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Los parados lideran el ‘no’ a Renzi y los jubilados, el ‘sí’

Las encuestas dan la victoria al 'no' con una amplia diferencia

Seguidores del sí, en Roma, el martes
Seguidores del sí, en Roma, el martes REUTERS

Los más de tres millones de parados de Italia —el país tiene una tasa de desempleo del 11,7%— se decantan mayoritariamente por el no a la reforma constitucional de Matteo Renzi que se someterá a referéndum el 4 de diciembre. Los desempleados son quienes más clara dicen tener su decisión y lideran el frente por el no, como castigo al Gobierno. En el lado contrario están los jubilados, con una fuerza de 16 millones de votantes, y que adelantan que votarán mayoritariamente por el sí, guiados por la promesa de estabilidad.

Estas conclusiones del estudio conducido por Lorenzo De Sio, coordinador del Centro Italiano de Estudios Electorales y profesor de Opinión Pública en la Universidad Luiss de Roma, fueron publicadas el 18 de noviembre, el último día que podían darse a conocer sondeos. La encuesta da la victoria al no con una diferencia de nueve puntos, en línea con el resto de estudios publicados durante las últimas semanas y que apuntan a una derrota de la reforma de Renzi.

Un 49% de los parados afirmaba que votaría no y solo un 14% apoyaba el sí. Para De Sio, la tendencia es clara, aunque siempre teniendo en cuenta que se trata de un estudio realizado antes de la última semana de campaña. “La distinción clave entre el sí y el no está en la actividad profesional. Mientras que los trabajadores y los desempleados votarán mayoritariamente por el no, los pensionistas se inclinan hacia el sí de forma mayoritaria”.

El profesor destaca que el referéndum se ha convertido en una consulta sobre la gestión de Matteo Renzi —quien vinculó su futuro político al éxito de la reforma— y no sobre los cambios en la Constitución que plantea el primer ministro. La fuerza del no se debe, según las conclusiones del experto, a “la percepción de que el proyecto político de Renzi ha dejado atrás a los sectores más dinámicos”.

Así, el 41% de los trabajadores del sector privado y el 42% de los funcionarios encuestados se manifestaron en contra de la reforma y lo mismo, pero en forma más aguda, ocurre con los parados. Estos últimos, víctimas de la crisis que todavía atraviesa Italia, son el grupo que más se orienta hacia el no. “Hay una parte importante de la sociedad italiana que piensa que el Gobierno de Renzi no ha escuchado lo suficiente a las categorías más débiles”, añade De Sio.

“Me fío de él”

Los indecisos son la clave en el referéndum

Renzi es consciente de que las encuestas no le auguran una victoria, pero confía en su liderazgo y en que “los sondeos siempre se han equivocado”. Su objetivo: conquistar al 20% del electorado que todavía no se ha decidido. Por ello, está haciendo una campaña contrarreloj. “Casa por casa, llamada a llamada, vamos a convencer a los indecisos. Es una tarea difícil pero bella”, dice Renzi en su blog. En él, subraya que dentro de pocos días se conocerá si Italia abordará “el futuro con sencillez y fuerza”.

Así se siente Rita Rossi, una mujer de 57 años que trabaja en una mercería del barrio periférico romano de Tiburtina. Apoya en el suelo las bolsas de la compra para dar su punto de vista, con ganas de ser escuchada: “Sé que mucha gente no quiere decir lo que votará, pero yo digo abiertamente que voy a votar no. No entiendo mucho de política. De hecho, no entiendo ni la pregunta, y no porque sea poco lista, sino porque la han formulado así para confundirnos. Lo que sí veo es que cada vez vivo peor. Tengo dos hijos, han estudiado los dos, y uno no trabaja y el otro es becario desde hace meses. No voy a apoyar a un Gobierno que no resuelve esto”.

Frente a esta opinión, está la de la mayoría de los jubilados, la única categoría en la que gana el sí de forma abrumadora, con un 45% y más de 20 puntos de diferencia respecto al no. “Yo voto sí, porque soy de ideología de izquierdas. Acepto las condiciones del sí, estoy de acuerdo con la gestión de Renzi y creo que es un buen líder para Italia. Me fío de él, tomará buenas decisiones”, defiende Gianfranco Menigaccio, pensionista.

También se fía del primer ministro Antonio Scalise, periodista jubilado a punto de cumplir 70 años, convencido de que el sí “es mejor para la estabilidad, considerando que en Italia ha habido Gobiernos que duran de media siete u ocho meses en la historia republicana. En Bruselas, los políticos bromeaban diciendo que un día hablaban con un representante italiano y al día siguiente con otro, y las relaciones personales tienen una importancia en política. Si gana el sí, Italia envía un mensaje de estabilidad, de credibilidad. El gran bloqueo sería ir contra el Gobierno. Me parece que, a pesar de las complicaciones que hay en Italia, Renzi ha logrado hacer algunas cosas”.

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