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El ministro estrella Macron desafía a Hollande y Valls al postularse para el Elíseo

El exbanquero titular de Economía se presenta como un antisistema crítico con el Gobierno en el primer gran mitin de su nuevo partido

Esquizofrenia en el Gobierno y más divisiones en la ya fragmentada izquierda francesa. Emmanuel Macron, el ministro estrella y electrón libre del Ejecutivo, vuela solo, alejado de su mentor, François Hollande, y enfrentado al jefe del Gobierno, Manuel Valls, su directo rival. En el primer mitin de su partido creado en abril, En Marche! —E.M., las siglas de su nombre y apellido—, Macron se ha presentado como una alternativa, como un futuro candidato al Elíseo. “Llevaremos este movimiento hasta la victoria”, gritó al cerrar su estudiado baño de masas. Su continuidad en el Gobierno está en entredicho.

Emmanuel Macron sale del Palacio del Elíseo este miércoles.
Emmanuel Macron sale del Palacio del Elíseo este miércoles. AFP

Sin desvelar expresamente sus intenciones, los mensajes fueron explícitos. Arropado por 3.000 de sus militantes —dice tener ya 50.000— y de medio centenar de cargos electos del gubernamental Partido Socialista, Macron se distanció del Ejecutivo, al que pertenece desde 2014, y presentó una enmienda a la totalidad. “Nuestro sistema y nuestras instituciones no están a la altura de los franceses. He comprobado hasta qué punto el sistema no quería cambiar”, afirmó en referencia a contestadas leyes, como la de liberalización de la economía o la reforma laboral, que en su opinión se han quedado cortas.

Convertido en diana de la izquierda radical y los sindicatos, al ambicioso ministro le gusta presentarse como un supuesto antisistema, pese a su biografía: alumno de la elitista Escuela Nacional de Administración (ENA), directivo de la banca Rothschild y consejero en el Elíseo antes de ser titular de Economía desde hace dos años. Valls le afeó en público, ante varios ministros, que hubiera hablado de “la casta” al referirse a los políticos. “No soy parte de esa casta política y me felicito”.

En su mitin, en la noche del martes, el mensaje fue similar contra el actual liderazgo: “Necesitamos una refundación del país, de las instituciones”, clamó mientras algunos de los suyos coreaban “¡Macron presidente!”. “Nuestro país ya no cree en las promesas que se le hacen”. Las promesas incumplidas es la acusación más habitual contra Hollande.

La reunión del habitual Consejo de Ministros de los miércoles ha sido especialmente tensa esta vez, aunque el Gobierno ha asegurado que no se mencionó el asunto. Macron era muy consciente de que, con su mitin, cavaba un profundo foso entre él, sus colegas de Gabinete y los dirigentes del PS, partido en el que no milita. Y sobre todo de que declaraba la guerra final a Valls, que ahora disputa a la herencia de Hollande con un inesperado pretendiente que, además, es el preferido de los franceses, según las encuestas.

“Os habéis arriesgado al estar aquí, porque no está bien visto por los partidos”, dijo Macron a los electos presentes, consciente del rechazo que levanta su exhibición de fuerza. “Una parte de mi familia política tiene miedo de este mundo que cambia”, espetó. Como prueba de que la tensión es ya insoportable, Valls comentó unas horas antes del mitin: “Ya es hora de parar todo esto”.

Con el paso dado, el ministro ha dejado más claro que nunca que quiere llegar al Elíseo. Dentro de diez meses, si Hollande no se presenta a las presidenciales, o dentro de cinco años. “Yo no corro por el premio de la montaña o el de la regularidad, sino por el maillot amarillo”, había comentado el fin de semana mientras seguía una etapa del Tour. “Llevaremos este movimiento hasta 2017; hasta la victoria”, repetía en el mitin.

La semanal reunión del Consejo de Ministros ha sido especialmente tensa este miércoles

Entre los ministros, Macron ha levantado envidias, odios y zancadillas. “Utilizar el cargo de ministro para ser candidato es un problema”, llegó a decir hace unos meses Stéphan Le Foll, portavoz del Gobierno y amigo de Hollande. Este miércoles, el tono ha sido más violento. “Me han parecido un poco fáciles las críticas antisistema, cuando se es totalmente del sistema”, ha dicho a Emmanuelle Cosse, ministra de la Vivienda, a France Info.

Valls le ha acusado este miércoles de "ceder a las sirenas del populismo". "No se puede denunciar un pretendido sistema cediendo a las sirenas del populismo cuando, circunstancia agravante, se es el producto más patente de la élite de la República". Mensaje inédito de un jefe de Gobierno a su ministro de Economía. “Cuando le escucho hablar, recuerdo esta canción de Alain Souchon: avanzamos, pero no hay suficiente gasolina para hacer el camino de vuelta”, ha declarado a RTL el titular de Justicia y amigo de Valls, Jean-Jacques Urvoas. Macron es “un personaje que se presenta como antisistema sin demasiada lealtad”, ha comentado la alcaldesa de París, la socialista Anne Hidalgo, a France Inter.

A sus 38 años, al presidenciable ministro le afectan poco esas críticas partidistas. Su movimiento, explicaba en el mitin, está por encima de los partidos. “Es un movimiento progresista que quiere reunir a gente de izquierda, de derecha, de centro… A los que quieren que Francia avance”. “Yo soy de izquierda; es mi historia”, añadía para preguntarse: “¿Hay una solución de derecha? ¿Hay una solución de izquierda?” “Los grandes partidos están divididos porque están construidos sobre los desafíos del pasado”, se respondía.

Las provocaciones de los últimos meses de quien asegura que “el liberalismo es un valor de la izquierda” habían ido incluso más lejos. “La izquierda ha creído que Francia podría ir mejor trabajando menos”. “Quiero trabajar con quienes quieran que el país avance. Hacen falta jóvenes que tengan ganas de ser millonarios”. Ante las puertas de La Mutualité, el centro donde se celebró el mitin, un centenar de sindicalistas llamaban “burgueses parásitos” a los asistentes.

Los franceses apuestan sobre cuántos días, u horas, puede seguir Macron en el Gobierno

A punto de empezar las vacaciones, los franceses apuestan sobre cuántos días, u horas, puede seguir Macron en el Gobierno. El exconsejero de Hollande tras trabajar varios años en la banca Rothschild ha dicho estarle muy agradecido por hacerle ministro, pero en su tormentosa emancipación le da muchos y grandes disgustos. “Sabe que me lo debe; es una cuestión de lealtad personal y política”, comentó el jefe del Estado hace varias semanas.

Macron no ha hecho mucho caso al aviso. “La criatura ha escapado a su creador”, dice un diputado socialista del ala crítica. Solo así se entiende que el ministro haya puesto todos los focos políticos sobre él a menos de 48 horas de la fiesta nacional que se celebra este jueves. Será la última del mandato de Hollande, que aprovecha la jornada para enviar un mensaje televisado a los franceses. A ese mensaje se ha remitido el portavoz del Ejecutivo para conocer la reacción oficial del presidente ante la fuga del hijo pródigo.

"El presidente debe ejercer su responsabilidad", ha opinado el diputado Christophe Caresche, amigo de Valls, animando a Hollande a que cese al ministro. Macron lo tenía muy claro antes de empezar: “He elegido una opción radical y sé que, si fracaso, el sistema me expulsará”.

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