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El escándalo Fillon eclipsa los casos de corrupción de Le Pen

La candidata ultraderechista es investigada por desvío de fondos públicos y financiación ilegal

A dos meses y medio de las elecciones presidenciales, el escándalo que hunde al conservador François Fillon eclipsa y mete en la sombra otros casos de corrupción de dirigentes políticos. Los más destacados corresponden a Marine Le Pen, la candidata del ultraderechista Frente Nacional.

Marine Le Pen, candidata del ultraderechista Frente Nacional, este jueves en un programa de televisión francés.
Marine Le Pen, candidata del ultraderechista Frente Nacional, este jueves en un programa de televisión francés. AFP

Pese a encabezar todas las encuestas para la primera vuelta del 23 de abril, la campaña de Le Pen apenas se ve afectada por las causas de corrupción que le persiguen y pocas veces son difundidas de forma destacada. Sin embargo, los jueces la investigan en media docena de causas a ella, a varios de los máximos dirigentes del partido y a algunos de sus financiadores.

El caso más reciente ha sido el de los asistentes de los 23 eurodiputados del Frente Nacional. En 2015, la Eurocámara tuvo sospechas de que 29 de los 60 contratos con colaboradores de los frentistas eran ficticios. En el caso de Le Pen, la Oficina Antifraude demostró que, en efecto, cobraban pero no trabajaban como asistentes suyos Catherine Griset, su secretaria y luego jefa de Gabinete en París, y Thierry Légier, su atlético y rapado guardaespaldas.

“El Parlamento Europeo nos persigue siempre”, se ha revuelto la candidata el jueves por la noche en el conocido programa “L´Emission Politique” de France 2 con récord de audiencia durante su entrevista. “Utiliza asuntos sin pie ni cabeza porque nos oponemos a las iniciativas europeas”.

Los jueces franceses opinan lo mismo que la Eurocámara. El Parlamento Europeo le descuenta la mitad del sueldo a Le Pen para recuperar los 300.000 euros defraudados que no ha querido devolver, pero, en paralelo, un tribunal de París le acaba de abrir una investigación por presunto “fraude en banda organizada”.

La sospecha de fondo es que el antieuropeísta Frente Nacional utiliza los fondos de la Eurocámara para pagar sueldos de empleados, lograr suculentos ingresos para sus máximos dirigentes -todos ellos son eurodiputados- y beneficiar también a familiares, como ha hecho Fillon con su esposa y dos hijos.

La práctica viene de lejos. Marine Le Pen ya tuvo en 2011 como asistente en Bruselas a su pareja, Louis Aliot, después ascendido a vicepresidente del partido y eurodiputado desde 2014. Le Canard Enchainé ha recordado también que el padre de Marine y fundador del FN, Jean-Marie Le Pen, logró que otra de sus hijas, Yann, fuera contratada entre 2005 y 2009 como asistente por su amigo y eurodiputado Bruno Gollnisch. Y por 7.000 euros al mes.

La Eurocámara prohíbe contratar a familiares directos, pero Jean-Marie Le Pen eludió así la norma. Como familia es, recuerda el semanario satírico, la secretaria Catherine Griset, hermana del exmarido de Marine Le Pen. Una vez más, imposible separar la historia del FN y la de la familia Le Pen.

El partido y Marine Le Pen, además, es investigado en varios casos de financiación ilegal. Los jueces analizan por presuntos delitos todas las campañas electorales -presidenciales, regionales, locales, europeas…- desde que Marine Le Pen se hizo con el control del partido en 2011.

Entre la media docena de imputados a la espera de juicio, está el tesorero del partido, Wallerand de Saint Just. Las campañas se han financiado en parte con la venta con sobrecostes de material de propaganda a candidatos y grupos de apoyo. Los jueces, además, sospechan que varios prestamistas han usado cantidades aportadas al partido para blanquear dinero.

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