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Reino Unido vota los escaños del dimitido Cameron y la asesinada Jo Cox

La elección del sustituto del primer ministro medirá la nueva política tras el 'Brexit'

May y su predecesor hacen campaña con el candidato a sustituir a Cameron.
May y su predecesor hacen campaña con el candidato a sustituir a Cameron. REUTERS

Las dos elecciones parciales que se celebran este jueves en Reino Unido no alterarán, salvo sorpresa, el equilibrio de fuerzas en el Parlamento. Todo indica que el escaño de Batley and Spen seguirá en manos laboristas y el de Witney, en conservadoras. Pero el país pasará simbólicamente dos páginas clave de su historia política reciente. La de David Cameron, el primer ministro conservador que dimitió tras sacar al país de la Unión Europea, y la de Jo Cox, la joven diputada laborista cuyo asesinato conmocionó al mundo siete días antes del referéndum. La cita encierra también un examen a la nueva política británica.

Este jueves los votantes de Witney eligen al sustituto de Cameron, y los de Batley and Spen rellenarán el vacío que dejó en Westminster la muerte de Cox. La doble contienda, al margen de la importancia simbólica de las personas a remplazar, ofrece un microcosmos de las tensiones que se han apoderado de la política británica tras el referéndum del 23 de junio.

Jo Cox fue asesinada a puñaladas y tiros por un vecino que se identificó ante el juez con las palabras “muerte a los traidores, libertad para Gran Bretaña”. Su muerte, en la recta final de la campaña, provocó una llamada generalizada a moderar el violento tono que había adquirido el debate europeo y a enarbolar los valores de tolerancia y unidad que la joven diputada había convertido en su causa política. Cox luchó con pasión por la permanencia en la UE, pero siete días después de su asesinato los votantes de Batley and Spen optaron mayoritariamente por el Brexit en el referéndum (55% a 45%). Todo indica, sin embargo, que en esta región obrera del norte de Inglaterra ganará hoy una candidata tan europeísta como ella.

La circunscripción de Witney, por su parte, constituye una rareza: fue de las pocas zonas rurales que votó por la permanencia (54% a 46%). Pero hoy, si las encuestas no se equivocan, los habitantes de esta acomodada zona del suroeste de Inglaterra, votarán mayoritariamente al partido que llevó al país a salir del Europa.

En Witney la lucha es por el segundo puesto. En estos pueblos bucólicos de los Cotswolds hay también un sólido voto antitory, que se disputarán los laboristas y los liberal demócratas. Los primeros necesitan conservar su segunda posición para demostrar que el proyecto radical de Jeremy Corbyn no es el suicidio electoral que denuncian sus críticos. Los liberal demócratas, por su parte, se han entregado a fondo en la campaña por una circunscripción donde quedaron cuartos en 2015, por detrás del UKIP. El líder, Tim Farron, y el ex vice primer ministro Nick Clegg han recorrido las casas pidiendo el voto. Esta elección parcial será un campo de pruebas de su estrategia de regresar a la primera línea de la política a base de capitalizar el sentimiento europeísta.

El resultado en Witney también tendrá importantes lecturas para los tories, que ganaron con un 60% de los votos en 2015. A pesar de que, en una imagen insólita, David Cameron y Theresa May acudieron juntos a hacer campaña con el candidato local, nadie niega el distanciamiento entre ambos tras los últimos movimientos de May. El propio Nick Clegg, en su vista a Witney durante la campaña, declaró que su exsocio David Cameron debe de sentirse “humillado” por la manera en que su sucesora ha destrozado su legado. Los votantes que eligieron desde 2001 a Cameron, al frente de un proyecto más proeuropeo y liberal, mostrarán hoy en las urnas si también apoyan los postulados más nacionalista y los flirteos con la xenofobia que está dibujando su sucesora.

En la de Batley and Spen, la primera elección que se celebra por el asesinato de un diputado desde 1990, hay menos en juego. Los principales rivales –tories, liberal demócratas, verdes y UKIP- se negaron a utilizar la tragedia para aumentar su presencia parlamentaria y dejaron vía libre al Partido Laborista. Eso no significa que su candidata, una popular actriz de teleseries que fue amiga de Cox, carezca de rivales. Tracy Brabin se enfrentará a nueve candidatos de formaciones marginales, muchas de ellas de la ultra derecha xenófobas, que no retiraron sus candidaturas.

Además de actriz en populares series como EastEnders, Brabin es militante del partido y sindicalista dese hace más de 20 años. Votó por Corbyn en la primera contienda por el liderazgo laborista, pero le retiró su apoyo en la segunda. Cox, por su parte, fue una de los diputados que nominó al veterano socialista para permitir que concurriera a la primera contienda, pero se arrepintió públicamente y no votó por él.

Asegura Brabin que fue la propia Cox, un día haciendo campaña juntas por el barrio, quien le dijo que sería una buena diputada. El trágico destino ha querido que esté a punto de serlo, precisamente en el escaño que dejó vacío su amiga. “Espero empezar con buen pie”, decía en una entrevista en The Guardian, “y construir sobre el legado de Jo”.