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“La educación sexual en Colombia se convirtió en un tema político”

La madre de Sergio Urrego, un joven que se suicidó por el rechazo que vivió en la escuela a causa de su orientación sexual, reflexiona sobre el debate que se da en el país por la definición de familia

El miércoles, en varias ciudades de Colombia, hubo marchas por la defensa del concepto de la familia tradicional.
El miércoles, en varias ciudades de Colombia, hubo marchas por la defensa del concepto de la familia tradicional. AFP

Sergio Urrego tenía 16 años y no soportó más. Antes de suicidarse escribió varias cartas en las que hablaba de la discriminación que estaba sufriendo en la escuela por su orientación sexual. Fue una víctima más de la homofobia. El manual de convivencia de su colegio (algo así como una cartilla que guía el comportamiento de las instituciones educativas en Colombia) decía, por ejemplo, que manifestaciones de afecto como los besos eran “actos obscenos”. Ser gay era casi un pecado, o peor: un delito. Un discurso similar al que se escuchó este miércoles en Colombia en varias marchas que convocaron los sectores de derecha y la iglesia para rechazar, según ellos, “el adoctrinamiento hegemónico en identidad de género”, que se estaría haciendo desde el Ministerio de Educación, en cabeza de la ministra Gina Parody, quien abiertamente ha declarado su orientación sexual y es pareja de la exministra de Transporte Cecilia Álvarez, un aspecto que el sector más radical ha aprovechado para desviar el debate y hostigar a Parody.

Alba Reyes, madre de Sergio Urrego, explica que la revisión de los manuales de convivencia por parte del Ministerio de Educación no son un capricho. Después de que su hijo se suicidó la Corte Constitucional ordenó que se modificaran dichos manuales, justamente para evitar que un caso como el de Urrego, de persecución y discriminación, se volviera a repetir.

El debate que ahora se vive en el país empezó con una noticia falsa. Unas cartillas en las que aparecen dibujados dos hombres desnudos y que supuestamente habrían sido repartidas en el Caribe fue el inicio de una polémica que ha ocupado la agenda nacional de Colombia durante tres días, en los que se terminó hablando de la necesidad de reformar, como lo ha dicho la Corte, los manuales de convivencia para hacerlos más incluyentes y menos religiosos, como debe ser en un país laico.

Este jueves, y ante la presión de los sectores más reaccionarios de Colombia, el presidente, Juan Manuel Santos, se pronunció sobre el tema. Se refirió a un texto, de 97 páginas, que apareció en la web del Fondo de Población (UNFPA) y que según han explicado sería parte de una nueva cartilla –“de carácter técnico”- para prevenir la discriminación por encargo de la cartera de Parody. De hecho, Santos, ante las protestas de los ultraconservadores, ha decidido recular. El texto no será aprobado. “El documento del Fondo de Poblaciones de Naciones Unidas sobre ambientes escolares fue publicado en las páginas web de las Naciones Unidas para su discusión, sin la autorización del Ministerio, como lo ha reconocido en comunicado público dicha organización. Ese documento no será autorizado”, dijo Santos, quien llamó al respeto y a combatir “la violencia, la discriminación de cualquier tipo y el matoneo de nuestros niños y niñas”.

Para la madre de Urrego, que dos años después de la muerte de su hijo no ha visto justicia en el caso, el debate en el que se han enfrascado el país durante estos días es una muestra de que “a Colombia le falta educación sexual, pero sobre todo trabajar por la equidad”. “No se entiende cómo se sale a machar en contra de la igualdad, pero no porque no hay educación gratuita de calidad o porque los ambientes escolares en Colombia no son seguros. Es todo una contradicción”, agrega.

Alba dice que se revolvió en dolor de una madre reclamando los derechos de su hijo y de otros en las mismas condiciones con un tema de partidos y creencias. “La educación sexual en Colombia se convirtió en un tema político”. Asegura además que el ruido que se ha levantado por las supuestas cartillas con dibujos de parejas homosexuales ha desviado la orden de la Corte Constitucional que obliga a los colegios a reformar los manuales de convivencia evitando términos de discriminación y rechazo hacia la población gay.

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