Filipinas cambia a la policía por el Ejército en la guerra contra las drogas

El presidente Rodrigo Duterte argumenta que el narcotráfico es un problema de seguridad nacional

Duterte muestra un registro de personas supuestamente involucradas con las drogas, durante un discurso este jueves.
Duterte muestra un registro de personas supuestamente involucradas con las drogas, durante un discurso este jueves.LEAN DAVAL JR (REUTERS)

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha decidido desplegar a las Fuerzas Armadas en lo que ha llamado la "guerra contra la droga", que ha causado más de 7.000 muertos en siete meses. El mandatario ha anunciado este jueves que firmará una orden ejecutiva para involucrar al Ejército, y ha argumentado que el tráfico y consumo de drogas es un problema de seguridad nacional. Este cuerpo sustituirá a la Policía Nacional, de la que Duterte ha dicho que es "corrupta hasta la médula". De ahí que el lunes la propia policía anunciara la suspensión de la guerra

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"Todavía tengo que escribirlo, sea una proclamación o una orden ejecutiva, pero he optado por las Fuerzas Armadas de Filipinas y he catalogado el tema de las drogas como una amenaza a la seguridad nacional", ha dicho Duterte, en un discurso en su ciudad natal, Davao, aunque ha aclarado que no decretará la ley marcial.

El presidente filipino ha vuelto a su lenguaje violento para asegurar que no le importa matar a más drogadictos y narcotraficantes. "Mataré a más si así pongo fin a las drogas y a esta campaña. Pensaba que esto iba a acabarse en seis meses", ha declarado. Desde que Duterte asumió la presidencia en junio pasado han muerto unas 7.600 personas en la guerra contra la droga, de las cuales, según la policía, más de 2.500 murieron en tiroteos o redadas.

En su discurso, el presidente ha confirmado que la policía no participará en más operaciones de esta campaña. Ha reconocido que la Policía Nacional y la Oficina Nacional de Investigación, dependiente del Ministerio de Justicia, no son de fiar y ha prometido que habrá "una limpieza" y "una purga" en los dos cuerpos de seguridad.

El pasado lunes se suspendió la campaña contra las drogas tras el asesinato de un empresario surcoreano que, según activistas de defensa de derechos humanos, evidenció prácticas corruptas en las fuerzas de seguridad. La ONG Amnistía Internacional presentó el miércoles un informe en el que acusa al Gobierno de Duterte de cometer crímenes contra la humanidad, al asegurar que con la guerra ha habido asesinatos a sueldo, falsificación de atestados y robos perpetrados por policías.

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