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El paro nacional se cumple parcialmente en Venezuela

Tanto la oposición como el chavismo se atribuyen la victoria en la jornada de huelga

Un hombre camina a lo largo de una calle en Caracas, Venezuela. Ampliar foto
Un hombre camina a lo largo de una calle en Caracas, Venezuela. REUTERS

El paro cívico nacional convocado por la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) para este viernes se cumplió parcialmente en Caracas y otras ciudades venezolanas.Desde tempranas horas de la mañana, a simple vista se notaba en las calles del Centro y Este de la capital venezolana menos tránsito y actividad, en general, que una jornada laboral regular, pero más que un día feriado. Si bien los servicios de transporte público, como el Metro de Caracas, funcionaban, la afluencia de usuarios era limitada.

En realidad se hacía difícil evaluar el éxito de la convocatoria, dadas sus características. Desde el miércoles, cuando hizo el llamado, la MUD y sus diversos componentes se esforzaron en subrayar que se trataba de una “huelga cívica”, significando así que se trataba de que cada ciudadano individual adoptara la decisión de salir o no de su casa. No se esperaba que cerraran comercios o industrias. Con ello la alianza opositora buscaba eximir de la responsabilidad del paro al sector empresarial, abrumadoramente contrario al Gobierno, pero por eso mismo en la mira de las autoridades como potenciales objetos de sanciones y hasta confiscaciones.

A mitad del día, ambos bandos se atribuían la victoria. “La soledad de las calles en sintonía con la soledad de la cúpula corrupta del Psuv. ¡Que cese el golpe y respeten la Constitución!”, proclamaba en su cuenta de Twitter el Gobernador del estado de Miranda y dos veces excandidato presidencial de oposición, Henrique Capriles Radonski. En contrapartida, el presidente Nicolás Maduro agradecía en la misma red social la solidaridad de la clase obrera: “¡Hoy volvimos a triunfar! ¡Sigamos trabajando por la felicidad social!”.

La oposición llamó a paro para mantener la presión sobre el Gobierno, al que impuso un plazo de una semana para que “restituya el orden constitucional” y levante la medida de suspensión del proceso de referendo revocatorio contra el presidente Maduro. De no ser así la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, seguirá con el juicio político que ha abierto al mandatario, y el próximo jueves 3 de noviembre la MUD marchará con sus seguidores al palacio presidencial de Miraflores, en el casco histórico de Caracas.

A la defensiva y consciente del revés simbólico de que las calles amanecieran solitarias este viernes, en la víspera el vicepresidente Aristóbulo Istúriz pidió a sus seguidores de los sindicatos de transportistas que salieran con sus vehículos desde las seis de la mañana. Tanto Maduro como el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, amenazaron el jueves con ocupar y “recuperar para el pueblo” cualquier tienda o fábrica que cerrara el viernes. Piquetes militares hacían inspecciones en la ciudad de Valencia, centro de la industria ligera.

El jueves, efectivos de la policía política rodearon la sede corporativa en Caracas del mayor grupo agroindustrial privado, Empresas Polar, así como la residencia personal de su presidente, Lorenzo Mendoza. El magnate fue visto entre la multitud el miércoles , durante la masiva Toma de Venezuela que la oposición organizó.

Mientras tanto, el jefe de la bancada oficialista en el Parlamento, el diputado Héctor Rodríguez, presentó este jueves un recurso ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para anular los efectos del juicio político que la Asamblea Nacional desarrolla para determinar el presunto “abandono del cargo” por parte de Maduro. El TSJ es controlado desde el Gobierno y, desde que en enero pasado asumió la mayoría absoluta en la Asamblea se ha convertido en la principal arma defensiva frente a las iniciativas del Legislativo.

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