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El Senado brasileño inicia la recusación de Rousseff

La decisión pone a la presidenta suspendida frente a un juicio final que se celebrará a finales de agosto

Sesión del proceso contra Dilma Rousseff en el Senado brasileño.

Con parte de los ojos del mundo y de Brasil puestos en los Juegos Olímpicos de Río, la presidenta apartada, Dilma Rousseff, inició la madrugada de este miércoles una melancólica cuenta atrás para dejar el cargo para el cual fue reelegida en 2014. Esta madrugada, el Senado federal brasileño aceptó la denuncia contra ella por graves delitos fiscales y convirtió a Rousseff oficialmente en imputada. El senado aprobó el informe que recomienda sustituir a la presidenta por 59 votos a favor y 21 en contra; una ventaja incluso más amplia que la votación que decidió suspender a Rousseff en mayo (55 votos)

Este proceso pone a la presidenta frente a un juicio final que se celebrará a finales de este mes. En esa sesión, si 54 de los 81 senadores la consideran culpable (dos tercios del senado), Rousseff será despojada de su mandato. Eso la convertiría a la política del Partido de los Trabajadores (PT) en la segunda persona en ocupar el puesto de presidente de la república desde la redemocratización del país, en 1989, en perder el cargo por una decisión del Congreso Nacional. Fernando Collor, ahora afiliado al PTC, también pasó por un proceso de impeachment, en 1992, en un proceso que tuvo más consenso que el actual.

Si Rousseff fuera destituida, el mandato que vence el 1 de enero de 2019 será completado por Michel Temer, quien hasta el 12 de mayo pasado ocupaba la vicepresidencia y la sustituye de forma interina desde esa fecha, cuando se instauró el proceso y fue suspendida de sus funciones.

La derrota de Rousseff en el plenario del Senado estaba prevista por todas las partes involucradas en el proceso. Sus adversarios se habían movilizado para impulsar la recusación y sus aliados carecían de fuerzas o armas para evitar esta perdida. Y los senadores que se definieron como independientes, divididos, votaron una parte en contra y otra a favor. De los 47 diputados que hablaron, 30 se manifestaron a favor del impeachment; 17, en contra.

La fecha de ese juicio final deberá ser establecida por la Corte Suprema, que ha calculado que la sesión durará entre tres y cinco días, ya que en esa fase definitiva volverán a ser escuchados testigos de la defensa y de la parte acusadora.

La sesión fue dirigida por el presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aécio Neves, que se pronunció en nombre de los otros diez senadores de esa formación para declarar su apoyo al proceso. La de esta madrugada ha sido una de las más largas de la historia del Senado: empezó alrededor de las 9.45 del martes y la votación crucial llegó pasadas la 1 de la madrugada del miércoles.

Bernie Sanders condena el proceso de impeachment

CRISTINA F. PEREDA, Washington

El senador estadounidense y excandidato a la presidencia de Estados Unidos Bernie Sanders condenó este lunes los “esfuerzos para retirar de su cargo a la presidenta Dilma Rousseff”. El político, que ha ejercido toda su carrera como independiente, se mostró “profundamente preocupado” por la situación actual y por la iniciativa para, según sus palabras, retirar “a una presidenta elegida democráticamente”.
“Estados Unidos no puede quedarse callado mientras las instituciones democráticas de uno de nuestros aliados más importantes están amenazadas”, dice el comunicado. “Debemos alzar la voz por las familias trabajadoras de Brasil y demandar que esta disputa quede cerrada con unas elecciones democráticas”.
Sanders se une así a un grupo de congresistas y varias organizaciones de trabajadores que el pasado julio mostraron su preocupación, en términos similares, por el proceso abierto contra la presidenta brasileña. El Departamento de Estado, sin embargo, mantiene que no se pronunciará sobre la situación que atraviesa la democracia en Brasil.
El que fuera rival de Hillary Clinton en las primarias demócratas ha incluido la situación política de Brasil entre las causas que sigue defendiendo estas semanas, ya desde su cargo en el Senado, después de conceder la derrota ante la candidata demócrata. Sanders sorprendió a Estados Unidos con una campaña humilde, sin apenas recursos e impulsada principalmente por donaciones de ciudadanos, y que fue capaz de obligar a Clinton a incorporar propuestas mucho más progresistas de lo anticipado.
El comunicado de Sanders se hace eco de algunas de las causas que ha defendido en su campaña estadounidense, acusando al gobierno interino de Brasil de “abolir” el ministerio para las mujeres, la igualdad racial y los derechos humanos.
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