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La empresa española rechaza el ‘Brexit’

El proceso afectaría los flujos comerciales y supondría mayores costes regulatorios para los bancos

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, durante la Junta General de Accionistas.
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, durante la Junta General de Accionistas. EFE

La empresa española rechaza que triunfe el Brexit. El proceso tendría un efecto significativo en la economía española, ya que afectaría a los flujos comerciales y a la rentabilidad de las inversiones españolas y supondría mayores costes regulatorios para los bancos, además del efecto que podría tener en el turismo al depreciarse la libra, ya que es el país que mayor número de turistas vienen a España. “Asistiríamos a un aumento de la incertidumbre, de la desconfianza y a una contracción en la inversión directa", según el catedrático Emilio Ontiveros.

El Reino Unido es el quinto destino más importante para las exportaciones españolas y supone cerca del 7% del total. Según datos del ICEX, hay más de 250 empresas españolas establecidas en el Reino Unido, entre las que destacan los bancos Santander y Sabadell, las constructoras Ferrovial y Acciona, la eléctrica Iberdrola, Telefónica (ahora en retirada), las textiles Inditex y Mango, además de la sociedad mixta IAG (British Airways e Iberia), entre otras.

Aunque las empresas son reacias a expresarse públicamente, algunas han accedido y otras se han remitido a las declaraciones de sus presidentes en las juntas de accionistas u otros eventos. Otras han preferido no contestar. César Alierta, siendo todavía presidente de Telefónica, desveló que las principales empresas españolas en el país habían enviado una carta a Cameron a favor de la permanencia.

Una de las que firmaba esa carta era Ana Botín, presidenta del Santander, que actúa como banco local. La banquera cántabra se limitó, no obstante, a repetir lo que dijo en la junta de accionista y subrayar la consecuencia negativa que tendrá para el país. Por su parte, Josep Oliú, presidente del Sabadell se extendió más: "Creemos que hay una cierta sensación de que la alternativa más probable es quedarse en la UE. Evidentemente, cuanta mayor estabilidad mejor, pero en cualquier caso, nuestro negocio en TSB es puro retail. No estamos como otros bancos que hacen actividades en mercados mayoristas, grandes corporaciones... No estamos expuestos a grandes riesgos estructurales. En la actividad del día a día, evaluamos siempre los posibles impactos económicos sobre balance, liquidez, capital... Y los reguladores nos reclaman continuamente esos análisis de impacto que hacemos. Es algo habitual".

Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, con presencia en el país a través de Scotish Power, comentó en la última presentación estratégica: “entendemos que la pertenencia al mercado común beneficia a Gran Bretaña, tanto para garantizar la seguridad del suministro energético como para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones. Sea cual fuere el resultado, Iberdrola seguirá siendo una de las grandes empresas de Gran Bretaña, con activos por valor de 30.000 millones de euros e inversiones de 2.000 millones de euros al año”.

Rafael del Pino, presidente de Ferrovial, con intereses en el Reino Unido (Amey en servicios, la participación en los aeropuertos de Heathrow entre otros y contratos de construcción) recalcó en la junta general de accionistas el 4 de mayo que confiaba en la permanencia en la UE. “En caso de que el Brexit saliera adelante, como la mayor parte de esos negocios están en libras, no tendríamos una exposición a la moneda más que en los resultados, en los dividendos o en el valor de las inversiones”.

El presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, en declaraciones a este periódico destacó que “Europa representa el resultado de un esfuerzo conjunto de integración de ciudadanos y Estados, en el que el Reino Unido ha desempeñado un papel fundamental desde su origen. Son muchas las reflexiones sobre los efectos negativos. Es reseñable la del FMI, que considera que esa circunstancia provocaría un severo daño en las relaciones comerciales entre los países, principalmente en la propia Europa y en sus mercados”.

En IAG remiten a las declaraciones realizadas por Willie Walsh, su primer ejecutivo, recientemente: “Sea cual sea el resultado, los ciudadanos británicos van a seguir viajando y haciendo negocios con el resto del mundo, no consideramos que pueda tener un impacto en el tráfico, somos una compañía flexible e internacional. Sí puede afectar a la economía mundial en un corto plazo, ya que puede crear un estancamiento. Yo votaré a favor de que RU permanezca en la UE, pero nuestro papel como empresa no es decir a los ciudadanos lo que tienen que votar”.

Juan Rosell, presidente de la patronal CEOE, en representación de todas las empresas, sobre todo las pymes que están en el Reino Unido, opina: “La economía británica será más próspera y sus empresas podrán generar mayores niveles de riqueza y empleo, si el Reino Unido permanece en la UE. El bloque europeo representa una plataforma inmejorable, que ofrece a las empresas facilidades y oportunidades para acceder a un mercado de más de 500 millones de habitantes. Además, permite a las empresas lanzarse a competir con las mejores condiciones en un mercado completamente globalizado. Una plataforma especialmente beneficiosa para las PYMES”. “Los diferentes Gobiernos británicos han realizado una importante contribución a la construcción del proyecto europeo. Su permanencia en la UE y, por tanto, su participación en el desarrollo del mercado único será clave en el éxito de iniciativas de especial relevancia para las empresas, como es el mercado único digital, el mercado único de la energía o el mercado único de capitales”, añade.

“Una UE sin el Reino Unido quedaría debilitada y, ambos perderían credibilidad en los foros internacionales caracterizados, cada vez más, por el predominio de grandes polos de decisión. De esta manera, Reino Unido quedaría doblemente afectado, por estar fuera de la UE y porque su principal socio comercial sería económica y políticamente más débil. En definitiva, una eventual salida del Reino Unido tendría un efecto sistémico para el conjunto de la UE”, concluye.