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Las tropas de El Asad avanzan en la recuperación de Alepo

La batalla en la mayor urbe del país, disputada por los rebeldes desde 2012, habrá de dictar un revés decisivo en el curso de la guerra

un tanque del Ejército Libre de Siria en Ramouseh, el 2 de agosto.
un tanque del Ejército Libre de Siria en Ramouseh, el 2 de agosto. REUTERS

En Alepo, la que fuera la mayor urbe y corazón económico de la Siria de preguerra, rebeldes y leales al régimen de Bachar el Asad concentran sus efectivos en la gran batalla que, según los expertos, habrá de dictar un revés decisivo en el curso de la guerra. El epicentro de la batalla se localizaba este miércoles en Ramouseh, al sur de Alepo que lleva más de cuatro años dividida entre ambos bandos, y llave para sellar o abrir el cerco que las tropas regulares sirias mantienen sobre los insurrectos.

“En cuanto nos hagamos con Alepo cerraremos una ruta vital para el avituallamiento de los terroristas hacia Turquía”, valora optimista en una conversación desde Damasco el General Samir Suleimán, portavoz del Ejército regular sirio. “Después, tan sólo les quedarán las rutas que van desde Idlib [capital de provincia rebelde al noroeste de Siria] a Turquía”, apostilla. Más allá del peso estratégico que supone Alepo en una guerra que entra en su sexto año y se ha cobrado más de 290.000 vidas, la toma de ciudad implicaría para Damasco la recuperación de la última urbe de peso disputada por los rebeldes, y por lo tanto un soplo para la moral de sus tropas.

Las uniformados del Ejército regular sirio, que cuentan con el respaldo aéreo ruso, lograban imponerse en las últimas 72 horas en el terreno. Cercados y perdiendo territorio, los diferentes grupos insurrectos han reforzado un frente único desde Alepo a Homs en el que luchan codo a codo desde moderados del Ejército Libre Sirio (ELS), con islamistas de Ahrar el Sham y yihadistas del rebautizado Jabhat Fatá al Sham (antigua rama local de Al Qaeda). “No nos queda más opción que aceptar toda la ayuda que nos ofrezcan. Al fin y al cabo, en la coyuntura actual el régimen es el enemigo prioritario a derrocar”, dice en referencia a la antigua filial de Al Qaeda y desde Turquía Osama Teljo, miembro del Consejo Local del ELS en Alepo.

Más de 300.000 civiles cercados

Desde 2012, una línea de sacos de arena y trincheras parte Alepo en dos dividiendo el este rebelde, donde se estiman habitan unos 300,000 civiles, del oeste leal, donde permanecen medio millón de personas. El pasado mes de junio, las tropas de Bachar el Asad, junto con las milicia aliadas, lograron sellar la ruta de Castello, al noroeste de la ciudad y última vía de entrada o salida para tanto civiles como milicianos de la franja rebelde. Cuatro años atrás, los tornos se invertían con los rebeles haciéndose con la ruta de Janaser, al sur de la ciudad, y sellando la Alepo leal.

Los activistas de la franja insurrecta han advertido que la creciente escasez de víveres, material médico y de combustible podría desatar una nueva crisis humanitaria en un país donde según Naciones Unidas más de medio millón de civiles se encuentran cercados por uno u otro bando. Moscú anunció esta semana la apertura de hasta cinco corredores humanitarios. “Hemos atendido a unas 250 personas en los últimos días y hoy han salido otra veintena”, aseguraba al teléfono desde el sur de Alepo el oficial del ejército sirio Rami T. Sin embargo, portavoces del ELS aseveran que tan solo una veintena de familias han optado por huir, mientras que el resto desconfían de los soldados regulares.

Con el recrudecimiento de los combates llegaba el de los bombardeos de las aviaciones leales que han dejando decenas de muertos, siendo el último un niño de tres años sepultado entre los escombros de su hogar este miércoles. Los rebeldes han recurrido a la quema masiva de neumáticos para crear columnas de humo sobre la ciudad que dificulten la visibilidad de los pilotos. Igualmente, han intensificado la lluvia de morteros sobre la Alepo leal que en las últimas 48 horas ha matado a unos 30 civiles, entre ellos varios niños, según el recuento del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

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