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Los republicanos mantienen el control de las dos Cámaras del Congreso

Por primera vez desde 2007, los conservadores dominarán la Casa Blanca y el Capitolio

El Partido Republicano mantuvo este martes el control de ambas Cámaras del Congreso, impulsado por los buenos resultados de Donald Trump. Con la victoria del candidato republicano, los conservadores se hacen con el dominio de dos de los tres poderes de Estados Unidos. Hace nueve años que los republicanos no controlan la Casa Blanca y el Congreso. La victoria de Donald Trump ha impulsado al partido, también en las elecciones estatales, cuando las encuestas auguraban que podía suceder lo contrario.

El edificio del Capitolio, en Washington.

Los republicanos mantuvieron sin dificultades el control de la Cámara de Representantes, como se daba casi por descontado. Y lograron mantener el dominio del Senado, que los demócratas perdieron en 2014 y que confiaban en recuperar ante las fisuras que ha abierto Trump en el universo conservador.

Los demócratas solo arrebataron un senador a los republicanos, según los datos preliminares. Los conservadores mantuvieron los escaños de senadores relevantes, como Marco Rubio, el legislador de Florida que trató de ser el candidato presidencial republicano, y el veterano John McCain, el candidato republicano a la Casa Blanca en las elecciones de 2008.

El huracán Trump, que se había enfrentado al presidente del Congreso, el republicano Paul Ryan, ha contribuido irónicamente a blindar el dominio conservador en el Capitolio. La confluencia de color político entre Casa Blanca y Congreso podría ser determinante en la agenda del presidente y en asuntos de calado, como la renovación de la plaza vacante en el Tribunal Supremo.

Entre 2003 y 2007, con George W. Bush de presidente, fue la última vez que los republicanos controlaron el poder ejecutivo y el legislativo en Washington.

Es una incógnita qué relación mantendrán Trump y Ryan. Y cuál será el apetito del Congreso ante algunas de las promesas electorales más polémicas del presidente electo, en caso de que se materializasen en propuestas, como la construcción de un muro fronterizo con México o la imposición de aranceles comerciales a China y México.

Victorias regionales

El efecto Trump también permitió a los republicanos ampliar su hegemonía regional. El partido se hizo con tres gobiernos estatales que no controlaba (Indiana, Misuri y Vermont). Según los datos preliminares, los republicanos controlarán al menos 32 de los 50 puestos de gobernador en el país, igualando su récord en la historia moderna. La única victoria relevante demócrata fue en Virginia Occidental, que, paradójicamente, fue un feudo de Trump en las elecciones presidenciales.

Los republicanos también se hicieron con el control de la cámaras legislativas de Kentucky y Iowa. Fue la continuación de la tendencia de los últimos años. Desde la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca en 2009, los demócratas han perdido alrededor de 900 escaños legislativos en los Estados. El intento del presidente de volcarse este año en algunas elecciones regionales ha resultado en vano.

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