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Bélgica autoriza la extradición de Salah Abdeslam a Francia

El cerebro logístico de los atentados de París permanece arrestado en Bélgica desde su detención el 18 de marzo

Salah Abdeslam, atrás, el 14 de noviembre en una gasolinera francesa.
Salah Abdeslam, atrás, el 14 de noviembre en una gasolinera francesa. Reuters

La Fiscalía belga ha anunciado este jueves que autoriza la extradición a Francia de Salah Abdeslam, el supuesto cerebro logístico de los atentados del 13 de noviembre en París, huido tras la matanza y que fue capturado en Bruselas el pasado 18 de marzo. "El traslado es posible. Las autoridades belgas y las francesas deberán planificar conjuntamente la manera de proceder en la ejecución de la extradición", ha explicado el Ministerio Público a través de un escueto comunicado.

Después de su detención, Abdeslam, que al parecer y pese a la búsqueda de las autoridades estuvo escondido cuatro meses en el barrio bruselense de Molenbeek, no quiso responder al interrogatorio y también rechazó su envío a Francia. Tras el doble atentado del 22 de marzo en Bruselas —en el aeropuerto y en una estación de metro— en el que murieron al menos 32 personas, cambió de postura y aceptó ser extraditado; también aseguró, por medio de su abogado, que "colaborará" con las autoridades francesas, que solicitaron su extradición un día después de su captura.

Esa falta de resultados en los interrogatorios es una de las polémicas que han rodeado la gestión antiterrorista de las autoridades belgas. Fuentes de la investigación de la matanza de París citadas por la prensa francesa creen que Abdeslam manejaba información que pudo evitar los atentados de Bruselas y consideran que la policía belga no hizo lo suficiente para demandarle información.

Abdeslam, de 26 años, hijo de padres marroquíes y con doble nacionalidad de Francia y Bélgica, resultó herido en una pierna en la operación policial que terminó con su detención. Desde entonces, está en la prisión de máxima seguridad de Brujas. La justicia belga le ha imputado por “participación en asesinatos terroristas”. El presunto yihadista es el único que, según la investigación, permanece con vida de los diez miembros del comando de los atentados de París —que se ha atribuido el Estado Islámico— que mataron a 130 personas. Su hermano Brahim Abdeslam, de 31 años, integrante también de la célula que perpetró la matanza el 13-N, se hizo estallar junto a uno de los restaurantes atacados.

De hecho, según ha asegurado Salah a los investigadores belgas, él mismo debía formar parte del comando que se hizo estallar junto al Estadio de Francia pero se echó atrás. Declaraciones que, según advirtió el fiscal de Paris, François Molins, deben tomarse con precaución.

Desde ahora, las autoridades de ambos países deberán coordinarse en el cómo y el cuándo transferir al yihadista. Tanto el presidente francés, François Hollande, como su primer ministro, Manuel Valls, habían expresado en los últimos días su esperanza de que las autoridades judiciales belgas agilizaran su extradición.

Salah Abeslam, que durante cuatro meses ha sido el terrorista más buscado de la UE, ha puesto contra las cuerdas a las autoridades belgas. El hecho de que el presunto terrorista estuviera, según todos los indicios, escondido durante todo este tiempo en el barrio de Molenbeek —en el punto de mira por su alto número de radicalizados— ha suscitado duras críticas. Además, al parecer, la policía de Malinas (una ciudad al norte de Bruselas) disponía de información sobre el domicilio donde el yihadista fue finalmente detenido. Informaciónes que aunque no han sido confirmadas de manera oficial parecen sostenerse en el hecho de que la policía de esa localidad terminó admitiendo "fallos de coordinación".

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