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Francia despliega policías en Córcega para evitar incidentes arabófobos

Enterrado en Nochebuena el primero de los terroristas suicidas de los atentados de París

Vigilancia policial en la zona de Ajaccio donde se han vetado las protestas.
Vigilancia policial en la zona de Ajaccio donde se han vetado las protestas. AFP

La Delegación del Gobierno en Córcega ha prohibido hasta el próximo 4 de enero las manifestaciones en un barrio popular de Ajaccio, la mayor ciudad de la isla, donde fue saqueada una sala de rezo musulmana y manifestantes gritaron "fuera árabes" el sábado. La clase política en su integridad ha condenado los incidentes. El Consejo Francés del Culto Musulmán por su parte ha invitado a abrir al público las mezquitas el fin de semana del 9 y 10 de enero e invitar a un “té de la fraternidad”, coincidiendo con el aniversario de los atentados yihadistas de enero en los que 17 personas fueron asesinadas en la revista satírica Charlie Hebdó y en un supermercado judío.

Unos 150 efectivos de seguridad se desplegaron el domingo para evitar nuevos altercados en este barrio de Ajaccio, Les Jardins de l'Empereur. “Estamos en nuestra casa” o “fuera árabes” son algunas de las consignas que se pudieron oír el sábado por la noche en esta zona, donde cerca de 300 personas se habían concentrado por segundo día consecutivo. El origen de las tensiones fue un incendio “intencionado” en Nochebuena en esta población para “tender una emboscada a las fuerzas del orden y los bomberos”, según informó la delegación del gobierno. Un grupo de una veintena de encapuchados atacó a los efectivos movilizados para apagar el incendio con palos de golf y bates de béisbol y empezaron a lanzar piedras. Dos bomberos y un policía resultaron heridos.

Al día siguiente, al margen de una manifestación pacífica de apoyo a los bomberos y la policía en la ciudad, entre 200 y 300 personas se dirigieron hacia el barrio para llevar a cabo una expedición de castigo. Un pequeño grupo saqueó una sala de rezo musulmana y tiró al suelo unos 50 ejemplares del Corán, a los que trató de prender fuego antes de la intervención de las fuerzas de seguridad. También sufrió destrozos un restaurante de kebabs.

El primer ministro, Manuel Valls, ha criticado tanto la “intolerable agresión a bomberos” como la “inaceptable profanación de un lugar de rezo musulmán” y llamado al “respecto de la ley republicana”. El ultraderechista Frente Nacional ha aprovechado para atacar, como acostumbra a hacer, lo que considera la "laxitud y la debilidad” del Estado que “deja que barrios enteros se conviertan en zonas sin derechos”, de los cuales los ataques son a su juicio “la consecuencia por desgracia previsible”.

El recién investido presidente de la Asamblea corsa, el independentista Jean-Guy Talamoni, fue también de los primeros en reaccionar a los incidentes islamófobos, al insistir en que “este tipo de comportamiento es totalmente ajeno a lo que defendemos como nacionalistas corsos”.

Las últimas cifras del Observatorio Nacional contra la Islamofobia, una entidad creada por el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM), denunciaban un aumento en un 281% de los ataques y amenazas contra esta población en el país en el primer semestre de 2015, respecto al mismo periodo del año anterior, consecuencia directa de los atentados yihadistas de enero. Precisamente coincidiendo con el primer aniversario de estos ataques contra la revista Charlie Hebdo y un supermercado judío, el CFCM pedirá a las mezquitas abrir sus puertas para luchar contra “el actual clima de desconfianza”. La iniciativa parece aún más necesaria tras los nuevos ataques perpetrados en nombre del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) en París y su región el pasado 13 de noviembre, en los que murieron 130 personas.

Enterrado en nochebuena uno de los terroristas del Bataclan

Samy Amimour, uno de los tres terroristas que atacaron la sala de conciertos Bataclan de París, donde murieron la mayoría de las 130 víctimas mortales de los atentados del pasado 13 de noviembre, fue enterrado la noche del 24 de diciembre en toda discreción al norte de París, según reveló el domingo el Journal du Dimanche. La inhumación fue en la zona reservada a los musulmanes del cementerio de La Courneuve, en la región parisiense, a finales de la tarde, una vez el lugar había cerrado sus puertas al público. Sólo asistieron un puñado de personas.

Se trata del primer funeral de uno de los siete terroristas muertos tras atacar varias terrazas de París, la sala Bataclan y el Estadio de Francia. Los demás cuerpos siguen en el Instituto Médico Legal de París, según el diario, tres de los cuales todavía no han sido identificados. Amimour, de 28 años, nació en París de padres franco-argelinos y creció en la localidad vecina de Drancy, de la que depende el cementerio de La Courneuve. La ley prevé que la ciudad de residencia de una persona debe hacerse cargo del entierro si los familiares así lo piden. El cementerio de La Courneuve dispone de un amplio sector musulmán con capacidad para entre 800 y 900 cuerpos.