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Donald Trump nombra secretario de Vivienda a su exrival Ben Carson

En campaña, le acusó de tener un “temperamento patológico” comparable con un abusador de menores

El equipo de Donald Trump anunció este lunes la nominación de Ben Carson como secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano en el futuro gobierno de Estados Unidos. Carson, que es el primer afroamericano entre los nombramientos del presidente electo, fue rival de Trump durante las primarias para ser el candidato republicano a la Casa Blanca. Durante la campaña, cuando Carson encabezaba las encuestas, Trump le acusó de tener un “temperamento patológico” comparable con un abusador de menores. Eso no impidió que el renombrado neurocirujano retirado le brindara su apoyo tras abandonar la campaña y que ahora acepte un cargo en su Administración.

Carson y Trump, en una reunión el pasado agosto
Carson y Trump, en una reunión el pasado agosto AP

Tras las elecciones del 8 de noviembre, cuando empezó a sonar su nombre en las quinielas de secretario de Salud, Carson dijo que prefería trabajar desde fuera del Gobierno. Ahora ha cambiado de opinión y es el primer exrival electoral de Trump que trabajará para él.

En caso de ser confirmado por el Senado, como secretario de Vivienda, un cargo alejado de la primera línea política, se ocupará de la gestión de una parte relevante de la agenda social de la Administración federal. El departamento se encarga, por ejemplo, de ayudar a personas de bajos recursos a tener una vivienda o garantizar que no haya discriminaciones raciales.

Ese objetivo coincide con el discurso político de Carson. De voz calmada y actitud de predicador, Carson se ha erigido en los últimos años en una celebridad del universo conservador con sus recetas en libros y eventos sobre la responsabilidad individual, con críticas a los subsidios a minorías raciales. Y sus reproches al presidente Barack Obama, al que acusa de alejar a EE UU de su “compás moral”, en un símil con otros casos de países en declive, como el Imperio español o la antigua Roma.

Igual que Trump, Carson se presentó a las primarias republicanas como un outsider político alejado del establishment y de la corrección política, que equipara a la pérdida de libertad en una dictadura. Tiene tendencia a las frases polémicas. Resistió en campaña hasta que empezó a cometer errores, como mostrarse inseguro en política exterior o ambivalente ante dudas sobre sus vivencias personales. En el pasado, equiparó a EE UU con la “Alemania nazi”, dijo que ser homosexual es una elección o cuestionó la teoría de la evolución.

El Partido Demócrata criticó el nombramiento del médico retirado al considerar que, por su inexperiencia gubernamental, está incapacitado de manejar una agencia que tiene un presupuesto de alrededor de 48.000 millones de dólares.

La historia personal de Carson, de 65 años, seduce a las bases conservadoras. Fue criado solo por su madre, casi iletrada, en un barrio deprimido de Detroit, y llegó a la prestigiosa universidad de Yale y a ser el primer jefe negro y el más joven del servicio de neurocirugía pediátrica del hospital John Hopkins de Baltimore. Sus hitos médicos fueron el argumento de una película.

Es más conservador ideológicamente que Trump, lo que le acerca a las bases religiosas y a la facción del Tea Party. Carson ganó notoriedad política en 2013 al criticar, durante un acto en Washington frente a Obama, la reforma sanitaria del mandatario demócrata, que calificó de “lo peor que le ha pasado a este país desde la esclavitud”.

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