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Turquía retira el proyecto de ley que perdonaba abusos a menores si había matrimonio

La oposición y las organizaciones feministas consideran que la propuesta perdona a los "violadores" y fomenta el "matrimonio infantil".

Varias mujeres se manifiestan con pancartas en las que se puede leer 'AKP (el partido gobernante), quédate lejos de las niñas' en Estambul.

El primer ministro de Turquía, Binali Yildirim, ha anunciado este martes que retira su controvertido proyecto de ley que concedía una amnistía a aquellos condenados por abuso de menores si habían contraído matrimonio mediante ceremonia religiosa. La enmienda iba a ser votada hoy en el hemiciclo –en el que los islamistas del partido gobernante cuentan con mayoría absoluta- pero, según explicó Yildirim, será ahora “discutida en comisión parlamentaria” y “si la oposición propone enmiendas, se desarrollará” el texto. En caso de que el resto de partidos no quiera cooperar, el debate se ampliará “teniendo en cuenta las sugerencias de ONG, ciudadanos, expertos y académicos”, dijo el primer ministro.

Ha sido el propio presidente de la República, Recep Tayyip Erdogan, quien ha instado al Gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) a “resolver la cuestión con mayor consenso y prestando atención a las críticas y sugerencias de diferentes partes del público”. Sin embargo, algunas fuentes locales indican que también había sido el presidente el que pidió la semana pasada a los islamistas introducir en el Parlamento la polémica medida, en una enmienda de última hora realizada a última hora de la noche. La norma formaba parte de un proyecto de 49 artículos para modificar el código de procedimientos criminales.

El hecho de que el AKP se haya visto obligado a recular tiene que ver con la presión de la oposición y de numerosas organizaciones de mujeres, que habían denunciado en multitudinarias manifestaciones por todo el país que la propuesta islamista “legaliza la violación” y fomenta “el abuso de menores”. Incluso una fundadora del AKP y actualmente columnista del muy progubernamental diario Yeni Safak, Ayse Böhürler, había criticado que “ni es legal, ni islámica”, pues “el abuso de menores es un crimen y en el Islam es pecado”. UNICEF también había expresado su preocupación por la ley, por considerar que facilita el “matrimonio infantil”, una de las formas de violencia contra la mujer, según la ONU.

“El abuso de menores y el matrimonio forzoso infantil son dos cuestiones muy serias en Turquía y sus números no son pequeños”, advierte en declaraciones a EL PAÍS la activista Ilke Gökdemir, voluntaria de la fundación Mor Çati, de apoyo a mujeres maltratadas: “No es extraño que este Gobierno, que busca imponer una política tan conservadora, proponga este tipo de cuestiones, pero aquí han ido demasiado lejos. El abuso de menores es algo inaceptable”. De todas formas, Gökdemir no quiere cantar victoria todavía pues, alega, “la propuesta solo ha sido devuelta a comisión” y se desconoce que ocurrirá después. Además, alerta de que otra proposición, que reduce la edad de consentimiento para mantener relaciones sexuales a 12 años, sí será votada en la tarde de este martes en el Parlamento turco. Turquía dispone de unas de las leyes más severas del mundo contra el abuso infantil y, de hecho, cualquier relación sexual con un menor de edad es considerada “abuso”.

El Gobierno, de hecho, ha asegurado que buscará una manera de otorgar “clemencia” a unas 3.800 parejas que contrajeron matrimonio religioso con chicas menores supuestamente por propia voluntad, con lo cual el cónyuge mayor de edad (habitualmente el masculino) ha sido enviado a prisión acusado de abuso de menores. Las organizaciones feministas, que aseguran mantendrán sus protestas, creen que con ello se está fomentado este tipo de matrimonios abusivos –las chicas los suelen aceptar coaccionadas por sus familias- y han convocado nuevas protestas.

En Turquía se han producido dos procesos en apariencia contradictorios: mientras la legislación contra el abuso de menores y contra el maltrato a las mujeres se ha endurecido, gracias a la lucha de las organizaciones feministas y también de las propias islamistas en el seno del partido gobernante, la sociedad se ha vuelto cada vez más conservadora y peligrosa para las mujeres a causa de la visión machista y ultraconservadora que promociona el Ejecutivo islamista.

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