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Los ‘capitanes de Abril’ vuelven a recordar la revolución portuguesa

Protagonistas de la caída de la dictadura en 1974, llevaban cuatro años sin ir al Parlamento

Cuatro años después, Los Capitanes de Abril, han vuelto. Protagonistas de la Revolución portuguesa del 25 de abril de 1974, llevaban cuatro años ausentes de los actos oficiales de la festividad nacional del país, el tiempo que duró el Gobierno de centro-derecha.

Los capitanes son un símbolo de aquellos días por su actuación decisiva en el levantamiento del Ejército contra la dictadura y en el control de la situación en las principales ciudades del país. Cada año se recordaba su contribución a la democracia en los actos de celebración, excepto con la llegada del Gobierno de Passos Coelho en 2012 cuando dejaron de ser invitados a los actos oficiales de la Asamblea de la República.

"Las razones que llevaron a que no fuésemos en los últimos años dejaron de existir. Ahora el poder no tiene la práctica de ataque a todo lo que oliera a 25 de abril", explicó el presidente de la Asociación 25 de abril, el hoy coronel Vasco Lourenço.

En las elecciones de octubre, aunque la victoria fuera para la coalición de centro derecha que gobernaba, había una mayoría de diputados de partidos de izquierda. Por primera vez en 40 años, el PC y el PS, más el Bloco de Esquerda, que no existía en 1974, llegaron a un acuerdo para gobernar el país. "Este Gobierno y esta Asemblea de la República tienen una postura diferente y más positiva", añadió Lourenço.

Aplauso de la izquierda

Hace dos años, con ocasión del 40º aniversario, los capitanes quisieron hablar en la Asamblea de la República, donde tradicionalmente habla cada portavoz de los grupos, pero la presidenta de la cámara no lo permitió.

El nuevo presidente, el socialista Ferro Rodrigues, sí ha invitado a los capitanes, que acudieron esta mañana a las gradas de la Asamblea, recibiendo el aplauso de los partidos de izquierda cada vez que se les mencionaba. El Parlamento, como es ya tradicional, presentaba una decoración con claveles rojos; entre público y diputados se podía adivinar la adscripción política de cada cual en función de si adornaban o no su ropa con la flor rojo, símbolo de la revolución.

Para Marcelo Rebelo de Sousa fue su primero discurso como presidente de la República. En sus palabras -nunca aplaudidas por el anterior primer ministro, Passos Coelho, de su mismo partido- insistió en que no se puede vivir en un estado permanente de campaña electoral, pidió consensos y subrayó que el mandato del presidente es más largo y más votado que el de cualquier fuerza política.

El presidente de la República se desplazó por la tarde a Santárem para rendir homenaje a Salgueiro Maia, uno de los capitanes más famosos de la Revolución.

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