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Jammeh rechaza ahora los resultados y pide nuevas elecciones en Gambia

Barrow, vencedor en las urnas, llama a los gambianos a salir a la calle para defender la democracia

Yahya Jammeh, antes de votar el pasado día 1.
Yahya Jammeh, antes de votar el pasado día 1. AP

“Yahya Jammeh no tiene autoridad constitucional para invalidar los resultados de las elecciones. Él es el presidente saliente y como tal debe entregar el poder en enero”. De esta manera reaccionó este sábado el presidente electo de Gambia, Adama Barrow, al intento expresado horas antes por Jammeh de anular los comicios en los que salió derrotado y convocar un nuevo proceso electoral. La comunidad internacional, tanto en África como en Europa y Estados Unidos, está cerrando filas junto a Barrow y ha pedido al dictador gambiano que respete las leyes y facilite una transferencia pacífica del poder. En las calles del país, de momento, reina una calma precaria y expectante frente a lo que pueda ocurrir.

Barrow ha preferido jugar la baza de no responder a la provocación y pidió este sábado a la población que siguiera a sus asuntos, intentando evitar cualquier violencia o inestabilidad que ponga a la población en peligro. Sin embargo, sus palabras fueron firmes cuando recordó a Jammeh que debe irse del poder y que nada cambiaría este imperativo. Para la próxima semana está previsto que llegue a Banyul una misión de mediación de Naciones Unidas.

Los miembros de la coalición de la oposición ganadora de las elecciones han mantenido intensos contactos en las últimas horas para dar una respuesta al intento de Jammeh de que se convoquen nuevos comicios. La tensión se ha disparado, toda vez que fuerzas del orden y militares se encuentran desplegadas en las calles de la capital gambiana. Esta semana Jammeh ascendió a 49 oficiales y suboficiales del Ejército, en lo que podría ser un intento de asegurarse la lealtad de unas Fuerzas Armadas hasta ahora divididas. Isatou Toruay, la única mujer presente en la candidatura de Barrow, ha asegurado a través de su cuenta de Twitter que estamos ante una “violación de la democracia”.

El presidente de Gambia, Yahya Jammeh, apareció el viernes por la noche en la televisión pública de su país para anunciar que rechazaba los resultados de las elecciones celebradas el pasado 1 de diciembre y que no aceptaba su derrota. Además, pidió que se celebraran nuevas elecciones. Justo hace una semana la comisión electoral declaraba vencedor de las elecciones a su rival, el candidato opositor Adama Barrow que se presentaba al frente de una coalición de ocho partidos, y Jammeh, que ha gobernado este país durante 22 años con mano de hierro, daba por bueno el resultado ante las cámaras de la televisión.

El presidente gambiano justificaba su decisión en el hecho de que la comisión no había actuado con independencia y que había cometido “muchos errores”. La diferencia de votos entre ambos candidatos se redujo de 60.000 a 19.000 votos después de que la comisión llevara a cabo un nuevo recuento a mediados de semana. Asimismo, Jammeh asegura que muchos de sus potenciales votantes fueron disuadidos de ejercer su derecho en los colegios electorales.

Esta decisión supone un peligroso giro de los acontecimientos y muchos gambianos temen que se desate una ola de represión y violencia. En los últimos días, 42 presos políticos gambianos habían sido liberados y el presidente electo, Adama Barrow, había dado los primeros pasos para crear un nuevo gobierno. Sin embargo, el anuncio de Jammeh abre un escenario totalmente imprevisible en un país que ya se preparaba para el cambio político y con una comunidad internacional que había anunciado su apoyo al presidente electo a través del representante de la ONU para el Sahel y África occidental, Mohamed Chambas.

La comunidad internacional ha comenzado a reaccionar a este brusco giro de los acontecimientos. El primer país fue Senegal, que mediante su Ministerio de Asuntos Exteriores hizo público un comunicado en el que condenaba la decisión de Jammeh de rechazar los resultados e instaba a los organismos internacionales a reaccionar. Desde el pasado lunes una unidad especial senegalesa se encarga de la protección personal de Barrow después de que este aceptara la oferta que le hizo el presidente Macky Sall. El departamento de Estado estadounidense y la Unión Africana se expresaron en términos similares, instando a Jammeh a llevar a cabo una transferencia pacífica del poder al presidente electo Adama Barrow. Todo ello no viene a sino confirmar que Jammeh contará con pocos apoyos internacionales en su intento de perpetuarse en el poder.

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