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Dinamarca abre embajada en Silicon Valley

El país escandinavo crea un revolucionario puesto de embajador digital para mantener las relaciones con las grandes tecnológicas

Sede de Google en Silicon Valley (EE UU).
Sede de Google en Silicon Valley (EE UU). AFP

El sector tecnológico cada vez es más influyente en todas las esferas de la vida cotidiana. Y Dinamarca lo ha entendido. El país escandinavo creará a partir de septiembre de 2017 un revolucionario puesto de embajador digital para mantener relaciones con las grandes compañías tech. El puesto, al que hasta el próximo 31 de marzo podrán aspirar también profesionales ajenos a la carrera diplomática, ha sido creado especialmente por la necesidad del país de remarcar su presencia entre las grandes compañías. La persona encargada, que aún está por nombrar, será la responsable de las relaciones diplomáticas del país con los gigantes tecnológicos de Silicon Valley (California, EE UU).

"La diplomacia está cambiando", asegura por correo electrónico Mikkel Runge Olesen, doctor en relaciones exteriores en el Instituto Danés de Estudios Internacionales (DIIS, por sus siglas en inglés). De esta forma, el Ministerio de Exterior espera que se pueda dar forma a la "diplomacia tecnológica", según declara en su página web. Apple, Microsoft, Google, IBM, Facebook, Alibaba… estas macroempresas pueden llegar a tener una capacidad de influencia enorme respecto a las decisiones políticas de los Estados. La compañía que fundó Steve Jobs, por ejemplo, tiene un valor en el mercado de 747.684 millones de dólares (693.000 millones de euros), según Bloomberg. Tanto como la riqueza total que maneja Turquía, con un PIB real de 700.000 millones de euros, según los últimos datos del Fondo Monetario Internacional (FMI). 

Microsoft, con un valor de 466.500 millones de euros, equivaldría nada menos que a toda la riqueza de Suecia con 480.000 millones de euros de PIB real

Así, Microsoft, con un valor de mercado de 466.500 millones de euros, equivaldría nada menos que a la riqueza de Suecia (con 480.000 millones de euros de PIB real) o de Bélgica (436.000 millones de euros de PIB), según el Fondo. Por último, la red social por antonomasia a nivel mundial, Facebook, tiene en la actualidad el mismo valor que Irán; un precio de mercado de 379.000 millones de euros, frente a un PIB total de 382.000 millones de euros. Estas compañías tecnológicas “son una especie de Estado”, declaró el ministro de Exteriores del país escandinavo, Anders Samuelsen, durante una reciente entrevista al diario Politiken. Samuelsen asegura que Dinamarca es el primer país del mundo en tener un puesto de estas características. El nuevo puesto de embajador estará basado en Silicon Valley, adonde viajó el ministro a principios de mes para “establecer una red de contactos”, confirman fuentes de Exteriores. A pesar de que este nuevo puesto de embajador no es de carácter político, su sueldo sería como el de un subdirector en el rango ministerial: algo más de medio millón de coronas danesas anuales (unos 67.000 euros) más suplementos, aunque es "negociable", según el Gobierno.

Dinamarca ha sacado de los datos un mensaje claro: las compañías tecnológicas no sólo mueven intereses económicos y políticos, sino que también pueden afectar al empleo, la economía y la creación de opinión en la sociedad. Y, por tanto, llegar a ejercer una gran influencia sobre la ciudadanía. La viralidad de las llamadas fake news (noticias falsas), los robots que hacen el trabajo de profesionales, los drones, la inteligencia artificial, los coches sin conductor, la captación para redes yihadistas, etcétera, están ganando espacio en los debates políticos, económicos y hasta éticos en muchos países del mundo industrializado. “No hay que dramatizar, pero no podemos sentarnos a contemplar y ver qué sucede”, espeta Samuelsen en una carta abierta publicada el pasado febrero en la edición estadounidense del Huffington Post en la que defiende la creación de este puesto de embajador.

Así que Copenhague ha puesto a las tecnológicas en el centro de la diana. Facebook, por ejemplo, ha anunciado recientemente la apertura de su tercera macro base de datos fuera de EE UU en Odense, la quinta ciudad en importancia de Dinamarca. Empleará en ella directamente a unas 150 personas y a “un par de miles” tan solo en la construcción, según declaraciones de Niall McEntegart, director de datos de la red social, recogidas por la prensa local.

El ministro ya apuntó recientemente en el Financial Times que el resultado de la suma de los valores bursátiles de Google y Apple sería tal que, de ser Estados, estarían a las puertas de pertenecer al G20, el grupo de los países cuyas economías son las más potentes del mundo. Estas compañías no sólo se podrían equiparar a un país en cuanto a su valor económico, sino también en cuanto a su población: el número de empleados de las dos empresas antes mencionadas, unos 188.000 en total, supera a la de Estados como el Vaticano, San Marino o Andorra, entre otros menos conocidos pero donde aún así Dinamarca tiene representación diplomática.

Este enfoque del servicio Exterior en la promoción de los intereses empresariales de Dinamarca ha ido en aumento en los últimos años, continúa Runge, sobre todo debido a los presupuestos gubernamentales "ajustados" y a los retos que afronta la economía danesa desde la crisis financiera. A partir de 2012 y hasta 2015, el Gobierno fue disminuyendo el gasto público del 58% al 54,8% respectivamente, según la OCDE.