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Una May debilitada buscará “el mayor consenso posible” para el Brexit

La primera ministra, que acude al discurso de la reina sin garantías del apoyo a su Gobierno en minoría, elude los temas más polémicos de la campaña en su programa legislativo

Theresa May junto a Jeremy Corbyn, hoy en la apertura de la legislatura.
Theresa May junto a Jeremy Corbyn, hoy en la apertura de la legislatura. AFP

Theresa May ha centrado su discurso de la reina, el acto solemne en el que Isabel II lee las prioridades legislativas del Ejecutivo, en anunciar la legislación necesaria para completar la salida de Reino Unido de la UE. Un proceso en el que el Gobierno buscará "el consenso más amplio posible". Pero no ha ofrecido mayor concreción acerca de qué tipo de Brexit perseguirá en las negociaciones, después de que el reciente varapalo electoral haya cuestionado su estrategia de una ruptura radical con los Veintisiete. El documento leído este mediodía por la reina, en la apertura oficial del curso parlamentario, ha eludido los asuntos que se demostraron más impopulares en la reciente campaña, como el llamado "impuesto sobre la demencia", la reforma educativa o la restauración de la caza del zorro, en un signo de la extrema debilidad en la que se encuentra la primera ministra.

May llegó este miércoles al discurso de la reina sin haber logrado cerrar un acuerdo con los unionistas norirlandeses del DUP que le garantice el apoyo a su Ejecutivo en minoría. El DUP, cuyos diez escaños son necesarios para May que se quedó sin mayoría absoluta en las elecciones del pasado 8 de junio, ha advertido de que las negociaciones no están avanzando “como se esperaba” y que su apoyo “no debe darse por hecho”. Al resistirse a garantizar formalmente su apoyo, el DUP, con el que May empezó las negociaciones hace diez días, deja en evidencia la debilidad de May y añade aún más presión a la primera ministra

La reina Isabel II, durante la lectura del programa. ver fotogalería
La reina Isabel II, durante la lectura del programa. AFP

El programa del Gobierno que la reina ha leído este miércoles ante el Parlamento se votará a finales de la semana que viene. Minutos antes de que Isabel II empezara su discurso, la casa real ha comunicado que el duque de Edimburgo ha sido ingresado en hospital “por precaución” para tratar una infección. Por ello, la reina ha estado acompañada por el príncipe de Gales. En esta ocasión, por decisión de la primera ministra para poder sacar adelante la exigente agenda legislativa del Brexit, el discurso de la reina presentaba las prioridades legislativas para dos años, no para uno como es habitual.

El Brexit ha estado en el arranque del discurso. El Gobierno se compromete a buscar el mayor consenso -entre partidos, Gobiernos autónomos y hasta empresarios- para alcanzar "el mejor acuerdo posible". "Los miembros de mi Gobierno están comprometidos a trabajar con el Parlamento, las administraciones autónomas, las empresas y otros, para construir el consenso más amplio posible sobre el futuro del país fuera de la Unión Europea", ha dicho la reina.

En el texto se mencionaban ocho piezas de legislación que serán necesarias para la salida de la UE: la macro ley que derogará el acta de adhesión al club y que incorporará toda la legislación europea al ordenamiento jurídico nacional, además de leyes sobre aduanas, comercio, inmigración, pesca, agricultura, seguridad nuclear y sanciones internacionales. El colosal reto al que se enfrenta May es sacar adelante esas complicadísimas piezas de legislación con la frágil mayoría parlamentaria que la arropa desde las elecciones del 8 de junio, en las que perdió la mayoría absoluta.

No ha habido, en un texto de perfil bajo, medidas específicas en materia de lucha contra el extremismo, como estaba previsto, sino un abstracto compromiso de revisar la legislación antiterrorista. “A la vista de los ataques terroristas de Manchester y Londres, la estrategia antiterrorista de mi Gobierno será revisada para asegurar que la policía y los servicios de seguridad tienen todas las competencias que necesitan y que la duración de las penas de cárcel por delitos de terrorismo es suficiente para mantener a la gente segura”, ha dicho la reina.

El texto ha confirmado que el Gobierno abrirá una investigación pública sobre el incendio en la torre Grenfell, donde murieron al menos 79 personas, para “aclarar las causas y asegurar que las lecciones son aprendidas”.

Una jornada de movilización ha sido convocada ante el Parlamento, coincidiendo con el discurso de la reina, precisamente para protestar contra la gestión del Gobierno de la tragedia del incendio de la torre de Grenfell. Los convocantes han anunciado en Facebook su intención de “derrocar el Gobierno”. La respuesta de May al incendio fue tachada de fría y lenta por parte de muchos vecinos. Las protestas se sucedieron durante el pasado fin de semana. La tragedia de la torre Grenfell se convirtió en un símbolo de las desigualdades del país, que muchos atribuyen a la política de recortes de los últimos Gobiernos conservadores.

El discurso parece confirmar que la visita de Estado de Donald Trump, anunciada hace meses por el Gobierno y objeto de una ruidosa controversia, está siendo reconsiderada. En el discurso de la reina tradicionalmente se hace referencia a las visitas de Estado previstas para el curso (dos años, en este caso). Así, Isabel II mencionó la visita de los reyes de España, prevista para el próximo mes de julio, pero nada dijo de una eventual vivita del presidente de Estados Unidos.

Inicialmente previsto para el lunes, el discurso de la reina tuvo que ser retrasado debido a que el Partido Conservador no había alcanzado un acuerdo con el DUP para sacar adelante su Gobierno en minoría. La prórroga de dos días tampoco ha sido suficiente para cerrar dicho acuerdo, que no es una coalición sino que se circunscribiría al apoyo en los presupuestos y otras cuestiones imprescindibles. El DUP —un compañero de viaje incómodo por su agenda ultraconservadora y que podría amenazar el delicado equilibrio en Irlanda del Norte— ha mostrado su malestar por las críticas de ciertos diputados tories. El acuerdo que se negocia se centra en las contrapartidas económicas que exige el DUP a cambio de su voto. El partido, según publican varios medios locales, habría exigido compromisos de inversión en Irlanda del Norte y la rebaja del impuesto de sociedades en la región del 19% al 12,5%, hasta equipararlo con el de sus vecinos del sur, la República de Irlanda.

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