Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El candidato clave de Mauricio Macri se hunde con varias meteduras de pata en la campaña

Esteban Bullrich celebra durante una entrevista que cada día hay “un metro más de asfalto, un pibe más que está preso”

elecciones argentinas PASO
El candidato oficialista Esteban Bullrich durante un acto de campaña en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, el 7 de agosto. Telam

https://twitter.com/AgenEn un país tan psicoanalizado como Argentina un furcio es un acto fallido. Es decir, no se trata de un simple error fruto de, por ejemplo, una distracción, sino una ventana a deseos inconscientes reprimidos. Esteban Bullrich, el elegido por Mauricio Macri para pelear contra Cristina Fernández Kirchner por una banca de senador en la provincia de Buenos Aires, no se lleva bien con sus propios fallidos.

Su último accidente fue en vivo ante una cámaras de televisión, que es donde suelen aparecer esas palabras que uno no quería decir pero, como por arte de magia, aparecen allí, a flor de labios. Bullrich tenía en su mano un micrófono y a su lado, de pie, a la gobernadora de la provincia, María Eugenia Vidal, dedicada durante las últimas semanas a transferir parte de su popularidad a los candidatos oficialistas. "El camino que hemos emprendido todos los días”, dijo Bullrich, “tiene un metro más de asfalto, una sala más, un pibe (niño) más que está preso”. Vidal lo miró, dejó pasar la frase del “pibe preso” y todo siguió como si nada.

Luego intentó aclarar que sus palabras no fueron consecuencia de algún pensamiento oculto en su conciencia. "No reflejan lo que soy ni lo que pienso", dijo Bullrich en declaraciones a radio Mitre. "No hablaba de chicos, tampoco de pibes chorros [menores delincuentes], yo hablaba de adultos. Hablaba de que después de años de la mala policía, hoy es la que arresta a los narcos, corruptos", explicó.

Lo cierto es que Bullrich tiene problemas cuando debe improvisar. Como ministro de Educación, cargo que dejó para volcarse a la campaña por las elecciones legislativas del 22 de octubre, ya había padecido el escarnio público por algunas inesperadas meteduras de pata.

En marzo pasado, Bullrich acompañó a Macri a Holanda, la tierra de la argentina Máxima Zorreguieta. Durante la visita obligada a la casa de Ana Frank se enredó con una frase en la que quiso relacionar el padecimiento de la víctima más emblemática del nazismo con las peleas políticas que agrietan a Argentina. Pero, sin explicación, dejó fuera cualquier referencia al nazismo. "Ella tenía sueños, sabía lo que quería, escribía sobre lo que quería y esos sueños quedaron truncos, en gran parte por una dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz a un mundo que promovía la intolerancia", dijo

Meses después, Bullrich lo hizo de nuevo. Esta vez, por ser demasiado fiel a la promoción de pequeños emprendedores lanzada por el Gobierno para luchar contra la desocupación. En declaraciones a una radio, sugirió a los desempleados que se dediquen a fabricar cerveza artesanal. "Hay que ayudar a los bonaerenses a generar proyectos propios”, dijo. “Ahora en La Matanza y en otros lugares del conurbano, los emprendimientos de las cervecerías artesanales están creciendo muchísimo”.

Hace dos semanas lo traicionó su gran apego al catolicismo. Consultado sobre el aborto, un tema que todos los candidatos prefieren evitar para no generar debates incómodos en un país donde es ilegal, Bullrich tuvo la idea de relacionar el aborto de “bebas” con los reclamos contra la violencia de género de Ni Una Menos. "Ni Una Menos es también si hay una beba adentro [del cuerpo de la mujer embarazada]. Es Ni Una Menos porque también la estás matando", dijo el candidato

Cuando era ministro de Educación, Bullrich defendió que una escuela que expulsa a un joven lo está obligando a delinquir. No hubiese habido mayores problemas si hubiese ahorrado el remate: "No se va a cambiar con planes sociales: a ese pibe le podes dar un plan social, pero esa plata la va a usar para comprar balas". Ahora celebró que cada vez más cantidad de esos “pibes” estén presos. El furcio no llegó en el mejor momento: falta menos de una semana para que los candidatos al Congreso se midan en elecciones primarias abiertas y obligatorias y Bullrich es la apuesta de Macri para pelar contra Kirchner en el distrito más grande, complejo y rico del país.

ciaAJN/stahttps://twitter.com/AgenciaAJN/status/894993957897240577tus/894993957897240577

Más información