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“Europa debe financiar centros de internamiento en el norte de África”

El exmandatario cree que la prioridad es recuperar la autoridad frente a las protestas por la reforma laboralsdfad

Nicolas Sarkozy (París, 1955) vive un momento de impasse en su reconquista del Elíseo. Mientras, el expresidente observa escandalizado cómo afronta Francia la doble amenaza del terror —"la respuesta no ha estado a la altura"— y del estallido social —"la prioridad es restablecer la autoridad"—. En esta entrevista, el martes en la sede de su partido, participan informadores de seis diarios europeos, uno de ellos EL PAÍS.

Nicolas Sarkozy, durante la entrevista este martes en la sede de Los Republicanos en París. Ampliar foto
Nicolas Sarkozy, durante la entrevista este martes en la sede de Los Republicanos en París.

Pregunta. ¿Qué le sugieren los últimos atentados yihadistas en EE UU y Francia?

Respuesta. Que estamos en guerra. Una guerra exterior, contra el ISIS y Al Qaeda; y una interior contra nuestros compatriotas adeptos del islam radical. Si queremos combatir al enemigo hay que identificarlo bien: es el yihadismo y el islamismo radical, que se autoalimentan. ¿Cómo aceptar la manera en la que el islamismo radical trata a las mujeres, persigue a los homosexuales…? ¡Es una ignominia!

P. ¿Cómo afrontarlo?

R. La amenaza ha cambiado de naturaleza, dimensión e importancia. Ha eliminado los últimos tabúes: ha decapitado a un directivo en Francia, martirizado a un semanario, atacado un concierto, terrazas ametralladas, policías asesinados en su casa… Toda nuestra sociedad es atacada. Las democracias no han sopesado los cambios. La respuesta no ha estado a la altura. Propongo el aislamiento de los presos islamistas, porque hay un proselitismo en las cárceles. Pido la creación de un servicio de información de prisiones. Todo extranjero o binacional que tenga nexos con actividades o redes terroristas debe ser expulsado de inmediato.

Hay que expulsar a los binacionales y extranjeros con nexos terroristas

P. ¿Y en el caso de binacionales nacidos en Francia?

R. Pido la asignación de residencia para todo sospechoso de conexiones directas o indirectas con el terrorismo y la colocación de un brazalete electrónico para seguir a esos individuos. Reclamo la creación de centros de desradicalización para individuos condenados. La prisión es el castigo por los horrores que han podido cometer, pero no puede ser que regresen a la salida a su mundo natural; no antes de pasar por un centro de desradicalización y de demostrar a la sociedad que ya no son una amenaza.

P. ¿Eso sería aplicable a quienes regresan de Siria?

R. Si es extranjero o binacional, el tema es simple: no los queremos. Si es francés, ha cometido un delito y debe ir a prisión.

P. ¿Es partidario de quitar la nacionalidad a los binacionales?

R. Siempre lo he sido.

P. Enviar a los extranjeros o binacionales a Argelia, Marruecos o Libia exigiría acuerdos de readmisión con esos países.

R. Hay que ser firme. Nosotros expedimos cientos de miles de visados cada año. ¿Qué explicaríamos si no fuéramos capaces de que esos países aceptaran el regreso de unas decenas de indeseables en nuestro territorio? Habría un problema diplomático grave. Y, por otra parte, seamos claros: quiero que la ayuda al desarrollo esté condicionada a los visados de readmisión y a la lucha contra la inmigración clandestina. Para mí, la readmisión va más allá de los terroristas porque llega a los extranjeros en situación irregular.

P. En ese caso, ya no hablamos solo de unas decenas...

R. Deseo que los centros de internamiento se instalen en el sur del Mediterráneo para que examinen las demandas de asilo antes de que atraviesen el mar. Los centros deben ser financiados por Europa, pero deben estar en los países que sufren la presión de la inmigración subsahariana como Libia, Túnez, Marruecos o Turquía.

