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Los rebeldes sirios recuperan Dabiq, el símbolo de la expansión del ISIS

Los yihadistas creen que en esta localidad empezará la victoria de los musulmanes ante los "infieles"

Miembros del Ejército rebelde, durante una batalla contra el Estado Islámico en el norte de Siria.

Cerca de 2.000 rebeldes sirios, bajo el amparo de la aviación turca, han recuperado este domingo el control de la localidad de Dabiq, dominada desde agosto de 2014 por el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés). Situada a 10 kilómetros al sur de la frontera turca y 33 al noreste de Alepo, la pérdida de esta localidad de tan solo 4.000 habitantes es más simbólica que estratégica para la yihad que libra el ISIS. Es en este poblado donde, según los yihadistas, tendrá lugar la batalla final entre musulmanes e infieles en un apocalipsis hoy pospuesto indefinidamente. Igualmente, Dabiq ha dado nombre a la revista mensual de propaganda que mantiene el grupo terrorista en inglés y ha servido de escenario para varias ejecuciones grabadas por sus sicarios.

La ofensiva, que forma parte de la operación Escudo del Éufrates liderada por Ankara, apenas ha durado 24 horas debido a la huida de los yihadistas. La operación ideada por Turquía aspira a crear una zona tampón en la franja siria que linda con su frontera sur, a la par que frenar los avances de las milicias kurdas respaldadas por Washington. Los rebeldes arrebataron más poblados durante el día del domingo a un califato menguante que sufre tanto las embestidas de las aviaciones de la coalición internacional, la rusa y siria desde el aire, como de fuerzas rebeldes, kurdas y uniformados regulares sirios por tierra.

Cumplidos dos años desde que Abu Baker El Bagdadi autoproclamara su sangriento califato, éste ha perdido 40 por ciento de su territorio en Irak y 10 por ciento en Siria. Ahora, las tropas iraquíes junto a milicias pershmergas anuncian una ofensiva de gran envergadura para recuperar Mosul. En Siria, rebeldes, Ejército sirio y las aviaciones internacionales compiten por despojarles de su capital: Raqa. El pasado mes de agosto, una alianza entre facciones kurdas y árabes lograba arrebatar al ISIS la estratégica localidad de Mambij. Un mes más tarde milicianos rebeldes apoyados por Ankara les privaban también de Yarablous, el último acceso de los yihadistas haciaTurquía.

Prosigue la guerra en Alepo ante la catarsis diplomática

Al tiempo que prosigue la lucha contra el ISIS, el epicentro de la guerra siria se sitúa en Alepo, antaño corazón económico del país hoy partido en dos entre una mitad oriental bajo control rebelde, y otra occidental bajo el dominio de las tropas regulares sirias. Precisamente con el objetivo de lograr un alto el fuego en esta ciudad se reunieron este sábado en Lausanne el Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, con el ejecutivo de exteriores ruso, Sergey Lavrov, y sus homólogos catarí, saudí, turco e iraní. Las negociaciones cayeron en saco roto sin que se acordara plan alguno que ponga una solución política a la guerra que se ha cobrado más de 300.000 muertos en cinco años y medio. Este domingo, Kerry tenía cita en Londres, esta vez con los ministros de exteriores europeos a los que no podrá presentar una hoja de ruta concreta.

Tras el fracaso el mes pasado de una segunda tregua fraguada por el tándem Lavrov-Kerry y avalada por la ONU, la crisis humanitaria se agudiza en la mitad occidental de la ciudad. Allí, apenas quedan en pie ocho hospitales para atender a una población de 250.000 personas. A ello se suma un cerco intermitente desde el pasado mes de julio tras el que se han disparado los precios de los producto básicos y agotado las reservas de medicamentos. El personal médico hacía un llamamiento desesperado esta semana a la comunidad internacional para que les lanzaran el  material necesario por vía aérea.

A pesar de ser relevados a un segundo plano por la batalla de Alepo, los enfrentamientos prosiguen en el resto del país. En la periferia de Damasco, los combates también tienen lugar entre facciones rebeldes enemistadas entre sí como Ahrar Al Sham y Faylaq Al Rahman. Al sur del país, el Ejército Libre Sirio acusa a Amán de sellar su frontera a la ayuda humanitaria provocando la muerte de aquellos civiles heridos de gravedad que no han podido ser evacuados.

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