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La cercada ciudad siria de Daraya recibe la primera comida en cuatro años

Más de 480.000 civiles están asediados en 19 localidades sirias

Descarga de un camión del convoy de ayuda humanitaria este jueves en Daraya, al suroeste de Damasco, Siria. Ampliar foto
Descarga de un camión del convoy de ayuda humanitaria este jueves en Daraya, al suroeste de Damasco, Siria. EFE

La sitiada localidad de Daraya, a cinco kilómetros de Damasco (Siria) y bajo control rebelde, recibió este jueves por la noche alimentos por primera vez desde 2012. En un convoy humanitario de la ONU y la Media Luna Roja siria “entraron nueve camiones con alimentos, harina y medicamentos, suficientes para un mes”. Así lo explicó por teléfono desde la capital siria Tamman Muhrez, jefe de operaciones de la Media Luna. Según Naciones Unidas, en Daraya quedan entre 4.000 y 8.000 vecinos de una población de 25.000.

La semana pasada otro cargamento rompió el cerco del Ejército de Bachar el Asad pero que solo incluyó algunas medicinas para los habitantes que quedan en Daraya, entre 4.000 y 8.000 personas, según las fuentes. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) detalló en un comunicado que el jueves había “distribuido 480 raciones familiares, suficientes para alimentar a 2.400 personas durante un mes y sacos de harina suficientes para una población total de 4.000 personas”.

El convoy entró en la ciudad pero su contenido aún no ha sido distribuido entre los vecinos, según confirmó el PMA. El director del Observatorio Sirio Para los Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman, aseguró este viernes a France Presse que los intensos bombardeos con una veintena de barriles bomba sobre Daraya impidieron la distribución durante la mañana del viernes.

El Observatorio y el consejo local de los rebeldes discrepan sobre la cifra ofrecida por la ONU, y elevan a 8.000 el número de civiles cercados, lo que acortaría la duración de los víveres. Las tropas regulares sirias impusieron un férreo cerco en 2012 sobre esta estratégica localidad situada en la periferia de Damasco y desde donde los diversos grupos rebeldes podrían dar alcance con fuego de mortero al palacio presidencial así como al aeropuerto militar (situados en un radio de 10 kilómetros).

Un segundo convoy con 39 camiones entró en la tarde del viernes en la también cercada localidad de Duma, en la periferia de Damasco. “Se han distribuido alimentos, sacos de harina, nutrición infantil, material médico y también escolar”, confirmó el jefe de operaciones de la Media Luna Roja.

Tanto Daraya como Duma forman parte de la particular guerra del hambre que libran los diferentes bandos enfrentados en el conflicto sirio y que mantienen asediados a 480.000 civiles en 19 localidades en todo el país, la mayoría cercados por fuerzas gubernamentales. Otros cuatro millones de personas se encuentran en zonas de difícil acceso, según datos de la ONU. “Se trata del tercer mes consecutivo en el que trabajamos con un plan mensual de distribuciones que la ONU remite para aprobación al Gobierno sirio”, explica Muhrez desde Damasco, quien asegura que las SARC mantienen semanalmente distribuciones de alimentos en las diversas zonas de difícil acceso en el país. El uso del hambre como arma de guerra ya ha dejado al menos dos centenares de muertos por inanición, la mayoría en los cercos de Yarmuk y Madaya, ambas periféricas a la capital siria.

Ambas entregas de alimentos se producen justo después de que el enviado especial de la ONU para Siria, Steffan De Mistura, asegurara que el Gobierno de Damasco había autorizado el envío de ayuda a las regiones sitiadas. Con las delegaciones de ambos bandos encalladas en la forma que habrá de tomar la transición política en Siria y por ende el futuro de Bachar el Asad, De Mistura ha tenido que posponer las negociaciones en Ginebra. El próximo 1 de agosto vence el plazo para que el régimen y la oposición pacten una hoja de ruta hacia la transición política.

Entretanto, la ONU intenta mantener una política de acuerdos mínimos: establecer el acceso de la ayuda humanitaria a las poblaciones cercadas y hacer respetar a ambos bandos el alto el fuego en vigor sellado el pasado 27 de febrero. Según el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, el alto el fuego tan solo se mantiene en el 55% del territorio inicialmente pactado entre rebeldes y el régimen sirio, en un acuerdo que excluye a los grupos terroristas de Al Nusra (rama local de Al Qaeda) e ISIS (quien controla más de un tercio del territorio sirio).

El repunte de los enfrentamientos en Alepo, y la mayor ciudad siria, corren el riesgo de torpedear la ya frágil tregua. Una población estimada en 800.000 personas se encuentra dividida entre el flanco este leal y el oeste rebelde de la ciudad, quedando expuestas a un posible cerco por fuerzas enemigas que sume esta urbe al resto de localidades cercadas en el país. Según datos del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres, 5.000 civiles han perdido la vida tan solo en el mes de mayo. Si bien el acuerdo parcial alcanzado en el país ha permitido un mayor acceso a las localidades cercadas como Madaya, Zabadani, Moadamiyye o Douma, en la periferia de Damasco y sitiadas por las tropas sirias, o en Foua y Kafraya al norte del país y cercadas por rebeldes, las organizaciones internacionales exigen un acceso “incondicional y constante”.

Entrando en el sexto año de guerra que se ha cobrado más de 270.000 vidas, la ONU plantea extender el uso de la vía aérea para hacer llegar la ayuda humanitaria a las poblaciones asediadas. Desde el pasado mes de febrero, ha recurrido a lanzamientos aéreos sobre la ciudad de Deir Ezzor, al noreste del país donde más de 100.000 personas se encuentran sitiada por yihadistas del Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés). Debido a lo costoso (seis semanas de lanzamientos por aire equivalen a un solo convoy por tierra), así como a la imprecisión que caracteriza los lanzamientos desde el aire (lo que podría provocar víctimas civiles en los lanzamientos sobre cercos urbanos), la distribución área se antoja el último recurso en aquellas zonas donde el acceso por vía terrestre sea inviable. Tras implementar 44 lanzamientos aéreos sobre Deir Ezzor proveyendo víveres a 110.000 civiles, el PMA ha anunciado que proseguirá con la distribución aérea en las próximas semanas. No obstante, no se han realizado hasta ahora ningún lanzamiento de alimentos sobre Raqa, capital del autoproclamado califato al noreste del país, donde más de 150.000 civiles sobreviven entre los férreos controles impuestos por el ISIS quien les impide abandonar la región.

Por su parte, la aviación rusa, junto a los helicópteros del Ejército sirio, recurre a distribuciones de alimentos aéreas periódicas desde principios de 2015. Estos lanzamientos se destinan principalmente a las zonas donde se encuentran sitiados por yihadistas y rebeldes los soldados regulares sirios, como en la base aérea de Deir Ezzor, o poblaciones afines al régimen, como en las localidades de Foua y Kafraya, al norte del país.

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