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Trump a universitarios: “Cuanto más os digan que lo hacéis mal, más debéis persistir”

El presidente de EE UU arenga a universitarios contra Washington en plena tormenta por la crisis del FBI

Trump,este sábado en Lynchburg, Virginia.
Trump,este sábado en Lynchburg, Virginia. AP

Donald Trump desembarcó este sábado en una universidad evangélica de Virginia, en medio de una de sus peores crisis desde que llegó a la Casa Blanca, y arengó a los estudiantes contra Washington y contra el poder del pensamiento central, frente al de los outsider. En un discurso de graduación que pronunció ante casi 50.000 asistentes, y entre ovaciones, se mostró como una víctima de “las voces críticas de Washington que creen saberlo todo” y espetó que “no hay nada más fácil o patético que ser un crítico". "Cuanto más os digan que lo hacéis mal, más deberéis persistir”, llegó a remachar el presidente de EE UU..

Lo dijo tras unos días cargados de críticas. Su decisión de destituir a James Comey, el director del FBI y hombre al mando de la investigación sobre los posibles lazos entre el Kremlin y la campaña de Trump, ha desatado una tormenta en Washington. Según los demócratas y algunos republicanos, el gesto suscita dudas sobre si el presidente trataba de retirar del terreno de juego a quien podía amenazar su cargo. El mensaje de Trump para los recién graduados era el de seguir adelante con sus convicciones pase lo que pase.

“En América no veneramos al Gobierno, veneramos a Dios”, afirmó el presidente que en Washington, al contrario de la tradición marcada por sus antecesores, no acostumbra a asistir a misa. Tenía frente a sí a una audiencia especialmente religiosa puso, los alumnos de la Universidad Liberty (Virginia), la institución educativa evangélica de referencia, y el republicano plagó sus palabras de simbología religiosa pese a ser uno de los mandatarios menos espirituales o practicantes que nunca ha tenido este país.

Este sábado, que empezó con lluvia y acabó con aplausos, cánticos religiosos y sol, Trump endulzó su imagen con numerosas referencias religiosas ante algunos de los estudiantes más conservadores del país. “Todos fuimos creados por el mismo Dios y somos un pueblo unido, indivisible bajo su mirada”, declaró parafraseando la “promesa de lealtad” estadounidense en otro momento de su discurso, que duró poco más de media hora.

Un presidente poco religioso

El republicano ya sabía que hoy se ganaría unos aplausos muy necesitados para satisfacer su ansia de popularidad. El presidente de la universidad, Jerry Falwell, es amigo de Trump desde hace años y fue uno de sus asesores para cortejar el voto de la derecha religiosa. “Es un líder de la gente común incluyendo a aquellos que aman a Dios”, reclamó. “Se merece nuestro respeto y admiración por recibir ataques deshonestos con frecuencia desde la prensa y los políticos tradicionales”, advirtió antes de que Trump tomara la palabra.

En Liberty, una parte de los estudiantes denunciaron meses antes de las elecciones el apoyo de Falwell a un candidato que “promocionaba principios y valores opuestos a los cristianos”. Trump, cuya vida está marcada por tres matrimonios, un historial de desprecio y denuncias de abusos a mujeres, es una figura distante de la espiritualidad, según algunos.

Hoy las voces disidentes callaron y Trump trató de estrechar lazos con mensajes religiosos, llegando a sugerir que su victoria requirió de la “ayuda de Dios”. Pero también se acordó de otra suerte: su victoria en esta zona rural de Virginia. “Sí señor, vosotros sí que salisteis a votar”, reclamó al pararse para destacar la gran asistencia al evento, otra de sus obsesiones.

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