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La radicalizada derecha francesa vota en masa para elegir su candidato al Elíseo

Fillon es el favorito frente a Juppé con grandes opciones de convertirse en el próximo presidente de la República

La derecha francesa se moviliza este domingo en la segunda vuelta de las primarias incluso más que en la primera ronda de hace una semana, cuando la alta participación (4,3 millones de votantes) sorprendió a todo el mundo. Con el liberal y católico François Fillon como favorito, más de 2,9 millones de personas han votado ya a las cinco de la tarde, un 4,5% más que hace siete días.

Fillon, al que los sondeos apuntan como favorito, vota este domingo en París.

Si los sondeos aciertan esta vez, Fillon, de 62 años, diputado por París, vencerá con una gran ventaja sobre el también ex primer ministro Alain Juppé, de 71, alcalde de Burdeos y más cercano al centro. Las encuestas otorgan al primero entre el 56% y el 67% de los votos.

El nerviosismo de Juppé, que ha protagonizado un final de campaña agresivo y hasta insultante, ha quedado claro incluso a la hora de votar esta mañana. Ha denunciado haber sufrido una operación “calumniosa e inmunda”, sobre todo desde el ultraderechista Frente Nacional.

Por el contrario, Fillon se ha limitado a comentar tras depositar su voto que ahora hay que “esperar el veredicto de los electores, que son los que hoy están hablando”.

Quienes acuden a los 10.228 colegios abiertos de 8.00 a 19.00 deben pagar dos euros y firmar una carta por la que se comprometen a defender los principios de la derecha y el centro. Nada impide votar a personas de diferente ideología. Los sondeos señalan que el 15% de electores en la primera vuelta eran personas de izquierda que votaron sobre todo para eliminar al aspirante Nicolas Sarkozy, como así ocurrió. Esta vez, incluso algunos exdirigentes del FN han pedido ir a votar a Fillon y algunos de la izquierda, a Juppé.

El ganador de estas primarias tiene muchas opciones de convertirse el próximo junio en el siguiente presidente de Francia, según coinciden todas las encuestas y los analistas. Tendrá que vencer para ello a Marine Le Pen, la candidata del FN a quien todos sitúan en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

El ganador de estas primarias tiene muchas opciones de convertirse  en el siguiente presidente de Francia

Con la elección de este domingo, la derecha francesa se lanza de lleno a esa reconquista del Elíseo y, para asegurarla, sus votantes han optado, a juzgar por lo ocurrido en la primera vuelta, por un giro conservador, ortodoxo y católico para afrontar los problemas de una Francia bloqueada por la crisis económica y golpeada por el terror yihadista.

Vuelve la derecha en su versión dura representada por el “retrógrado” Fillon con su “brutal” programa, en palabras de Juppé en la campaña. Es la derecha francesa católica (el 60% de sus votantes lo son), nerviosa por el frenazo económico, asustada por una supuesta crisis de identidad en un país multicultural y en estado de excepción ante el terror. Son los conceptos en los que más ha insistido en su campaña.

Alain Juppé, este domingo, en un colegio electoral de Burdeos. ampliar foto
Alain Juppé, este domingo, en un colegio electoral de Burdeos. AP

Los programas económicos de Fillon y Juppé son similares, aunque el del primero es más liberal, más thatcheriano, como le han calificado los asesores del segundo. Pero la diferencia mayor reside en el catolicismo militante de Fillon, en su exhibicionismo. Ha reiterado que el aborto, cuya ley lleva en vigor 41 años, “no es un derecho fundamental”, pese a que así figura en la norma ampliada hace dos años, que no prevé cambiar.

Fillon asume que su programa es “más radical”. “Extremadamente tradicionalista”, acusa su rival. El favorito pide un referéndum sobre el reparto europeo de migrantes; los que llegan a Francia, dice, deben “asimilar su herencia” y sus valores. “Es el mejor de nosotros”, dijo el expresidente Jacques Chirac de Juppé. “No es que seas el mejor; eres el único”, cuenta Le Figaro que le ha dicho a Fillon el también expresidente Valéry Giscard D’Estaing. La votación de esta segunda vuelta dirá quién tiene razón.

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