P. Italia y Grecia siguen creando nuevos centros.

R. Es incoherente incitar a los desfavorecidos a atravesar el Mediterráneo.

P. ¿Es otro síntoma de la crisis de Europa?

R. El problema de Europa y de todo el mundo es la ausencia de liderazgo. En Siria, en Ucrania, en la crisis financiera… ¿Quién dirige? Hace dos años que Schengen ha sido superado y no hay ninguna propuesta seria. La única, la de las cuotas, no está a la altura. Como si fuera a resolverse el problema de 1.300 millones de africanos y de millones de refugiados sirios con las cuotas. Sea cual sea la respuesta de los británicos habrá que poner sobre la mesa un nuevo Tratado europeo con, como primer elemento, un Schengen 2.

P. ¿Ha fracasado el eje franco-alemán?

R. Si la pareja franco-alemana deja de existir, Europa se apagará. Yo nunca hubiera aceptado que Merkel negociara sola con Erdogan. La señal para Europa fue terrible. Pero no es su culpa. Si Francia estuvo ausente de esas negociaciones es responsabilidad absoluta del presidente francés.

P. ¿Que le sugiere el Brexit?

R. La hipótesis del Brexit sería para mí un doble naufragio. Europa perdería su segunda economía. Y para nuestros amigos británicos sería una catástrofe. Las fuerzas de dislocación entrarían en acción. Existiría el riesgo de plantear la cuestión de Escocia y Reino Unido.

P. ¿Cuál es la respuesta?

R. La cuestión del Brexit debiera haber sido una oportunidad para acelerar cambios porque hay exigencias de los británicos totalmente justificadas. El nuevo Tratado europeo que propongo debe aceptar dos Europas: la del euro y la de los 28. Para la primera quiero un ministro del Tesoro, un FMI europeo y un gobierno que vaya hacia una mayor integración. La de los 28 debe evolucionar hacia menos competencias comunes. Debe concentrarse en investigación, competencia, energía… El resto debe ser devuelto a los Estados. La de los 28 es una misma civilización y un mismo mercado, pero menos reglamentaciones.

Hay que ir a dos Europas: la del euro y la de los 28, con menos competencias y menos reglamentación

P. ¿Tiene Turquía su lugar en esa Europa?

R. Hay que decir claramente a Turquía que no tiene vocación de entrar en la Unión Europea. Ni siquiera está en la lista de países seguros contra la inmigración clandestina y, sin embargo, se discute sobre la liberalización de visados para 80 millones de turcos. ¡Es una locura!

P. ¿Está preocupado por la imagen de Francia en el exterior por la crisis social?

R. En pleno estado de excepción, hay manifestaciones que terminan con incidentes. ¿Quién puede entenderlo? La CGT ofrece una imagen desastrosa de Francia. Lo mínimo que se puede pedir a un líder de la CGT es que anule las huelgas durante las inundaciones. La prioridad de las prioridades es restablecer la autoridad en el país.

P. ¿Es usted el hombre capaz de salvar a Francia y a Europa?

R. Si respondiera sí, sería ridículo. Si respondiera que no, sería hipócrita.

P. ¿Cómo ve la situación en Siria?

R. Pedí en 2012 que una coalición interviniera en Siria. No se quiso hacer. Quienes me reprochan la intervención en Libia tienen la respuesta en Siria. En Siria se rechaza intervenir y vemos los resultados: ISIS, Al-Qaeda, El Asad y la oposición moderada, muy debilitada. ¡Una gran jugada!

P. Ahora interviene una coalición.

R. No hay solo una coalición, sino dos. Y no se puede vencer solo con la fuerza aérea. Hacen faltan tropas sobre el terreno que completen el trabajo de la fuerza aérea.

P. ¿Extranjeras o locales?

R. En ningún caso se trata de enviar tropas europeas. Arabia Saudí, Emiratos y otros ya han dicho que están preparados.

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