humanitaria, este cerco ha supuesto una de las escasas excepciones donde tanto Moscú como la ONU han recurrido a lanzamientos aéreos de ayuda humanitaria desde gran altitud. Una opción que, a parte de costosa, se antoja peligrosa debido a la imprecisión de los lanzamientos de paneles.

“Deir Ezzor es tal vez el principal punto del Éufrates. Su recuperación indicaría el final de la lucha contra el ISIS”, dijo el pasado mes de agosto el ministro de Defensa ruso, Sergey Shoigu. Las tropas rusas desplegadas en el terreno desde septiembre de 2015, perdían el lunes a dos de sus hombres en la ofensiva, sumando un total de 34 uniformados rusos muertos según el recuento oficial de Moscú. El Ministerio de defensa de Rusia aseguró haber lanzado al menos 80 ataques aéreos contra posiciones del ISIS en Deir Ezzor y varios ataques con misiles de crucero Kalibr desde la fragata rusa Admiral Essen apostada en aguas del Mediterráneo.

Las victorias contra el ISIS abren nuevas incógnitas en Siria

En lo que se ha convertido en una carrera mundial por acabar con el califato del ISIS que se extiende entre Siria e Irak, las SDF vaticinaron esta semana una inminente expulsión de los cerca de 3.500 yihadistas que aun permanecen en Raqa. “Cuanto más terreno recupere cada actor en la lucha contra el ISIS, mejores cartas tendrán para negociar una salida política de la guerra que les beneficie”, valora Nawar Oliver, experto del centro de estudios Omran en Estambul. A pesar de que la Coalición internacional y las tropas de Bachar el Asad comparten hoy un enemigo común encarnado por el ISIS, ambos difieren sobre el futuro de Siria.

Por su parte, el Asad se ha visto beneficiado por la lucha que la Coalición internacional mantiene contra el ISIS, en la que los aliados de las Unidades de Protección Popular kurdas (YPG, por sus siglas en kurdo) han sido clave. Al tiempo que estos expulsan al ISIS de Raqa, las tropas regulares sirias han dedicado sus limitados efectivos a la recuperación del centro del país. Es precisamente  en la sureña localidad de Mayadeen, en la provincia de Deir Ezzor, donde los servicios de inteligencia rusos y norteamericanos cree que se esconde el líder del ISIS, Abu Baker al Baghdadi, junto a parte de la cúpula yihadista que huyó de Mosul.

La intensificación de los bombardeos con las ofensivas sobre Raqa y Deir Ezzor han  incrementado las muertes civiles que la Red Siria para los Derechos Humanos cifra en 772 víctimas en el pasado mes de agosto. Entrado en el séptimo año, el conflicto se ha cobrado al menos 320.000 vidas (un tercio civiles) y un millón de heridos. La mitad de los 23 millones de sirios se han visto obligados a abandonar sus hogares.