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El DUP, un incómodo aliado para May en dos duras batallas

El pacto de gobierno con los ultraconservadores unionistas complica las negociaciones en Bruselas y en Irlanda del Norte

Arlene Foster, líder del DUP, a su llegada al 10 de Downing Street.

Pocos habrían imaginado, hace apenas una semana, que la entrada en el 10 de Downing Street de Arlene Foster, líder de una formación totalmente marginal en Westminster, pudiera suscitar tanta expectación. Hasta el pasado jueves el DUP era una rareza histórica, el partido más grande en la región más olvidada de Reino Unido. Pero la primera ministra británica decidió adelantar las elecciones. Perdió la mayoría absoluta, y resultó que los diez escaños que consiguió el DUP en Westminster eran necesarios para que el Partido Conservador pudiera gobernar.

Foster aseguró el martes, después de sus reunión con Theresa May, que las conversaciones iban bien. Si finalmente otorga su apoyo a un Gobierno tory en minoría, el DUP será clave en las negociaciones de salida de la Unión Europea y se habrá convertido en un improbable actor protagonista de la geopolítica global.

“El DUP es un partido profundamente religioso y unionista británico”, explica Jonathan Tonge, experto en Irlanda del Norte de la universidad de Liverpool y autor de un libro sobre la formación. “Es, de largo, el partido más conservador, religiosa y socialmente, de Westminster. Su principal objetivo es mantener a Irlanda del Norte en Reino Unido. Durante años fue un vehículo para la Iglesia Libre Presbiteriana de su exlíder y fundador Ian Paisley. Una iglesia protestante fundamentalista, una forma politizada de protestantismo muy fuertemente anti católica. Pero en los años recientes el DUP ha pasado de partido de protesta a partido de poder en Irlanda del norte, y ha tenido que moderarse considerablemente”.

La salida de Foster de Downing Street coincidió con unas declaraciones de John Major, ex primer ministro conservador, que advertía a May de que un acuerdo con el DUP puede poner en riesgo el proceso de paz en Irlanda del Norte, en el que él mismo estuvo profundamente implicado en los noventa. “Una parte fundamental del proceso es que el Gobierno británico debe ser imparcial entre los intereses que compiten en Irlanda del Norte”, explicó. “Por mucho que lo intente, no será visto como imparcial si cierra un acuerdo con una de las partes”.

El DUP se fundó en 1971 como una facción protestante radical en el conflicto sectario que sufrió Irlanda del Norte durante 30 años. El Sinn Féin y el DUP fueron los grandes beneficiados políticamente del Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que establecía que los dos principales partidos católico y protestante debían compartir el poder. Ambos han acabado marginando al resto de opciones minoritarias. Tras el ajustado resultado de las elecciones regionales de marzo, el Gobierno de poder compartido se encuentra paralizado.

Su historia personal forjó el compromiso de Arlene Foster con la causa unionista. A los ocho años asistió a cómo el IRA intentaba asesinar a su padre y, en la adolescencia, el autobús escolar en el que viajaba fue alcanzado por una bomba.

El Brexit no debería ser un obstáculo para entenderse con May. El DUP defendió la salida de la UE; pide una frontera suave con la República de Irlanda, algo que May también desea, y rechaza un estatus especial para la región. Tampoco es probable que traten de imponer su agenda social ultraconservadora. “Lo que pedirán es mucho dinero”, opina Tonge. “Pedirán fondos para compensar la pérdida de financiación de la UE, sobre todo en el agricultura. Los conservadores necesitan mucho mas al DUP que el DUP a ellos. Es como un sueño. Pueden entrar en un supermercado, coger lo que quieran de las estanterías y no pagar”.