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Breve historia de las victorias aplastantes

Desde el fin de la Guerra Mundial, ocho elecciones presidenciales en EE UU se han resuelto por mayoría aplastante de un candidato. No parece ser el caso de las próximas, en noviembre

Desde 1944, ocho elecciones se han resuelto con una victoria aplastante de un candidato a la presidencia de EE UU. Los republicanos lo han conseguido en seis ocasiones y, entre ellos, el caso más palmario es el de Ronald Reagan en 1984. Se impuso sobre el demócrata Walter Mondale con más del 95% del voto electoral. Para los demócratas, su mayor victoria por avalancha (landslide victory, en la jerga política estadounidense) la logró Lyndon B. Johnson en 1964: obtuvo el 90% del voto electoral frente a Barry Goldwater. [Los datos de las ocho elecciones mostradas en este texto corresponden al porcentaje de voto electoral obtenido por cada candidato]

Desde 1988, en EE UU ninguna elección presidencial se ha resuelto de manera tan contundente para uno de los candidatos y a tres meses de las próximas presidenciales, parece claro que tampoco ocurrirá en esta ocasión. La diferencia de voto real entre Hillary Clinton (46%) y Donald Trump (39%) que recogen las encuestas analizadas por el The New York Times no es suficiente para conseguir que Clinton barra a Trump Estado a Estado. 28 de ellos se decantarían por la candidata demócrata, frente a 24 para el republicano.

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Breve historia de las victorias aplastantes

Las elecciones de 1944, con el país aún embarcado en la Segunda Guerra Mundial, concedieron a Roosevelt su cuarto y último mandato, aunque obtuvo su peor resultado. Los republicanos le acusaron de usar un destructor para transportar a la mascota presidencial, la perra Fala, desde las islas Aleutianas a Washington. La hazaña del desembarco de Normandía, por sí solo, habría bastado para darle la presidencia.


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Breve historia de las victorias aplastantes

Demócratas y republicanos cortejaron al general Eisenhower para que se presentase como su candidato a la presidencia en 1952. Él optó por El Gran Partido Viejo y concurrió como candidato republicano frente a Adlai Stevenson. No hubo duda y el general se impuso claramente.

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Breve historia de las victorias aplastantes

En 1956, ambos partidos repitieron candidato. La victoria volvió a recaer en Eisenhower, que incluso aumentó el margen de voto electoral sobre Stevenson. Las futuras administraciones demócratas lo rescataron, ya en los sesenta, para representar al país ante la ONU en la tensa crisis de los misiles de Cuba.

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Breve historia de las victorias aplastantes

La victoria demócrata más rotunda de la historia reciente tuvo a Lyndon B. Johnson como protagonista, en su reelección de 1964. Su oponente, Goldwater, había amagado con usar armas nucleares en Vietnam y recortar los programas sociales del Gobierno. Goldwater solo consiguió arrancar el voto en seis estados, en su mayoría sureños.

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Breve historia de las victorias aplastantes

Las elecciones de 1972 se saldaron claramente a favor de Nixon, que apenas necesitó aparecer públicamente en campaña. Su adversario, el senador demócrata George McGovern, había logrado la candidatura después de una penosa lucha dentro de su partido. Los republicanos lo tildaron de izquierdista y afearon que su candidato a vicepresidente, Thomas Eagan, hubiera sufrido un tratamiento por electroshock para tratar su depresión.

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Breve historia de las victorias aplastantes

Ronald Reagan había vencido a George Bush padre, futuro presidente de Estados Unidos, en la carrera por la candidatura republicana. Reagan consiguió defenestrar al presidente Carter, que solo ganó en siete Estados. A las de 1980 concurrió también un tercer candidato, el independiente John Anderson.

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Breve historia de las victorias aplastantes

Para su segundo mandato, Reagan cosechó el mejor resultado para un candidato de la historia reciente. Su oponente, Mondale, solo se hizo con los votos del distrito de Columbia y de Minesota. Los aranceles y el elevado déficit público marcaron el debate.

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Breve historia de las victorias aplastantes

En 1988 George H. W. Bush se sacó por fin la espina y se hizo con la presidencia en la estela de su antiguo oponente dentro del partido republicano, Reagan. La fuga de un convicto a pena de muerte de una prisión en Massachusetts dañó a Dukakis, entonces gobernador del Estado. El remate a su candidatura se lo propinó él mismo, al señalar en un debate que no abogaría por la pena de muerte ni para el asesino o violador de su mujer.

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Colegio electoral

La elección presidencial de Estados Unidos es indirecta. Los votantes eligen a un colegio electoral formado por compromisarios que, una vez elegidos, dan su apoyo a un candidato a presidente. En teoría, pueden apoyar a cualquier candidato, pero en la práctica dan su voto al candidato de su partido. 27 Estados han desarrollado legislaciones específicas para garantizar que así sea.

Cada Estado dispone de tantos electores como representantes cuenta en el Congreso (California, Texas, Florida y Nueva York son los cuatro estados con mayor representación). Con alguna excepción, el candidato que obtiene más votos electorales en un Estado consigue todos los votos del resto. Es necesario juntar al menos 270 para lograr la presidencia.

Fe de errores

La actual versión de este artículo corrige dos errores que aparecían inicialmente. En la leyenda del primero de los gráficos (Probabilidad de ganar en cada Estado para cada partido en 2016), la correspondencia de color entre demócratas (azul) y republicanos (rojo) aparecía invertida. La foto de Michael Dukakis en el gráfico del voto electoral final en las elecciones de 1988 no se correspondía con la del candidato demócrata.