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Una ola de ataques en Siria amenaza las negociaciones de paz de Ginebra

Los atentados causan más de 40 muertos, entre ellos un jefe de la inteligencia militar

Vehículos militares rumbo a la ciudad de Al Bab, el pasado día 9.
Vehículos militares rumbo a la ciudad de Al Bab, el pasado día 9. REUTERS

La violencia amenaza con sabotear la última iniciativa para la paz en Siria tras casi seis años de guerra. Los ataques en cadena registrados el sábado contra cuarteles estratégicos de la ciudad de Homs (centro-oeste del país) causaron al menos 42 muertos, entre ellos un responsable de la inteligencia militar. El embajador sirio ante la ONU, Bachar al Yafari, exigió en Ginebra a la oposición que condene las explosiones “si no quiere ser considerada cómplice del terrorismo”.

La nada velada amenaza del enviado del régimen de romper las conversaciones de paz en Ginebra deja una vez más en el aire la continuidad de un proceso de diálogo que arrancó el jueves con un simbólico acercamiento entre las partes. El mediador de Naciones Unidas, Staffan de Mistura, logró sentar frente a frente a ambas partes por primera vez en tres años en la ceremonia de apertura de la cuarta ronda de diálogo desde 2012.

Una ola de ataques en Siria amenaza las negociaciones de paz de Ginebra

El eco de las explosiones por los atentados suicidas en Siria llegó con fuerza al Palacio de las Naciones de Ginebra, sede europea de la ONU. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, ONG con una red de informadores sobre el terreno, detalló que al menos seis hombres armados que se identificaron como miembros del grupo yihadista Fatá el Sham o Frente para la Conquista del Levante —antes denominado Frente al Nusra (filial de Al Qaeda)— hicieron estallar los explosivos que portaban después de abrir fuego contra militares y policías.

Entre las víctimas de los ataques figuran el jefe de la inteligencia militar de Homs, coronel Hasan Dabul —considerado un hombre próximo al presidente Bachar el Asad— y el jefe de la división de las Fuerzas de Seguridad del Estado en Homs, coronel Darwish, según informó la agencia de noticias oficial SANA. Homs, una de las ciudades más castigadas por la guerra, fue reconquistada por las fuerzas del régimen a finales de 2015 tras haberse convertido en feudo de la rebelión contra El Asad que estalló en 2011.

El enviado de la ONU De Mistura advirtió de que estos atentados tienen como objetivo torpedear el diálogo en Ginebra. “Cada vez que hay conversaciones, siempre hay alguien que intenta hacer descarrilar el proceso. Nos lo esperábamos”, admitió.

Las milicias del Estado Islámico y los grupos afiliados a Al Qaeda están excluidos del alto el fuego que rige desde el 30 de diciembre en Siria, y no son reconocidos como grupos rebeldes por la ONU. El ISIS se atribuyó el viernes la matanza de 77 civiles y combatientes rebeldes en la ciudad de El Bab (noreste), que le había sido arrebatada días antes por una coalición insurgente apadrinada por Turquía.

Temor a represalias

El delegado del régimen en las negociaciones fue contundente al anunciar “represalias” en respuesta a los ataques. “Las explosiones en Homs han sido un claro mensaje de los patrocinadores del terrorismo al proceso de Ginebra”, sostuvo Al Yafari antes de reunirse con De Mistura.

El jefe de filas del bloque opositor Alto Comité para las Negociaciones (HNC, en sus siglas inglesas), Nasser al Hariri, dijo que la posición de su grupo ha sido siempre de "condena al terrorismo", pero acuasó al Gobierno de intentar bloquear las negociaciones con el pretexto de los atentados. “Tememos que el régimen repita los ataques masivos de represalia, como ocurrió durante las negociaciones de 2016”, advirtió Bassma Kodmani, delegada de la plataforma rebelde en Ginebra.

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